el ángel de la casa

Un cuarto propio y 500 libras decía la gran Virginia Woolf. Una mujer necesita esto, cómo comienzo, para poder escribir. Para poder dedicarse a SU trabajo.

Pero, cuándo una tiene un cuarto propio y algo parecido a un sueldo mínimo para seguir haciendo carne su sueño llamado trabajo ¿qué ocurre? ¿Qué sucede cuando ese cuarto propio es un cuarto del hogar familiar que comparte con pelusas, ropa por doblar, una perra mimosa y un gato juguetón? ¿Y cuando una ve ese cuarto como anexo a la terraza, pegado a la cocina, lugar de encuentros y desencuentros que le hacen sentir que de propio tiene lo que la cordura al cuco? Por no hablar de las 500 libras, que si ya son un potosí en el siglo XXI no queráis saber cuánto era en 1927. Pero sin más quejas, pongamos que una tiene algo así como un cuarto propio y una manutención mensual… ¿Qué hace esa una? ¿Qué hago yo?

Pues yo hago angustias. Tejo desesperos y lucho contra la fantasma que la gran Virginia -últimamente me acompaña mucho- llamó “el Ángel de la Casa”. Dice de ella

 *Ella era quien solía obstaculizarme mi trabajo, metiéndose entre el papel y yo, cuando escribía reseñas de libros.  Ella era quien me estorbaba [...] La describiré con la mayor brevedad posible.Era intensamente comprensiva. Era intensamente encantadora. Carecía totalmente de egoísmo. Destacaba en las difíciles artes de la vida familiar . Se sacrificaba a diario. Si había pollo para comer, se quedaba con el muslo [...]

Así es ella. Ocurre que, 81 años después, este Ángel sigue vivo en el cuerpo de una joven de 28 años, con carrera universitaria, alumna magistra y trabajadora por cuenta propia. Esta maldita fantasma es la que toma mi cuerpo y me culpabiliza por desatender “mis tareas”. Me susurra, cada día, como buena dama

“Querida la casa está un poquito desordenada ¿Por qué no la adecentas un poco? Total es tu lugar, trabajas en casa y es tu templo”

o

“Piensa en qué harás hoy para comer y qué harás para cenar. Has de sacar partido a las ricas verduras de la cooperativa. No os podéis mantener con comida cocinada por otros. No eres una burguesa”

también sigue con

“Cuida a Lola (perra) y Taisen(gato). Déjales que jueguen alborotados. Ya escribirás luego ¿De verdad que es todo tan importante?

y mi favorita

“Alex sí que trabaja, querida, él va a una oficina y tiene un buen puesto. Tú has de ayudarle a que esté cómodo a la vuelta. Seguro que te sobra tiempo entre tanto folio y tecla”

Es increíble el nivel de brumas que nublan mi sentido día tras día. Pierdo energía, valentía y tibieza por escuchar a esa mujer que todo lo mima, todo lo nutre, todo lo limpia… Pienso en mi madre, pienso en mi suegra, pienso en las madres de tantas mujeres que conozco y veo en ellas trabajo y dedicación por su hogar. Bien por ellas. De corazón ¿les gusta? Quizás sí, quizás no. Está bien en ellas si ellas lo entienden así, pero yo no me siento feliz ocupándome de todo. Mi cabeza bulle entre tanta nueva idea. Me asalta un nuevo taller al ir hacia el baño, una mejora en la web bajando las escaleras, un mínimo detalle para que funcione esta parte de la investigación al entrar a calentar el té… no puedo dejarlo escapar entre cazuelas y plumeros. No porque no sea digna para ello sino porque me distrae, no lo deseo. Siento llamaradas de pasión por cada idea que brota en mis labios al leer a Virginia, Doris, Luce, Emily … tanto ya nombrado por estas grandes madres y tanto camino por recorrer que no me apetece hacer algo suculento y creativo con las espinacas.

Pero claro mi Ángel de la Casa utiliza la culpa y la comparación. Me hace creer que soy una adolescente consentida que nada sabe de la vida. Me incita a pensar que estoy equivocada por desear más tiempo y más espacio en exclusiva para mí. Por ello cuando termino de trabajar no me deja ver una película, salir a dar un paseo o tumbarme en el sofa. Me prohíbe divagar y sólo me permite “caprichos”- así los llama- si mientras hago algo por mi hogar.

Virginia confiesa que le costó acabar con ella. Yo, gracias a su reflexión y su vida, he aprendido a nombrar e identificar esa angustia que me envuelve los riñones y me congela los pies cada mañana, recién me levanto. Ayer tomé una decisión que no le gustó nada. Decidí no ser madre -no aún- Después de haberme desnudado en este bitácora me di cuenta de que, en cierto modo este deseo atendía a un deseo no cumplido y a un deseo de mi angelical fantasma. Decidirlo, me costó menos de lo que creía aunque ella  quiso someterme a guantazos de moralidad “¿Qué dirán de ti las mujeres? Tanto hablaste de los dones de la maternidad y ahora ¿los rehusas? ¿Dónde ha quedado la perfección del cuerpo materno?” … No la escuché. Es más, sus gritos fueron los que me llevaron a tener más clara mi posición. Clavé, así, mis quejas en el portal de “su” templo:

Deseo cuidar a Erika, darle espacio y ayudarle a crecer. Deseo que tenga un cuarto realmente propio, que gane 500 libras por su trabajo y que pueda moverse con desenvoltura desde su cuerpo de mujer.

Ha sido aquí donde la guerra ha comenzado. Esta mañana me encontraba relajada. He pensado en dormir hasta tarde, ir a por cupcakes, almorzar leyendo a Virginia y ver una película. No caí en el silencio del Ángel de la Casa. Como una confiada chiquilla he ido haciendo cada una de mis labores cuando de repente, y sin previo aviso, he estallado en mil pedazos. El aire, la luz, sus palabras, las mías, mi saliva, el frío todo, absolutamente todo, me ha herido de muerte. Temblando como una hoja quebrada he gritado “Te necesito. No puedo estar solita”  mientras me agarraba a Alex. No quería estar sola, sin él, en casa porque de lo contrario ella volvería y me atacaría con armadas ordas de vacíos, aullidos y gemidos de las miles de mujeres “decentes” que habitaron mi cuerpo. Ella, inescrutable y decente, como una dama victoriana, me miraba desde la esquina de la escalera. “Sólo es cuestión de tiempo el volver a estar la una con la otra” debía estar pensando. Por suerte, he podido nombrarla a viva voz. He caído redonda en los brazos de Alex y le he explicado que Virginia la llamaba “el Ángel de la Casa” y que ella era la que me decía, cada día, que yo era la señora de mi casa y que de mí dependía que ésta fuera un hogar como dios manda. Él me ha comprendido. Él me ha dado opciones. Él me ha ayudado a ganarla en esta primera batalla. No me voy a engañar, sé que aún no la he matado pero creedme que al menos, ya dí el primer paso: darle un nombre y saber que yo, como mujer, no la pertenezco.

*Pese a que me envanezco de que por fin lo maté, debo decir que la lucha fue ardua, duró mucho tiempo, tiempo que yo hubiera podido dedicar a aprender gramática griega, o vagar por el mundo en busca de aventuras. Pero fue una verdadera experiencia, una experiencia que tuvieron que vivir todas las escritoras de aquellos tiempos. Entonces dar muerte al Ángel de la Casa formaba parte del trabajo de las escritoras.

 

 

* Virginia Woolf, Profesiones para la mujer, ensayo de 1931


Mi no-maternidäd

Erika Irusta Rodríguez.

Vizcaína. Residente en Catalunya

No tengo hijos/as nacidos/as.

Llevo 3 años 1mes y 28 días deseando y tratando de ser madre.

Hace 3 años 1 mes y 28 días perdí a mi bebé a 4 semanas y 6 días de gestación.

Tengo 28 años 2 meses y 17 días.

Soy joven. Sí ¿y?

Estoy sana. Sí ¿y?

Estamos enamorados. Sí, mucho ¿y?

Disfrutamos de nuestra vida. Tenemos trabajos que nos gratifican. Vivimos en una preciosa casa en un pueblo de ensueño. Sí ¿y?

Comemos comida ecológica desde hace 4 años. Hacemos deporte y nuestras “necesidades espirituales” (que término más ostentoso) están cubiertas. Sí ¿y?

Reímos mucho. Nos amamos mucho. Disfrutamos de la vida por los 4 costados. Sí ¿y?

Estoy conectada con mi ciclo menstrual. Conozco al dedillo mi cuerpo de mujer. Sí ¿y?

Hemos escrito cartas a nuestra criatura soñada. Sí ¿y?

Hemos tomado complejos alimenticios, semillas  e historias varias. Sí ¿y?

En las pruebas somos un 10. En todo somos un 10. Soy una mujer 10 -eso dicen- Sí ¿y?

.

.

.

No me quedo embarazada y hemos cumplido todos los requisitos médicos y espirituales de los anuncios de fertilidad.

¿Enfadada?

ya

no.

Después de embarazos de familiares propagados como un maravilloso virus… después de amigas que repiten y tripiten maternidad… después de compañeras de maternidades-deseadas-pero-no-conseguidas que logran ser mamás… yo sigo aquí, sentada en el banquillo. Esperando a que una preciosidad de morritos de fresa y ojos grises me saque a bailar.

o no.

Esta es la espinosa parte que nunca me atrevo a escribir. Gracias al Facebook de almadedoula y a este link se ha abierto mi caja de Pandora.

¿Y si jamás de los jamases siento sus diminutos pies dentro de mi cuerpo? ¿Y si sus manitas nunca llegan a acariciar mi pecho, nutriéndose de mí? Y si… Y si… y por fin, ya no me rompo.

Hace un año estas cuestiones me mataban, me clavaban contra la fría y metalizada duda. Ahora, duele, pero se amortigua sabiendo que sea lo que sea no puedo ni debo controlarlo. Controlar su vida antes de que se haga carne es cruel. No me hubiera gustado llegar así a mis padres -yo fui una niña que aterrizó por sorpresa, impaciente hasta para venir a este mundo- Me gustaría que mis hijos/as llegasen cuando deseasen llegar. Porque yo no sería la misma si hubiese nacido 3 días antes o un año después. Pero si no llegan, también lo he de respetar, duela lo que duela – que duele mucho- Y eso no significa que sea una inútil y una fracasada, que os aseguro que es lo que una siente. Pues si en todo triunfo, si en el mundo masculino tengo un buen sitio y fue duro llegar hasta aquí ¿cómo puede ser que lo más natural no pueda “hacerlo”? Como si fuera sólo cosa mía… como si mi compañero no pintara nada y el nuevo ser tampoco… Así me muevo yo cuando no me siento, a mi rollo. Con mis dudas y mis culpas, mis pesquisas cogidas con pinzas y la rabia contenida por una sonrisa forzada que se estampa contra la cara de la doctor(a)

“si no es del útero, será un hijo/a del corazón” me digo, nos decimos mi pareja y yo. Es harto difícil adoptar pero es otro camino hacia la maternidad. Apasionado, intenso, lleno de dudas, temores… parecido (con sus diferencias) a la maternidad biológica.

Pero… no me quedo a gusto, porque mi deseo es sentirle/a dentro de mí. Así que sé que NO estoy preparada para adoptar. Pues una criatura (de la edad que sea) del corazón, necesita ser amado por lo que es no por lo que sustituye. Mi bisabuela Eulali tuvo dos nombres (Bitxuri y Eulalia) y hasta que no se casó con el abuelo Antonio, “el asturiano”, no tuvo el calor de una familia. Una mujer tan increíble fue abandonada en un hospicio a principios del siglo XX (no cuestiono a la madre pues siento que siempre hay razones). Nadie la adoptó como hija, sí como sirvienta. Fue devuelta porque el patrón murió. Devuelta… que palabra tan cruel… Ella nunca quiso saber de sus orígenes porque “nadie nunca la fue a buscar ni se preocuparon por ella”. Ella es motivo más que de sobra para saber que uno/a de “mis” pequeños/as será hijo/a del corazón pero al menos uno/a deseo que venga a través de mi cuerpo.

pero

y si ¿tampoco puede ser?

Pues me enfadaré mucho, mucho. Rabiaré. PERO

se pasará. Todo pasa. Deja huella pero pasa. Seguiré gestando proyectos de vida increíbles y los pariré, criaré y nutriré con todo mi cuerpo de mujer. Continuaré acompañando a las mujeres a vivirse con gozo y las acompañaré a vivir la maternidad que ellas desean vivir. Tal y como hago ahora. A veces tendré que apartarme porque me dolerá no ser la mamá. A veces me haré un ovillito en la cama esperando a que Alex recoja los restos del naufragio y me haga hueco en su regazo y me recuerde lo felices que somos, lo mucho que nos queremos y lo bien que lo hacemos.

Por el momento sigo con mi vida, tejiendo sueños, con cautela, pero sueños que me permiten poner nombres, imaginar gestos y peinar largos cabellos…

si no se hacen carne y hueso, sé que lloraré la pérdida de un gran deseo. Con el tiempo las lágrimas darán paso a las sonrisas y aunque, haya una cicatriz en mi cuerpo, seré una tía magnífica, una madrina amorosa y una viejecita amante de la vida venga en el formato que venga.

Mi pequeña peludita

A todas aquellas mujeres  compañeras de camino 


el sol de esta luna

Mis manos entre las tuyas. Mi cuerpo menudo entre tus brazos. Tus ojos en mí y mis labios, reflejo de tu juventud, dibujando un suspiro.

Así fuiste para mí. El chico de mi vida. Sol de mis días. Sabes que cuando nos vimos por primera vez, caí rendida ante ti

¿Lo sabes?

Llego a casa. Me miras como aquella primera vez. Hace tiempo que tus brazos no cubren mis nubes. Hueles a ti. A primavera tímida. A mí. Me clavas la pupila, tus gruesos labios se tuercen y con tu suavidad recién adquirida me preguntas en vacío:

¿Por qué no hablas de los padres? De nosotros, los hombres. Aquellos que como yo, hija, hemos sufrido y sufrimos lo que tú tanto combates.

Yo te veo cuando crees que no, aita. Escojo bien las palabras para hacerme entender pero no es, hasta esta mañana en la que la emoción me infla el pecho, que puedo hacerme carne a través de la palabra.

No hablo de vosotros porque pasé gran parte de mi vida hablando de ti y a través de ti. Olvidando a las mujeres, ocultando a esa mujer-origen que es mi madre. No tenía palabras para hablar sin obnubilación, sin estar enganchada a tu cadencia. No tenía el cuerpo para ser sincera conmigo, contigo y con los hombres de mi vida. Os puse en pilares de oro y rubíes. Deseaba recuperar mi espacio y el espacio que robé a las mujeres de mi vida. Por eso este silencio, que hoy, vengo a romper. Porque ya estoy aquí, junto a ti, junto a ella y junto a mí. Me siento completa y sé que soy una chica, una mujer. Lo sé y lo siento y además, me gusta, me maravilla y es desde aquí que deseaba escribirte a ti y a mis chicos.

Escucho esa canción que me cantabas, sí esa

¿cómo era?

“El cielo cruzándote los dedos,

la tierra acariciándote la espalda,

reflejos de oro el sol sobre tu pecho,

cubierto de inocencia y de deseo…”

Sí. Poco a poco me enamoré de ti. Poco a poco ese chico de 21 añitos dejó su mundo de papel  y luna para ser mi padre. De repente mis manos pequeñitas ocupaban todo tu cuerpo, te atrapé y no quisiste huir porque en mí, te encontraste tú.

Me diste la palabra bella. Prendiste de mi pelo el verbo dulce, la magia de las hadas. Me enseñaste el amor incondicional, más allá de las sombras, más allá del interés propio. Posaste sobre mi piquito el amor a lo bello. Bajo tu ala cobijaste mis miedos. Mulliste cada centímetro de mis sábanas cada vez que enfermaba. Diste cuerpo y alma a mi “devorador de pesadillas”…

Fuiste un gran padre. Sí, hubieron tormentas que amenazaron con rompernos pero, créeme es harto difícil sacarte de mis venas. De poder hacerlo, no lo hubiera hecho jamás. Ni aún con mil dolores renegaría de ti. Eres origen de estas manos frías que acarician el infinito, sabiendo que puedo llegar a él. Porque tú, me enseñaste que sólo debía obedecer a mi deseo. Creíste en mí aún cuando pensaba que estaba sola. En la oscuridad más tediosa, mostrabas tu presencia aún sin buscarlo… sin quererte allí.

Ya llegó el tiempo de las cerezas para nosotros. El sol nos revuelve el pelo.

Mientras bebes de mi sonrisa, pienso en lo bello que te veías aquel 28 de diciembre…

niño de miel… siempre serás mi chico…

“y el silencio se convirtió en sonido

por vernos para siempre tan unidos”

16 añitosCanción:Poco a poco me enamoré de ti

 

Furia en mi cuerpö de mujer

NO

NO

NO

Digo que no. Cuando quiero y como quiero.

Lo digo desde el calor sofocante de mi cuerpo crispado.

No.

No ¿a qué?

No renuncio a mi rabia. Estoy harta de contener mi rabia, de sentirme culpable por mi rabia, de imaginarme menos “femenina” a costa de mi rabia. Mi rabia, sólo mía, es uno de mis motores. Y es posible, que en mi cuerpo, sea el motor más determinante.

Techado de virtudes, la mujer, esa mujer que soy yo en toda su plenitud, siente tentaciones de esconderse cuando se le incendian las mejillas ante el estupor y los temblores de decir:

NO!

de aullar

“vete con tu madre”

mis virtudes “femeninas” se creen menguar cuando me cago en absolutamente en todo lo que detesto Cuando la ponzoña se desborda y yo, me niego a tragar, observo que la feminidad de postal no admite mis límites. Mi acción necesita de la rabia para moverse y removerse, para cambiar , para actuar PORQUE sólo ella, la rabia, me indica que lo que ocurre es intolerable y he de actuar de inmediato para que cambie. Tantas veces oigo que las mujeres estamos por encima de la rabia, por encima de la violencia, por encima de la agresividad… me quedo atónita ante tal castración “positiva”. No diré “tenemos derecho a ser violentas” porque me parece absurdo reivindicar algo que es obvio (además que no creo que la violencia como medio para vivir plenamente) pero sí diré que la agresividad (diferente a violencia) es algo nuestro como es “suyo”. No conozco a una sola mujer que no arda ante determinadas situaciones sólo que sí conozco a muchas que lo niegan, lo reprimen y después enferman. La culpa esa losa que nos oprime y esa losa a la que nos entregamos devotamente, nos limita, nos corta en pedacitos y nos mal dibuja para acomplejar a las que no son tan virtuosas como nosotras, las que mascamos la rabia a golpe de colorete y tartita de fresas con nata.

no

no

me niego rotundamente a no permitirme ser tal y como soy, a no dar espacio a cada una de mis emociones, porque todas son valiosas y superfluas a la vez. Todas tienen su momento y todas están fuera de lugar. Todo depende, pero TODO es válido en mi cuerpo. La rabia con la que escribo estas palabras me permite dibujarme tal y como estoy: con el ceño fruncido, los labios apretados, la comida a medio digerir las ganas de quemar la casa y Janis Joplin a todo volumen. Soy jodidamente yo. De manera primal, zarandeo mi angustia y la escupo con la mejor de las intenciones: mostrarte, mostraros, mostrarme en la plenitud del momento cambiante. Reivindico el estado natural de mi ser mujer. Ahora mismo estoy harta, llena de cólera y disfruto de estos instantes. Sólo en estos momentos soy tan instintiva. Sin paños calientes, dejo que fluya lo que ahora hay.

Por el río no siempre pasan bellos nenúfares, también flotan ratas muertas … el río no juzga, lo lleva, lo deja ser….

Así estoy yo ahora. En- rabi-etada. No como una chiquilla sino como toda una mujer. Una mujer de “pechos en pecho” que aúlla y no teme la furia de su cuerpo. Esta furia es la que me ha permitido ponerme en mi lugar tantas veces y desde ahí, poner en su lugar a cada tipo y cada tipa que se haequivocado conmigo…  Esta furia es voz fuerte y ronca que me cuida de no ser manoseada por la mentira, la sumisión o la culpa.

Mi amada rabia… hazme tuya

 

 

 

Otra cara de este espejo: feminismo

Estoy harta. Sí, harta y por ello escribo. Para librarme de lo que me sobra. Estoy harta y premenstrual y lejos de decir “esta loca que habla no soy yo” diré “está rotunda cuerda que habla claro, soy YO… también”.

Hay muchas etiquetas en mi piel. Muchas están de adorno. La mayoría no me sirven y ninguna me identifica, pero como mi compañera Lola me dijo hace unos días: sirven para marcar el camino. De entre mis etiquetas está la de feminista. Sí, soy una mujer que cree en el valor único e inexpropiable de las mujeres y…de los hombres (también de las personas transgénero) con lo que soy….FEMINISTA. Estoy cansada de escuchar, leer, sobreentender, oír de pasada [...] que el feminismo es lo mismo que el machismo, que si las feministas no quieren que las mujeres sean madres, que si las feministas son unas extremistas, que si son unas putas, que si, que si…VALE!! Sooooooo caballo!

Alto a la ignorancia, al miedo y a la arrogancia intelectualoide de tres al cuarto! Las mujeres feministas (porque también hay hombres y personas transgénero que son feministas) tenemos en común la defensa de que cada persona (en este caso mujer) haga lo que ella DESEA, SIENTE O QUIERA sin tener que someterse, consciente o incosncientemente, a un orden social, simbólico, político, antropológico (y todo lo que acabe ne “ico”). Esto implica que si una mujer elige ser madre a tiempo completo, lo sea. Que si una mujer decide ser trabajadora del sexo, lo sea. Que si una mujer elige no dar el pecho, no lo dé. Que si una mujer decide trabajar el quinto día de su cuarentena, vaya. Que si una mujer opta por estar criando a sus hijos 15 años, lo haga. Esto implica que, cada mujer ELIJA en función de lo que su cuerpo, su mente, su espíritu le dicte. Más allá de las teorías y más allá de las/os opinólogas/os que convierten su vida en una vía inmaculada a seguir e imposible de mantener (desde Estivill hasta Laura Gutman)

Yo opino que dar de mamar es la mejor opción para el bebé y la mejor opción para la madre. Pero es muy posible que para otra mujer no sea así. Yo podría decir que estoy avalada por la evidencia científica y ella podría venir con evidencias científicas y teorías y montón de cosas más que dijeran lo contrario. En realidad, no quiero que entre una mujer y yo se interponga la ciencia, porque de resultar así, estoy evidenciando que nuestra relación comienza por un fallo en la comunicación- necesitamos de una tercera voz “neutra” que interceda por nosotras- Podría juzgarla en mi foro interno, pensar que está desconectada, que tiene un problema a resolver con su madre, que está infestada por el patriarcado… Eso, en mí, sería un error muy grande. Me pregunto quién soy yo para juzgar a una mujer, para opinar sobre lo una mujer que HA ELEGIDO. Decimos que contamos con evidencias científicas, y existen, pero otras tantas evidencias podrían desevidenciar lo que justificamos por la ciencia -sí, sí por poder se podría, nos guste o no aceptarlo- La sabiduría humana es relativa decía el maestro zen Taisen Deshimaru. Hemos de aprender a ir más allá de datos que pueden ser refutables. Podemos compartir experiencias, mostrarnos desde el respeto o pasar de largo porque simplemente esa relación no nos interesa. La base es comprender que cada persona (mujer, hombre, transgénero) elige. Es el derecho a elegir lo que debería movernos. Garantizar ese respeto por la decisión propia y por tanto, por la decisión ajena. Para mí, ESTO es ser feminista. En este respeto se recoge el respeto de las niñas/niños/niñxs, pues al permitirnos espacio les estamos dando lo que es legitimamente suyo: una relación espontánea con sus progenitores/cuidadores.

Hablo de relación espontánea porque en estos años estoy asistiendo al nacimiento de muchos manuales. Da igual su origen, no dejan de ser aleccionadores que tratan de desmenuzar a la mujer-madre para meterla en casillas de cómo sentir, cómo pensar, cómo espaciar, cómo colechar, cómo dar el biberón…. de nuevo manuales. De nuevo manifestamos que hay muchas personas de las que no nos fiamos, pues si confiásemos en su criterio no nos pondríamos a decirles cómo se pare en la bañera o en el paritorio…da igual! Hay una delgada línea entre compartir información y aleccionar. Una estrecha línea entre apasionada y activista. Son elecciones! Cada cual elija con confianza y respeto.

Como decía al principio soy feminista y creo por encima de todo en el derecho humano a elegir, que también es una gran obligación con nuestra responsabilidad, que, al finalizar el día nos enseña lo capaces que somos de habitar este cuerpo y este mundo en relación con las/os/xs otras/os/xs.

 

Hemos de encontrar un punto intermedio donde nos sobren-falten los “ismos” y los “istas” Allá donde nos sintamos retadas a cuestionarnos y a mantener únicamente ideas. Las ideas fluyen, crecen, menguan, desaparecen… cuando se enquistan se hacen creencias y éstas son el origen de la ignorancia. Es en este punto de “más allá” donde afirmo que no soy feminista porque las etiquetas se hacen diminutas y no alcanzan la grandeza de este sentir. Es en este punto donde encontrarse es posible. Pero para llegar hasta aquí las señales se hacen necesarias y como señal, mi señal, aquí y ahora es el feminismo.

 

[Escrito con todo mi respeto a la diferencia, en una demostración empírica de ser honesta con mi elección y con la ajena :) ]

Muriéndome

Me voy a morir. Como tú, cualquier día de éstos mi cuerpo parará. Cualquier día…

Hoy, corriendo, he sentido que mi mortalidad, lejos de ser mi mayor temor, es lo único que garantiza mi libertad así como mi compromiso con la vida.

Son días en los que vuelvo a sentarme en zazen. Hacía un año y medio que no iba al dojo, que no practicaba acompañada sintiendo ser una parte del Todo. La primera vez en mi vida que acepto volver al lugar del que me fui. El miedo nunca me permitió dar la vuelta sobre mis pasos. Hasta ahora, que sé que sentada en zazen… soy. Antes recuerdo que iba a causa de mi idilio nipón, me sentía cómoda atendiendo al detalle del presente pero en mí había intención, la sed de la que busca que siempre conduce a la insaciabilidad y a la apatía. Fueron varias cosas las que me llevaron a abandonar, aunque nunca dejé de sentarme en zazen. Inspirada por las palabras de mi madre que ,ante una crisis ella me dijo que “lo único que necesitas para vivir es una mente fuerte” y removida por una amiga de facebook que sin querer quererlo me hizo ver lo que cuidaba a mi *sangha, decidí -como ya he dicho- volver. Esta vez, sentada, he visto cómo se desvanecían mis intenciones. Sin provecho. Sin interés. Sentarme por sentarme.

Agotada de tanta intelectualidad derivada del máster, harta de tanto conocimiento literario, desbordada de tantas ideas he decidido vaciarme. Me he cansado de seguir enferma. La occidentalitis me estaba devorando. La neurosis de esta sociedad no puede ni debe sobrepasarme. El miedo, el gran aliado de los “poderosos” va saliendo de mi cuerpo. No hay espacio para él porque yo lo decido, por el simple hecho de que asumo que soy mortal ¿qué pretendo preservar en mis manos fuertemente agarradas? Lo que estimo no puede ser abarcado, ni medido, ni ordenado. Esta vida que me atraviesa merece ser vivida y vivir ,sólo puede hacerse desde la dignidad. No hay lecciones a dar. Estoy abandonando el hábito de pensar y no actuar. Todo tiene su pensamiento y su acción justa.

No es sencillo estar sentada manteniendo una postura. No es sencillo dejar que los pensamientos me atraviesen y no ir corriendo a desmenuzarlos y revolcarme en ellos. Cuando se ha adquirido un vicio, dejarlo implica esfuerzo, voluntad y la compañía de quiénes vivieron y viven este proceso. El ser humano, hombre y mujer, vive fuera de su normalidad. Quizás vive de un modo infra-normal. De manera enfermiza se cree todo lo que pasa por su mente y actúa, si se decide, guiado por la voz de sus fantasmas. El miedo… a morir sólo se padece cuando una/o se dibuja inmortal. Esta mentira nos lleva a la locura. Basta con mirar sobre qué se basa esta sociedad. Evitar la muerte a costa de la vida de otros/as, es el cimiento de esta enferma civilización.

Mientras vivas, vive. Cuando toque morir, muere. No hay más. El resto son vueltas de cabeza que nos llevan a enloquecer. Creamos estúpidas teorías para justificar nuestra mente enferma. Cuando comas, come. Cuando leas el blog, lee el blog. No es necesario nada más. Ni invertir en cursos, ni estudiar doctas carreras. La sabiduría se descubre cuando nos dejamos penetrar por la vida. Ésta no se alcanza, porque ésta ya está dentro de nosotras/os. Nadie viene a traérnosla por Navidad. Es una revolución interior que cambia todo lo que toca. Es en relación con las/os otras/os cuando extendemos la revolución. Sin la comunidad no somos, pero sin ser en mí, la comunidad no Es.

Me voy a morir…algún día. Ahora que estoy viva, vivo. Todo lo que aquí y ahora acontece es algo más, valioso en su justa medida, pero también pasará. Esto no es la Vía de “los/as elegidos/as” es la Vía humana, que hemos de retomar si de vivir se trata.

 

 

Para mí, la práctica de zazen es de igual valor que ducharme o comer. Gracias a este año y medio “fuera” he aprendido a darle el valor que merece. Si te interesa, mi dojo es éste: Dojo Zen Barcelona

*Sangha: comunidad de personas que se sientan en zazen acompañadas por un/a maestro/a Zen

Maestro Taisen Deshimaru


“Sonríe o muere”

Rabia ¿Por qué negarla? La rabia es necesaria. La rabia nos ayuda a salir de donde sentimos que no debemos estar. La rabia, escuchada y acogida, nos permite actuar atendiendo a nuestro Cuerpo.

Estoy muy cansada de confundir “pintar el día” a “maquillar el día”. Llevo tres días leyendo el libro Sonríe o muere de Barbara Ehrenreich y no puedo dejar de avanzar y avanzar en su lectura. Lo devoro, aunque el sabor que deja en mi boca es …es… astringente. Sí, ese sabor de berenjena. Y así, morada como una berenjena, me dispongo a dormir cada noche. Pero… esta noche fue diferente. Cansada de cuestionarme como una loca, le pregunté a Alex si yo, con mi labor, estaba llevando a las mujeres a negar su rabia. Tengo mucho miedo de ofrecer una imagen de la feminidad edulcorada. Jamás he soportado cuando alguien se niega a ver la cara oscura y dice de ésta que “es recomendable obviarla”. La autora explica, desde su propia experiencia, como se está extendiendo una moda (ya casi pandemia) que trata de negar el negativo. Obligar a las personas a obviar la oscuridad hace de ellas seres sumisos e incompletos. Yo reivindico el negativo, pero el negativo acogido, con espacio y calor para ser amado y reconvertido.

Ahora, aquí, me entra la duda por la que casi no dejo dormir a mi compañero ¿estoy obligando, en los talleres y con mis letras, a que las mujeres sonrían aún cuando desean aullar? Porque yo únicamente pretendo poner una llamita para aullar en compañía, no para fingir y maquillarnos el cuerpo-alma. Las mujeres alojamos y cobijamos en nuestro Cuerpo innumerables dolores que necesitan ser sanados. Sanar, para mí, significa tener espacio para ser y compañía para contener. Negar el negativo, sólo nos traerá más sometimiento. Observo la arrolladora ola new age que lleva, desde mi punto de vista que comparto con la autora, a negar y renegar del negativo. Existen gurús que te orientan y “entrenan”, a golpe de frase fácil y pseudo ciencia cuántica, a enfocar únicamente desde lo “positivo”. Ahora bien, su perspectiva de positivo no coincide con la mía. Positivo no es, a mi parecer, dedicar horas y horas a desear un yate, una mansión y un tractor amarillo. Respeto que todo el mundo sea libre para desear lo que quiera, pero para mí eso supone una huella ecológica importante por no decir una contribución más al sistema capitalista. Entrenar personas para el *deseo (deseo superficial entendido como impulso nacido de la carencia y del miedo), a mi sentir, es entrenar a personas para la ilusión y la frustración. Aunque ya el término de entrenar a alguien me pone en alerta. Acompañar a alguien en su camino es una cosa y “adiestrar personas”- así define la RAE “entrenar”- es otra bien diferente. Acompañar reconoce la autonomía y la responsabilidad de cada persona, el “entrenamiento” se fija únicamente en las capacidades que puedes desarrollar para alcanzar resultados. Enfoque que, si lo observamos de cerca, es típico del sistema patriarcal capitalista.

Otro aspecto de este “positivismo” es el de negarse a ver, leer y/o escuchar noticias “negativas”. Bien. Yo soy la primera que se harta de la negatividad PERO señalo de nuevo que negar lo negativo es el problema. Abstenerse de saber que a dos manzanas hay una mujer que está siendo maltratada no me parece que sea nada “positivo”. Lo importante en este caso es saber cómo se da la información y el objetivo de conocerla. Si vemos las noticias para hacer NADA, es preferible no verlas. Sin embargo, si somos personas responsables con nosotras mismas y con nuestra (otras) especie (s), la información nos ayudará a movernos para sembrar y crear desde el amor. Coincido con la autora en valorar esta censura “positivista” como una irresponsabilidad y falta de sentido de comunidad. Me parece necesario que haya información sobre actos bondadosos pues en el día a día se sonríe más que se llora, pero lo que más me motiva es que las personas nos movamos por conocer para actuar. Pasarme horas amargada en mi salón quejándome del gobierno me parece tan absurdo como pasarme horas visualizándome en un Audi A3 tras haber cerrado la pestaña de una noticia “negativa” que ha compartido una amiga en el Facebook. En el mundo hay pena y hay alegría y ninguna de ellas se da separada de la otra. Tomar conciencia de que somos parte de un Todo es algo más que cantar mantras (asunto que me parece sanador y maravilloso) o repetir afirmaciones en un espejo. A mi sentir, hemos de ir más allá. Llenar nuestro cuerpo de oxitocina y racionar la adrenalina nos sirve para actuar con atención y concentración, como los/las samurais. No hay un enemigo fuera. De hecho nuestro negativo no puede ser tal. Hay partes que necesitan ser aulladas, reconocidas, acogidas y liberadas. Vivimos en comunidad, somos mamíferos que para vivir en armonía necesitan de un estado armónico compartido.

¿Por qué giramos la cabeza cuando alguien nos muestra su dolor? ¿Por qué en tono de “superioridad” le insinuamos que su enfoque es “negativo” en vez de, si tan positivas estamos, darle espacio para que su negativo sea y pueda ser transformado? Es que acaso ¿el negativo ajeno nos hace darnos cuenta del que habita en nosotras y pretendemos salir corriendo con frases en el espejo y fotos lujosas?

Sí, nuestros fantasmas sólo desean ser abrazados. Pero necesitan, sobretodo, ser vistos y ser tenidos en cuenta. Negarlos los llena de dolor, porque en el fondo son esa parte de nuestra niña interior que se sintió sola, desprotegida y desdeñada. Abrazar el negativo comienza por sonreírle, pero no con una sonrisa prestada y de libro de autoayuda, sino con la sonrisa arriesgada y deshinibida con la que sonríe una anciana a la dama muerte.

 

 

dejando las drogas

Me desbordan las ideas y las palabras se mueven estrepitosas, saltan a la pantalla y yo, las ordeno como puedo.. como quiero.. o quizás debería dejarlas ser.

Iba a escribir sobre un tema y de repente, en un post de última hora, he sentido que la inspiración requería atención particular y aquí estoy, haciendo caso al instinto humano de escritura.

Crisis! CRISIS! crisis! Pobreza! Destrucción del Estado de bienestar! Recortes! Paro! Miedo! Inseguridad! Trabajos basura! ERE!

STOP!!!! Paremos ya. Sí. Para hermana, para.

RESPIRA.

mmmmmmmmm

RESPIRA

Espanzúrrate en el sillón. Resopla por tus labios. Hazte un huequito confortable y permítete poner atención en lo que estás haciendo justo ahora. Leer este post ¿si? Bien. Lee el blog. Después lo otro. Mañana¿! relaja. Aquí y ahora. Respira. No te olvides de respirar.

Vivimos en un estado de miedo contagiado que está tocando los cimientos de nuestra psique. Vivimos rodeadas de negatividad y parece que una sonrisa perenne es un insulto de una ingenua arrogante que no se preocupa de lo que ocurre en el mundo occidental. El mundo es tal como tú eres. No lo dudes jamás. Tu mundo refleja lo que crees de él. Haz la prueba. Elige un color, tu color favorito. Siéntelo y decide por hoy pintar el día  de ese color. Nada de grises opacos o marrones destilados. No hay hueco hoy para los tóxicos de la negatividad. Por hoy, por ahora, haz la prueba. Verás que todo lo que ocurra hoy será placentero, lo vivirás de otro modo.

La adrenalina se contagia rápidamente, intoxica todo nuestro Cuerpo. Somos el animal en la cadena trófica que carece de depredador de otra especie y somos el que más adrenalina tiene. El ser humano occidental, en su “estado de bienestar”, vive con mayor tensión que una zebra en plena sabana. La adrenalina está diseñada para escapar de los depredadores y en nuestro cuerpo sólo ha de estar en tiempo reducido para que sea efectiva y no tóxica. El estado natural de la hembra humana es un estado oxitócico. La hormona oxitocina (hormona del amor) es la que ha de impregnar y guiar nuestro hacer y sentir diario. El calor en nuestro útero, nuestros riñones, nuestro torso y nuestros pechos es primordial para estar en armonía, en estado natural. Sin embargo la realidad es bien diferente, la adrenalina y su frío ocupan nuestro útero, paralizan nuestros riñones… congelan nuestros anhelos. Nos arrastra al vacío, a la duda, a la razón prestada… Comenzamos a hacer aquello que sentimos que no podrá ser bueno para nosotras ni para nuestro entorno, desarrollamos estrategias para sobrevivir porque vivimos en estado de alarma. Creemos que las leonas vendrán a devorarnos de un momento a otro porque así nos lo han dicho, así lo vemos en la televisión, así nos lo ha dicho nuestra prima que está pasando calamidades…

PERO si te paras, respiras ¿crees que es cierto? Realmente ves leonas sobre ti relamiéndose? Por leonas digo: Hacienda, paro, problemas financieros, embargos … Cuántas de ellas son reales y cuántas son imaginarias? No crees que si te quedaras únicamente con las reales podrías marcar una estrategia? Las estrategias permiten ser creativa. Facilitan mover energía y llenar de calor y color el día gris que te han pintado.

Escribo esto desde mi experiencia. En cada familia, como dice mi padre, cuecen habas. Cada cual tenemos nuestras leonas. La mía siempre es la economía familiar. Mi sensación de carencia siempre me ha devorado. La cuestión era que tuviera o no dinero siempre sentía que no tenía. Quizás para estos 5 minutos sí pero para mañana?! Me pasaba todo el día intoxicada de adrenalina y cortisol. Como todos los tóxicos una se vuelve adicta, así que yo generaba constantemente esa sensación de carencia. El asunto es que, hace poco, decidí desengancharme. Mi salud estaba debilitándose y mi relación de pareja iba haciéndose añicos, pequeños, diminutos pero pedazos al fin y al cabo ¿Cómo lo hice? Pare. Deje el hábito. ¿Síndrome de abstinencia? Claro. Además también me da por buscar sustitutos sin embargo respiro y pongo el freno. No os hablaré de que gracias a eso millones llegan a mí, ni situaciones de El Secreto, del que no opinaré sin una profunda conversación entre medio (hoy no será), en el que todo son Ferraris y casas de lujo. Lo que sí que os digo es que desde que he dejado el hábito de intoxicarme con historias de precariedad, carencias y pobreza, soy más feliz. Físicamente mi oxitocina vuelve a ocupar su lugar y su estado armónico. Mentalmente vuelvo a ser creativa, porque el miedo se ha ido y ya tengo espacio para dedicarme a lo que verdaderamente me gusta. Emocionalmente me siento feliz, plena. Esto no quita a que no llore o me enfade! la cuestión es que ahora lo vivo como algo más.

¿Mi economía ha mejorado? Os diré que desde hace 2 semanas mi familia y yo vivimos con un presupuesto de ¡40 euros!  Confieso que me daba apuro escribirlo pero deseo mostrar que, el mundo es tal y como tú eres. Quizás nuestras familias lean esto y se asusten, pero somos felices. No hay nada que temer. Y cuando haya algo, tendré la adrenalina necesaria para hacerlo frente, no la habré despilfarrado en lamentarme, aullar de angustia o maneras varias de intoxicarse el Cuerpo.

Ahora, escribiendo, me río. Pienso que en este “dejar las droga de la negatividad” sí que he hecho pequeñas cosas que, juntas, han hecho posible mi estado actual. Si os parece os las escribo, por si os sirven de inspiración o al menos por os te hacen sonreír.

Allá van:

1. Practico sexo conmigo cada mañana – un buen “arrechucho” que diría Ismael Serrano- (gran manera de hacer que la oxitocina corra por el cuerpo)

2. Voy al bosque. Cuando tengo “el mono” me voy al bosque con mi perra Lola

3. Corro. Tengo mucha energía, sobre todo en la fase dinámica de mi ciclo lunar, en vez de quemarme con mi fuego me voy a correr. Si es por el bosque mucho mejor!

4. Duermo abrazada a mi compañero, entre mi perra y mi gato. Colechar me hace sentirme segura y amada ¿quién teme así al lobo feroz?

5. Cocino. Soy “la Maga” de la cocina. Nutro y creo.

6. Escribo cada día 3 páginas. Sea de lo que sea.

7. Voy al cine sola (me saqué una tarjeta de socia apra que me saliera más barato)

8. Conecto con mi ciclo! Fundamental. Ya no me como la cabeza porque ya sé cómo funciono!

9. Creo talleres para mujeres y cuando los facilito me lleno de Luz y Confianza. Hago mi re-evolución junto a ellas. Me dan motivos para estar “limpia”

10. Escribo mi novela. Acepto el reto de hacer lo que tantas veces soñé. Así tengo algo menos por lo que lamentarme.

11. Abrazo a las personas que deseo

12. Canto sin tapujos ni vergüenzas

13. Visto la ropa que me da la gana. Dejo ir las “tendencias” y me dejo llevar por la energía del momento (de mi ciclo)

14. Cupcakes. Me llenan los sentidos, me endulzan la creatividad.

15. Hago el amor con mi compañero. Es una delicia tanta oxitocina por nuestros Cuerpos

16. Hablo con mi familia. Escucho los sabios consejos de mi madre. Río con mi padre. Aún en la distancia los siento en mí, porque mi cuerpo es su legado.

17. Sonrío. Dibujo una sonrisa y la contagio. Observo con curiosidad a las personas del ferrocarril.

18. Descanso. Si estoy cansada paso de fustigarme. Me relajo pues mi Cuerpo es sabio

19. Quedo con personas que amo. Me ayudan a estar fuerte y si me caigo…

20. Pido ayuda!! No somos animales solitarios. Nos necesitamos!

21. Disfruto de mi compañía

22. Juego. Mi niña es la reina de la oxitocina. La mimo, le canto, le bailo …

23. Escribo en este blog para compartir… porque sólo así siento que podemos hacer de nuestra Vida lo que realmente queramos de ella.

Porque Ella, la Vida, sólo desea ser vivida. Si no haces nada por Ella, ¿Qué puede hacer Ella por ti? Mímate. Vive en alegría para poder morir felizmente. Haz de tu vida lo que tratas de hacer de la vida de tus hijos. Cuida a tu niña interior.

Ahora me siento mucho mucho mejor. Al final tampoco he escrito sobre lo que pensaba! Por esto merece la pena vivir, por el placer de saber que todo tiene su lugar si así se permite.

¿Con qué color pintarás hoy?

 

 

Un día para recordar

 

Camino, abandono la postura erguida del Hombre para adoptar la postura flexible y abierta de la Mujer que soy. La húmeda tierra mulle mis sueños, las copas de los árboles me susurran sortilegios al oído. Hoy es un día en el que, como en los últimos días, busco refugio y amparo en la profundidad del bosque.

El aparato patriarcal cae de bruces y el estruendo de su golpe nos sacude de pies a cabeza. Vivimos tiempos de cambio, de cambio necesario porque hemos de conectar con lo que somos en realidad. Cada mujer y cada hombre podrán verse en el espejo de la necesidad para tomar conciencia de su deseo. Esto va a doler dicen algunos, yo digo que llevamos tiempo labrando un camino. Muchas lunas son las que han pasado desde que las mujeres hemos decidido conscientemente andar nuestro Camino de (re) vuelta. Cada día hay más mujeres repensándose así mismas, permitiéndose sentir la magnitud de su sabiduría y sembrando semillas. Cada una de estas mujeres, cada una de estas salvajes hacen posible que este mundo albergue fuerza, valor, color y sabor.

Muchas de ellas están en oficinas y otras tantas en sus hogares, una gran mayoría crea con sus manos hilos que unen a las unas con las otras en infinita relación. Algunas se nombran y etiquetan, otras simplemente caminan en sentido del viento, unas pocas tejen nuevas palabras para darse sentido en el absurdo del estado del bienestáN.

Todas ellas son hijas de su tiempo pero en especial hijas de sus madres. Madres de las que han podido renegar mil y una veces pero a las que siempre acuden en sus ruegos finales, como si el Instinto les llevará, sin premeditación ni alevosía, a los orígenes de su Cuerpo.

Por todas las hijas y por todas las madres y por todas las hijas y por todas las madres va este canto de reconocimiento. Porque el mundo nunca dependió de los hombres ni de su sistema deformado de valores sin cuerpo, el mundo siempre fue, es y será nuestro. Nosotras cada día, con cada gesto, hacemos posible la Vida. Algunas la conciben, otras la gestan, otras la paren y todas la criamos.

Mucha veces nos enfadamos y nos señalamos. Bueno, hay derecho a la rabieta, pero que no nos dure mucho tiempo. ¿Creo que el cambio depende de la mujer? No lo sé, simplemente SIENTO que  soy responsable de mi Cuerpo y Sabiduría de mujer y, como Guardiana de los Misterios, vivo para preservar, compartir y transmitir lo que todas sabemos. No hay poder que nos corte ni medida que nos pretenda si cada una nos paramos y observamos, sin velos, la perfección de nuestro Cuerpo. Redondo, suave, perfilado, mullido, terso… En cada uno de sus rincones se alberga la mayor de las inspiraciones. De ellas nos nutrimos para crear lo que realmente queremos que nazca en este mundo. Somos capaces del milagro de la Creación. No es necesario ser beata para poder, para cabalgar por nuestro monte de Venus a horcajadas…

Somos únicas

y es por nosotras que el planeta palpita,

y es por nosotras que la risa continúa allende los páramos desolados de las guerras…

y es por y para nosotras el trino del mirlo que anuncia la primavera de un gran día en el que todas nosotras despertemos del letargo y pintemos de nuestros colores el mundo que nos es propio por parido, por criado y por defendido con uñas y dientes de leona.

Mis pies caminan enérgicos por la cuesta, mi perra salta alegre y yo… sonrío. Confío porque sé que nuestro día a día hará de este triste lunes un lunes nuevo, un lunes nuestro, una promesa de verano a finales del otoño que cambiará el curso de nuestro salvaje río.

A todas vosotras, mis hermanas. A todas las mujeres de este planeta.


A mis apasionadas peregrinas de El Camino Rubí

A veces, no pocas, tengo dudas. Dudas que me llenan el cuerpo de nudos, grietas y fugas. De tamaños y colores diferentes. Sangro hiel de envidia, pocas veces, pero también ocurre. Me comparo y como en toda comparación, salgo perdiendo porque no pongo atención en lo que verdaderamente vale la pena.

Después os leo. Después os siento. Llegan emails de conocidas desconocidas, de mujeres que comparten sus vivencias sin conocer más de mí que lo que mis palabras pueden dibujar, entonces sonrío desde la inocencia más cristalina y observo que mi dedicación en este mundo es un regalo. No uno pequeño de satisfacción inmediata y cambiable, sino de satisfacción profunda y eterna.

Vuestros comentarios, vuestras palabras, vuestras miradas cómplices en los talleres… observaros abrazar vuestro vientre, respirar relajadas y confiadas en la vida… eso, mis amadas, no permite fugas,ni desgastes ,ni dudas. El sentido de mi existencia se abraza a vuestros cuerpos perfectos, dibujándome un cálido rincón donde reposan mis experiencias, mis locas ideas de guardar miedos en un baúl mágico para que no vuelvan nunca más, mi música variopinta que acompasa cada una de las elucubraciones que imagino encuentro tras encuentro… todo al detalle sin planificación previa, permitiéndome sentir toda vuestra esencia, conectando con la Diosa que habita en mí para que obre, así, la magia de nuestro encuentro en el que vosotras dais llama y color.

Mis bien amadas mujeres, cada vez sumáis más y cada vez me siento más segura, más confiada, más feliz, más roja de pasión … gracias a vosotras el mundo es más maravilloso, un lugar más habitable y lleno de esperanza.

Confié en mi sueño y vosotras, las que sois y las que seréis, lo hacéis realidad: una Tierra habitada por mujeres que se habitan y se gozan. Mis valientes leonas, mis ágiles gacelas, mi luna y mis estrellas os amo por lo que sois, por la esencia única que palpita en vuestro vientre.

Eternamente vuesträ

Erikä

A todas las Mujeres de El Camino Rubí

Aquí, un precioso regalo