la concepción de un hada

Acabo de ver la película de “Quédate a mi lado”. La había visto un par de veces antes. Unos cuantos años atrás. El tiempo suficiente para cambiar de perspectiva. Para emocionarme y llorar por lo mismo y por “algo” nuevo..diferente.

Cuando me imaginé siendo mamá, la primera vez, creo que tendría 8 años..quizás menos. Recuerdo soñar con el fantástico día en que mi barriga de jerseis y pañuelos fuera de carne y besos. Recuerdo pasear por el supermercado y quedarme mirando los pañales. Siempre quise que llegara el momento de comprarlos. Bien para el hermanito que nunca pudo llegar o bien para el bebé que, un día, sería mi hija. También recuerdo hacer composiciones de nombres y apellidos. Tomar nota de las series de la televisión o de las películas de entonces para nombrar a mi niña (siempre imaginé que sería una niña..no un niño) cada mes su nombre cambiaba… pero nunca su cara. Algunas veces era rubia, como yo, o morena como me hubiera gustado ser. Ojos claros o negros. Labios siempre gruesos. Ella era Vera, Luna, Ane, Nala … siempre exótica. Valiente guerrera. Ella era un hada, casi nunca princesa… Ella…era

Recuerdo el día en el que Alex formuló las palabras que llevaba esperando desde niña. Escribió “si, quiero ser papá contigo. Siento que es el momento” ¡Llevaba tantos años esperando! …

Al ver la película me he dado cuenta de que mi niña, cuando venga, se hará un mujer como soy yo ahora. Es extraño pero siempre la imaginé con días, con meses, con pocos años…nunca he imaginado a mi niña como una mujer adulta. Me emociona sentir que es cierto, que quién venga a través de mi, será una persona a parte de mi. Que ella será quién quiera ser y que tendré la suerte de caminar a su lado.

Hace algunos años, una niña jugaba con pañuelos y camisas bajo su vestido de flores. Soñaba con una niña de cabellos rubios. Le cambió de nombre pero Leticia era su favorito. Imaginaba cómo sería su pequeña. Intercambió apellidos. Fantaseó con el papá. Esa niña, aquel día, soñaba conmigo.

Ojalá un día mi hija recuerde, emocionada, que su primera concepción fue en el vientre de mis sueños de infancia. Entre mantas y peluches. Como un día lo hizo su abuela conmigo. Como aún hoy sigo dibujando en este Camino.

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