Archivo de abril de 2010

¿repartirse el pastel?

Acabo de leer esta noticia http://www.diariosur.es/v/20100422/malaga/matronas-ginecologos-abren-guerra-20100422.html en ella se explica lo siguiente (cito textualmente) :

“La aprobación de una guía para la atención de los partos normales y sin complicaciones (eutócicos) ha desencadenado una guerra entre especialistas en obstetricia y ginecología y matronas. Los ánimos están caldeados, como reconocieron ayer a este periódico varias fuentes consultadas. El problema surge porque la citada guía otorga a las matronas la responsabilidad en los partos normales. Esa medida ha indignado y molestado a los ginecólogos, que consideran que se les retira una autoridad a la que tienen derecho”

Bien, me quedo con este pedacito, pero en el link está la noticia al completo. Quisiera reflexionar sobre dos puntos (después cada persona podrá sacar o haber sacado más). En mi caso quiero apuntar a preguntar ¿dónde queda el papel de la mujer? en un “parto normal” la mujer y su bebé tienen mucho que decir, sino todo. Generalmente las propias mujeres nos olvidamos del gran poder y responsabilidad del que disfrutamos sobre nuestro cuerpo, mente y espíritu, así como el poder del nuevo ser que necesita ser respetado y empoderado desde antes de nacer. Quizás el periodista no ha considerado esta parte importante o quizá para algunos profesionales de la salud “se da por supuesto” o incluso “ni se supone”. Sea como sea, siento la necesidad de explicar que en cualquier tipo de parto, yo siento (reteiro es mi sentir), que la mujer y el bebé tienen derecho a elegir, a disfrutar de su cuerpo, a asumir su responsabilidad y a tomar elecciones pertinentes. Alguien puede agregar “en un parto normal” Bueno bajo mi punto de vista pase lo que pase quiero ser yo, quien de entre las posibilidades que el profesional me proponga, la que haga la elección. Porque nos gusté o no (ahora como profesional) las mujeres tienen su opinión y su responsabilidad ,que si bien es derecho, también es obligación.

Quizás en esta sociedad del Padre, del “haz lo que te digo  y no lo que yo hago”, “cuando seas padre comerás huevos” y demás refranes marcados a sangre y fuego en nuestro subconsciente , nos hayamos olvidado de que nuestro ser y nuestro cuerpo son… NUESTROS. Que la Vida nos ha dispuesto así para que tomemos las riendas de nuestro derecho y obligación por excelencia que es la libertad y que como personas hemos de ejercer, y como profesionales, a mi parecer, hemos de fomentar. Así que esta idea de repartirse el pastel entre profesionales dejando a la mujer y al bebé fuera ya me parece un punto muy débil en este “nuevo diálogo”.

Por otro lado, habiendo hecho este apunte tan tan tan importante sobre la mujer y su derecho/ obligación, quiero poner luz al papel de la comadrona. Que yo sepa la figura de la comadrona es tan antigua como el del primer parto humano. En cambio el papel del ginecólogo apenas si ronda por algunos siglos. Con esto no quiero decir que no sean necesarios ¡claro que sí! pero cada cual en su papel. El ginecólogo nace con el propósito de tratar y ayudar a resolver patologías y el parto (si la evidencia de cada caso no demuestra lo contrario) es un acto natural dentro de la familia humana y por supuesto mamífera. Con lo que si la mamá está sana y el bebé está sano y se presenta un parto “normal” (y la mamá claro está, hace Su elección) no tiene sentido la figura de un patólogo, que es el papel fundamental del profesional de ginecología.

Hace unos días leía en un gran libro llamado La Danza en Espiral de Starhawk lo siguiente sobre la quema de brujas en el siglo XII /XIII y la instauración del cristianismo:

“A los cazadores de Brujas y a los informadores se les pagaba por condena, y muchos encontraban que era una profesión lucrativa. La clase médica emergente le dio un buen recibimiento a esta

oportunidad para acabar con las comadronas y los herbolarios de pueblo, sus mayores competidores económicos” p. 26

… ¡uau! suena muy muy actual. A día de hoy ciertas esferas de la medicina y de las farmacéuticas temen al poder innato de la mujer (del hombre y de cualquier ser) y más aún, cuando a ello se dedican mujeres que sólo pretenden acompañar a sus hermanas en el paso tan trascendental que es el de dar a luz.

Con esta reflexión personal (repito: personal) no señalo a ningún obstetra (hombre o mujer) con el dedo y le acuso de interesado/ usurpador/ criminal y demás historia. En absoluto. Creo fielmente en que toda persona dedicada a su labor, desde el sentimiento más puro que es el de Servir, es un gran profesional. Y que cuando el profesional nos ayuda a tomar conciencia de que el Poder reside en nuestro Ser ,es una bendición. Pero he de dejar bien claro, desde mi posición, que cuando queremos ocupar el lugar de los demás, ser el protagonista a golpe de órdenes y florituras, hemos dejado de ser profesionales para transformarnos en personas con un ego sin trabajar. La Humildad ha de ser, a mi juicio, el barniz que ha de impregnar nuestro hacer antes de ponernos el uniforme. Confiar en la Vida, en la capacidad de cada persona nos devolverá la libertad innata. Más allá de cada idea “egoíca” late un corazón sabio. En el caso de la mujer embarazada, dos.

Así que invito a reflexionar, con la mano en nuestro corazón…

nota: gracias por dejarte empapar por esta crítica constructiva y amorosa.

bienvenida

Me siento al ordenador… estoy conmovida… acariciada por la Vida… hoy supe de la venida al mundo de un hada. Late en el vientre de la reina del cielo, de la mujer Luna… Ella es mágica, única, refleja las caras de mi sentir como un poliedro de espejos y hoy, al vernos, me ha señalado su panxa. En ella crece una mujer envuelta en destellos de colores. “Es una niña” me confiesa radiante y yo no puedo contener las lágrimas. Estoy asistiendo a la creación de un ser mágico. Me siento cómplice de este milagro. Sin duda ella es fruto del amor de su padre y su madre, pero hay algo que va más allá. Puedo sentirla fuerte y serena, la imagino sentada entre pétalos blancos y rojos con su cetro en la mano. Ella… me deja muda y, sin tocarme, me eriza la piel.

Contemplo a su madre y mi corazón crece…crece..no hay límites. Jamás en mi Vida me había sentido así ante la venida al mundo de un nuevo Ser. Desprende fortaleza y confianza en la Vida como nunca antes había visto. Está radiante y hermosa. Sus ojos claros, siempre brillantes, iluminan el día y su sonrisa pícara me susurra palabras que no comprende mi mente pero sí mi corazón. Ella siempre habló otro lenguaje…

Si dejo ir a mi imaginación nos dibujo en un bosque, con la luna llena acunándonos. Ella me coge la mano y siento que llega el momento. Un unicornio posa su cabeza en su vientre y entre verdes arbustos la reina del bosque nace. Su madre, ninfa celestial ,abre su cuerpo a la Vida y yo, alzo mis manos al cielo. Estamos las 3 acompañadas por la luz blanca de la última noche de verano … Sí, siento que esto ya ha pasado.. hace mucho tiempo.. tanto que ya no existe, que ya no se puede contar….

Me quedo sin palabras, me cuesta continuar escribiendo. Me mezo en los sueños de Avalon y sonrío al pensar que ella ha vuelto a casa. Es una sensación que mi mente no quiere creer pero no lo necesito. Lo siento así…

…bienvenida Reina

(me acompaña Enya- On your shore)

diosa sureña

Esta semana ha estado plagada de aprendizajes..tan profundos y tan esclarecedores que creo que voy a comenzar por el principio de los principios. O quizás voy a comenzar por lo último que me queda más “apretujaíto” aquí ,en la garganta, y así sale más fácil :)

Este jueves fui a un tablao flamenco, a una preciosa iniciativa en el corazón del barrio de Gràcia de Barcelona* . Fui muy ilusionada y la cuestión es que la ilusión aumentó con cada quejío. En el tablao aparecieron dos mujeres jóvenes, una al cante y la otra, al baile (entre tres fantásticos hombres). Dos mujeres que, al atenuarse la luz, se dejaron ver como diosas. Mil hormigas comenzaron a zapatear sobre mi vientre y las lágrimas brotaron nuevas… limpias.

Mi relación con el flamenco es curiosa. Siempre hemos estado unidos aún sin saberlo… aún sin quererlo. Es el día de hoy que mi padre me recuerda cuando era muy muy pequeña zapateando por toda la casa con la falda recogida. Y esta claro que si fuera una niña sureña tendría sentido pero allá, en mi querida norteña sin influencia andaluza por ningún lugar, era caso curioso. Él siempre dice que se lo debió de traer de la mili, allá en Almería. El caso es que al conocer a Alex (mi fiel compañero de vida y gaditano desde “shico”) sentí caer el velo de mi fachada fría y retomé el contacto con la esencia infantil que me llevaba al sur… que me dejaba fluir fuerte y rotunda, sensual y llena de pasión.

El contacto de los pies con el suelo, los brazos acariciando el aire, la mirada preñada de emociones… la falda, torbellino de colores que ilumina el polvo del camino… danza ancestral de mujeres fuertes y amantes.

¡Ah! ¡la diosa sureña!  con su rotunda fragilidad, con su amor colorido… Ahora, que comparto sangre con ella ,me siento más plena que nunca. Mi nueva madre, mi hermana, las nuevas primas, tías, amigas y abuela que la Vida me ha dispuesto en el Camino me hacen conectar con la esencia de una mujer que huele a azahar, a jazmín… a la primera rosa. Todas ellas son una representación pura de la pasión de la diosa. Confío en que todas ellas se saben bellas, pues el brillo peculiar de sus ojos, ese brillo del sol perenne me dice que la fuerza de sus corazones se manifiesta en cada gesto.

¡Ay mi mujer sureña!

Me emociono al contemplar a Alex. Él se acuno, durante 9 hermosas lunas, en el vientre de una preciosa jerezana de 22 años. Y ahora ,mi madre del sur,  conserva el semblante de esa diosa de olivo, siempre erguida y con la mirada clavada en el sentimiento. Me pregunto qué sienten las hijas del sol, qué es lo que las mantiene siempre preñadas de esperanza aún en las tinieblas. Me siento agradecida de formar parte de ellas y de traerles el color de la luna de mi amada norteña.

La diosa anida en nosotras de tantas maneras que llega a fusionarse y a mostrarnos mil y un colores con los que pintar el cielo.

Los golpes del tacón contra el suelo me llevan allá, que no es a otro lugar que al centro de mi útero. En mi, la diosa se viste de gitana y sale a pasear con la luna llena. Cuando pisa un tablao, al compás de  unas palmas, sin pedir permiso (como sólo ella hace) avanza rotunda y me convierte en fuego. No niego que mi razón suda y se retuerce, pero ella lo sabe hacer tan bien que, al final, la yegua desbocada se siente bella en su propia naturaleza.

Va por vosotras mis hermanas

* Bar Caliu C/ Torrent de l’Olla 38- 40 (todos los jueves flamenco)

a ti

Mi dulce ángel

¿Cuándo llegarás a casa? Hoy es un día extraño, de esos en los que el sol juega al escondite y las noticias son raras, frías… En días como hoy pienso en ti. En lo que me gustaría saber que ya estás aquí, con nosotros, en Mi. Recuerdo haberte prometido esperar, respetar tu ritmo pero a veces, mi Vida, las mamás somos impacientes. En tu caso tu mamá es muuuuuy impaciente. Quizá ésta es una de tus grandes enseñanzas. Es más, no me atrevo a dudarlo ni por un momento…

Pero ¿sabes? cuando te escribo te siento cerca y así puedo estar más en calma…más en mi. Durante estos 13 meses me he preguntado muchas cosas. Sé que me has sentido ausente mucho tiempo, porque, laztana, he estado zambullida en mis miedos. En cambio otros días, los más cercanos, he estado presente. Ahora mientras tecleo el ordenador me da algo de pudor compartir nuestra conversación con el resto de personas, pero siento que es bonito compartir un sentimiento tan íntimo y real. Sabes que soy así, me gusta abrir mi Corazón y dejarlo palpitar…

No dejo de buscarte nombres aún sabiendo que tú harás la elección. Cuento los meses y bueno, de nacer ¡ya sería para el año entrante! Debe ser increíble sentirte jugar en mi barriga. Sentirte más cerca si cabe y desechar así los fantasmas que, en las oscuras noches, me susurran que nunca vendrás. A veces les creo y me vuelvo gris. Tu papá me tiene que abrazar y cuando lo hace , clava su pupila en mis ojos llorosos, y siento que los fantasmas no tienen razón. Entonces sonrío y vuelvo aquí a sentirme…a sentirte. De momento nuestra unión es a través de las palabras. Como fue en su tiempo con tu padre… Como ha sido siempre en mi Vida…las palabras me acunan y de ellas naces para oler tu piel.

Ultimamente hago planes y trabajo en preciosos proyectos. Pero aún así mi proyecto número uno eres tú. Hace un tiempo traté de olvidarme de ello porque me hacía mucho daño pero al hacerlo perdí el rumbo y el sentido. Y acabé llorando de nuevo (sí, amatxu es muuuy sensible!). Al final volví a mi y reconocí que pase lo que pase tú eres nuestra prioridad y que en eso consiste Amar sin condiciones.

Oh corazón! cuánto estoy aprendiendo en este Camino. Aparecen las luces y las sombras con una potencia sin igual. Por fin he aprendido a no desistir porque jamás insistí en algo que “no saliera a la primera”. Ahora soy una mujer incansable que ejercita la Fe día a día. Por primera vez he comenzado a tomar conciencia de mi cuerpo y por fin me siento integrada. Voy paso a paso pero sin duda es un camino necesario. Yo sé que tú necesitas que estemos Presentes. Que nos necesitas puros y dispuestos a re-conocer la magia en el mundo. Lo sé.. desde pequeña lo sabía… pero vida jamás imaginé que sería así el Viaje. En días como hoy me entran las ganas de suplicarte. De pedirte que vengas. Pero la Voz de mi interior me dice que será cuando tenga que ser. Que no debo forzar absolutamente nada. Que confiar es el único Camino… Y yo… hago caso a esa Voz.

Creer que soy capaz está siendo un aprendizaje tan tan demoledor. Jamás creí que costara tanto transformar un pensamiento negativo en otro positivo. Pero ¡mírame haciendo “alquimia mental”! Sin duda estoy feliz de la mujer en la que me estoy convirtiendo. Me siento real y con ello vulnerable. Pero así es como una es fuerte, verdad? reconociendo sus puntos sensibles, no?

Ay bebé! no te voy a engañar. Sé que sabes todo antes que yo porque estás en un estado de conciencia superior. Pero es cierto que si te escribo ahora es porque quiero influir en cierto modo. Difícil no sucumbir a mantener el control. Pero sí, lo sé, el control es una ilusión!

Como sea mi ángel, me gustaría tanto tanto sentirte aquí dentro… Sea como sea sólo quería hablarte, ponerte cara con estas palabras y repetirte, en susurros, que te amo y que siempre estará mi vientre para acogerte y mecerte…

Siempre tuya

mamá

pd: suenan campanillas en el Cielo. Gling Gling Gling