desde el principio del Principio

amatxuPienso en mi madre, muchas veces, muchas más que antes. Cada vez que estoy con una mamá ella viene a mi cabeza… a mi corazón.

¡Tanto tiempo evaluando mi relación con ella!

Recuerdo que de pequeña la cambiaba por una mujer imaginaria que vendía helados. Y ella, calladita, no me decía nada. Ahora me doy cuenta del valor de su silencio, del amargor de sus sentimientos al escuchar decir de los labios de su pequeña “sí, aita (papá en euskera) vámonos ya con Paca (la heladera de mis fantasías)”.

Si profundizo en el porqué de mi actitud distante con mi amatxu (mamá en euskera) llego hasta una sala de hospital:

Ella, con apenas 20 años, solita, vigilando un gotero. Dilatada de 8 centímetros sin ser consciente de ello, postrada en una camilla esperando una respuesta. Y bien, como las “aguas están sucias” le ofrecen esperar en compañía del gotero y la locura de sus pensamientos, o bien ir a quirófano a hacer una cesárea. Le advierten así: “tú verás lo que haces, pero si esperas la niña puede morir”. Y ahí, sin nadie más que yo (incomunicada y atacada con tanta oxitocina y tanto pavor corriendo por mis venas), elige cuidar de mi sea como sea. Así que, será cesárea.
Una cesárea con anestesia total y con un cirujano con ganas de irse a jugar al golf. Una dulce enfermera procura que al nacer mi madre me vea y me pueda tocar. Apenas si llega a decir “es igual que su padre”. A lo que le responde ella “mujer seguro que tiene algo tuyo” y mi madre suspira “sí… las orejas”.
Despierta y yo a su lado, la lactancia es genial y parece que todo ha merecido la pena. Pero días más tarde, después del alta, mi madre con unos dolores inenarrables se desploma en el cuarto de baño de mis aitites (abuelos en euskera) empapada en sangre… empapada en pena. Desde mis 8 días hasta mi primer mes, amatxu y yo vivimos la agonía de la separación. Ella con 20 años perdió su útero y casi la vida. El señor cirujano que tenía prisa por jugar su partido de navidad, dejó placenta en la matriz. Ésta se descompuso y perforó el útero de una sana y preciosa mujer de 20 años; mi madre.
A mi aita, con sus 21 añitos, se le escapaba el alma del cuerpo. Apenas unas horas antes le habían dicho que no contara con ella, que la habían perdido… Ahora ella estaba recuperándose… o eso intentó durante años, muchos…
De mi, mi amama (abuela en euskera) decía que lloraba todo el día, que sólo el contacto con su pecho me calmaba y que parecía una mujer sabia en un cuerpo muy chiquito…
Finalmente ella volvió a casa y juró no volver a separarse nunca de mi. Ella y él cosieron sus heridas, llevó mucho tiempo, mucha paciencia y mucho mimo. Ellos, un día, soñaron con ser padres de muchos hijos y la Vida procuró que fuera sólo uno.

[Mientras estoy escribiendo esto el nudo de mi garganta crece, pero a la vez se deshace... dulcemente, es más fácil de digerir...]

Y yo ¿qué hice yo? distanciarme de ella por miedo a perderla de nuevo. Es el día de hoy que sigo marcándole distancias para que no me duela perder la suavidad de su caricia, el calor de su pecho, la dulzura de sus ojos azules clavados en sus besos… ¡ay!
Hace unos meses, sentadas en la terraza de mi casa, hablamos de su pérdida. Del dolor de la culpa que cargaba desde bebé por creer que había sido yo la causa, que algo en mi estaba mal. Ella me miró y me habló su corazón “hija, si para que naciera un ser tan especial como tú tuviera que perder mi útero de nuevo, lo perdería mil veces más”. Y lloramos juntas, como nunca antes me había permitido hacer con esa gran mujer.
Sí, pienso en mi madre cada día. Cada vez que me cruzo con una mamá, cada vez que una mujer me pide cariño y apoyo. Y siento que gracias a todo lo que pasamos juntas estoy aquí, cuidando y apoyando a todas las mamás. Porque esta experiencia de Vida es la que necesitaba mi Ser para comprender que mi alma había venido a este mundo para ser doula.

21 comentarios para “desde el principio del Principio”

  • María dice:

    Precioso, dulce, suave…me ha tocado el Alma, gracias mil hermosa.
    Me estoy formando como doula y me ha resonado total tu relato…los motivos por lo que siento que necesito acompañar a mujeres en el camino de la maternidad es por sentirlo como un “honrar” a mi madre, mujer valiente que entrega su cuerpo para darme la vida…y de este modo, honrar a todas las mujeres, cuya naturaleza las ha dotado del maravilloso don creador.
    Gracias de nuevo…
    Seguiré tu lindo blog!

  • almadedoula dice:

    Gracias María. Que tu Camino esté lleno de flores y dulces olores. Honrar a una madre es un Regalo que se corresponde con miles de regalos: sonrisas cómplices de otras tantas mamás…
    te abrazo agradecida

  • lara dice:

    sin palabras me quedo al leer algo tan maravilloso, cielo, hasta a mi se me han saltado las lagrimas… siempre he pensado que tenias magia, ahora lo pienso mas que nunca. soy feliz de haberte conocido, eres de las personas mas especiales que se han cruzado por mi camino…. gracias por existir!!!!!!!!!

  • Nadia dice:

    Qué duro…! me llama la atención y admira que sepas contarlo con tanta ternura y serenidad, cuando yo misma, con la poca empatía que pueda tener así de pronto, me he llenado de rabia al leerlo… debes haber hecho un gran trabajo por dentro.
    Besos.

  • María José dice:

    Ya lo sabes, pero te lo repito, tienes una facilidad enorme para emocionarme, y eso me encanta.
    ¡Enhorabuena por este dulce blog !

  • Lorena dice:

    Llorando estoy…. mientras leia tu relato las sonrisas y las lágrimas han ido apareciendo a la vez. Cuánta fortaleza junta, cuanto palpitar, me he sentido identificada, he pensado en mi madre y en todas las madres, en todas estas hermosas y poderosas mujeres que somos. Gracias de corazón por cada artículo publicado, cada detalle. Todo es información increible que atesoro. Yo tambien me estoy formando como Doula, aunque ya sé que lo soy. Dí a luz a mis dos hijas en casa y fue lo masmaravilloso de mi vida… Gracias por estar ahi… Lore

  • Pilar dice:

    Triste y emocionante relato al mismo tiempo…Tu madre es una gran mujer.

  • Caroline dice:

    Erika, precioso, precioso de un corazón precioso, hermoso, grande lleno de amor. Me ha explicado muchas cosas de tí y de mí y te doy las gracias sinceramente por abrirlo al mundo de manera tan generosa.
    Feliz viaje

  • Caro dice:

    Sin palabras, Erika… me has dejado sin palabras…
    Hay tanto que evaluar en nuestras propias historias, para comprender, para aprender, para seguir adelante. Y vivimos en la pura anécdota.
    Y me has despertado otra reflexión que me aporta luz.
    Gracias por ella, y gracias por abrirte. Con respecto a tu historia personal… de una buena madera sólo puede salir una buena talla.
    Un abrazo :)

  • Clara dice:

    que bonito Erika….desde ya!!!!! A ESCRIBIR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    que este blog no te entretenga para no escribir lo que tienes que escribir!!!!tiens que añadir al final ….y escritora……de verdad….
    besos a mares…..o a madres?
    besos, al fin…….

  • Marta dice:

    Déu n’hi bo, bella! Unint-nos totes perquè poguem descobrir la veritat tan abans com sigui possible i aunem forces per sanar-nos. Bona vida!

  • Marta dice:

    He sentit ara, que tot i que és molt difícil hem d’allunyar tot ressentiment, culpa i ràbia i quedar-nos amb la plenitut del SER. Tot és molt gran i molt petit alhora. Il·limitat en la seva immensitat. En la mesura que puguis reconciliat més amb l’energia d’aquest metge. Una forta forta abraçada

  • Mar dice:

    Erika,
    cada vez que iba leyendo cada palabra mis lágrimas fluían y fluían. Es precioso el relato y tus palabras llegan hasta el fondo del alma.
    Felicidades por este blog, y felicita a tu madre por tener a este ser tan especial como eres tú.
    Mil besos de Itziar y de mi.

  • almadedoula dice:

    Estoy muda y muy removida. Me siento tan agradecida por vuestro Amor…por vuestra acogida tan cómplice y de alma a alma hacia mi madre..hacia mi. Nunca pensé que su historia sería llorada y sentida por tantas mujeres… vuestros sentimientos han ayudado a enjuagar las penas de antaño. y ahora todo es tan diferente…
    de mi confusión brotó vuestro abrazo y de éste la limpieza…
    gracias, gracias, gracias
    no tengo palabras para expresarme…os abrazo….fuerte…

  • amatxu (madre en euskera) dice:

    muchisimas gracias a Mi niña… de manitas pequeñas y sonrisa dulce, canto de mis plegarias, arrollo de mí ser, mar y al mismo tiempo calorcito de mi alma, viajera de mi existencia por tiempos infinitos antes de ser concebida ya te quería…eres mi orgullo…mi rosa de los vientos tamiz de mi alma durmiente en mis sueños y despierta en cada latido el moviendo de tu pequeño cuerpo, en mi vientre tu recuerdo…MI NIÑA de manitas pequeñas

  • Dácil dice:

    que lindas madre e hija, hijita y mamá.. que ternura.. que fuerza.. gracias a ustedes por mostrarse tan auténticas.. tan sensibles, tan humanas.. todavía me estoy estoy bebiendo las lágrimitas.. GRacias por compartir este nuevo espacio con nosotras BELLA!!!

  • Veronica dice:

    Qué hermoso relato, y que lleno de sentimiento y vida. Gracias por compartirlo… :)

  • Mónica dice:

    Erika,preciosa, no se si esto que te voy a decir te sirve de algo, ni tan siquiera si es acertado, más es lo que siento al leerte.
    Tú no eres la responsable de que tú madre perdiera su útero al poco de tú nacer. Estoy segura que ella será muy feliz si la superas en esto.
    Un cálido abrazo, linda.

  • almadedoula dice:

    gracias Mónica! sí, hace tiempo reconocí que no tengo la culpa de nada. Re-descubrí mi inocencia. Y sí, mi madre se sentirá plena de “ser superada” pues ella siempre ha apoyado sin condición mi crecimiento y mi sentir como madre.
    abrazo dulce

  • Qué bien que pudiste comprender, qué bien que vuestras almas vuelvan a estar juntas…Tu historia me ha llegado al corazón y me ha ayudado a comprender… Gracias. Un abrazo.

  • cesca dice:

    Hola Erika,
    Me dirijo a ti sin conocerte. Saltando por la red he llegado a tu blog … Me permito la confianza de escribirte unas palabras.
    Tu relato me ha tocado profundamente. Entiendo perfectamente tus sentimientos. Tengo una relación muy difícil con mi madre, llena de diferencias, rencores, … que estoy trabando arduamente desde hace unos años. La maternidad me ha ayudado, pero me queda mucho camino por hacer.
    Gracias por tu relato, me ayuda a ver que un final feliz es posible. Un abrazo!

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