Archivo de agosto de 2010

muriendo para nacer

Días que se muerden y se funden, se van haciendo meses y yo me quedo atónita, mirando el vacío que dejan mis gritos en el aire. Creía que era una “mala racha” pero apenas si aparece la Luz, con lo que hoy descubro que llevo tiempo en mi Inframundo particular. Ése lugar en el que tanto tiempo estuve, en el que casi casi puedo afirmar que me crié.

Fogonazos intermitentes me hicieron tomar conciencia de mi alma nítida e inocente. Pero eso fueron, fogonazos.. intermitentes. En plena luna llena puedo divisar mi oscuridad. Perdida en mi propio laberinto suplico a Inanna consejo. Le pido abrigo y, de vez en cuando, quiero robarle el mapa. Ella sonríe pues sabe que no existe tal, sólo mi piel, mi sangre y mis huesos me llevaran de vuelta al Sol.

No tengo miedo. No, no es eso. Sólo que la furia está siendo incontrolable y cuando me digo “deja de controlar y verás que fluirá sin derramar sangre ajena” me río y no me lo creo. Tantas veces reproducí el patrón de la rabia que al mirarlo ahora, ya no me asombro. Una fuerza estúpida me dice que lo deje estar, que así soy yo. Pero yo sé que no soy eso. No soy mi pasado. No soy mis padres. Tampoco mis abuelos. Algo que se reproduce con una fuerza descomunal que juega a tentarme, a hacerme creer poderosa si sigo la danza de la nube viscosa y fétida.

En cada portal, de camino a mi mundo subterráneo, voy quitándome los velos y con ellos una parte de mi cuerpo. Ahora estoy en carne viva y todo me hace daño, todo me molesta, todo duele, todo angustia. He perdido el habla del corazón y siento que mis huesos ya sobresalen… los perros del olvido me esperan hambrientos…

Hoy con esta luna llena puedo ver en qué punto estoy. No hay duda de que estoy muy muy muy adentro. Mastico tierra y apenas si bebo agua estancada. La furia y la rabia me catapultaron hacia dentro. Lloro, lloro, lloro y los ojos se caen de las cuencas… sólo quedan mis músculos sobre los huesos… Lo único que quiero es desapegarme de este cuerpo. Poder dejarme morir sin victimismos.  Sólo así podré volver a la Vida siendo quien soy.

Hace un tiempo una mujer me clavó la mirada en el alma y me dijo: “deshazte de eso tan oscuro que llevas dentro, aquí en tu estómago. No lo necesitas” y más tarde llorando le diría a mi compañero “¿cómo deshacerme de aquello con lo que he crecido, si forma parte de mi como mi color de ojos?” No hay más cosa que ésta: ese amasijo de lodo putrefacto no soy yo. Es momento de sentirme capaz de desapegarme de él y quemarlo en la hoguera de fuego transmutador. No es mi identidad. Yo Soy hija del Amor.

Estoy dentro y lejos, pero estoy. Veo el final aunque sé que aún queda trabajo aquí. Soltar, soltar, soltar.

Inanna, Gran Madre, acompáñame. Acógeme. Porque saliste victoriosa y renaciste. Porque soy tu Hija. Porque Yo soy Tú. Porque Tú eres en Mi.

Abrazo la oscuridad. Aún en este amasijo sé que mi Esencia es inmortal. Los cuervos graznan en el Oeste. La Muerte se avecina. Bendita seas dadora de Vida.

Inanna

Inanna

caen las cortinas

Escribo desde mi útero, sabiendo que lo que ahora diré llama a la controversia y que profundiza donde duele. Como sea, la intención es la de conmover no revolver y vomitar insultos ni descalificaciones. De primeras aclaro que para mi TODA MUJER ES MI HERMANA y que ellas, ahora, son mi prioridad. Que como hermanas somos diferentes pero el palpitar es el mismo. Lo que ahora escribo no trata de criminalizar ni señalar con el dedo. Que se abstenga aquel  de señalar con el dedo y tachar de bruja, puta o impía a cualquiera de mis hermanas (hermana si tú señalas con el dedo a alguna de nosotras por favor fíjate que al alzar tu índice hay 3 dedos que también te señalan a ti, reflexiona y siéntete una entre todas). Este texto nace de la reflexión pura y sentida, os invito a acompañarme:

Acabo de ver un documental muy recomendable sobre el movimiento social y feminista francés Ni putas, Ni sumisas. Se llama Soraya, Nadjet i les altres (“… y las otras” está en català). En el documental se muestra cómo un grupo de mujeres se moviliza para concienciar a las mujeres, niñas, hombres y niños de los barrios marginales franceses (y del resto también) de que por ser mujer de origen inmigrante (puede ser la 4ª generación en Francia y no ser aún considerados francesas!) con intención de estudiar y ser independiente no se es puta. Y que para no ser tratada de este modo (violaciones sistemáticas, ataques físicos y verbales y demás aberraciones)  muchas deciden volverse sumisas. Reivindican que la mujer es más que eso y que se ha de tomar conciencia para actuar.

Sin duda en los siguientes links encontráis la información más ampliada que la visión resumida que yo os ofrezco aquí:

http://www.niputesnisoumises.com/

http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=499

Hasta aquí no podía estar más unida a estas hermanas. Sin duda siento que su labor es muy muy necesaria, pero en el documental algunas mujeres hablan del logro que supone para la mujer la píldora anticonceptiva, el aborto y la anestesia epidural en el parto. Así como de las bondades de ser trabajadoras y no simples amas de casa.

Vale. Ahora comienza mi reflexión:

Sin duda alguna valoro que la contracepción es una herramienta muy útil para conocer el cuerpo de la mujer. Conocer su fertilidad y los ciclos naturales, pero rotundamente niego que la píldora nos haya ayudado a ser independientes. Bajo mi propia experiencia siento que nos hace dependientes de las farmacéuticas y nos borra cualquier memoria intuitiva e instintiva de nuestro cuerpo. La píldora nos anestesia de nuestro ciclo y nos vuelve lineales, tal y como son biológicamente los hombres (es genial que los hombres sean lineales pero nosotras somos cíclicas por algo!). Además de que grandes estudiosos y científicos muestran lo perjudicial y tóxico que es para nuestra salud. La píldora es un gran experimento en el que las mujeres somos sus cobayas pues a largo plazo los efectos aún están por medir. Además es cómico que la mujer sea fértil durante 3- 4 días (a lo sumo) y hemos de ser nosotras las que tomemos anticonceptivos de manera periódica mientras que los hombres son fértiles en todo momento y no han de tomar nada! (no creo que hayan de hacerlo, pues serían dependientes de farmacéuticas y desconectados de su naturaleza). En definitiva, en este punto quiero aportar mi granito de arena para avanzar en la reflexión de la “conquista de la independencia femenina” pues mientras que la contracepción y concepción son herramientas útiles para conocernos, la píldora no es en absoluto “empoderadora”. Lejos de ayudarnos a ser más nosotras, nos aleja de nuestro Ser femenino y “cierra el pico” a nuestro Cuerpo.

Vale, ahora llega otro tema peleagudo: el aborto. Y es peleagudo porque muchas personas se alteran de sobre manera al tratarlo y entiendo que es delicado, pero si se trata desde el respeto quizás podamos llegar a algo. Bien de primeras siento que el ser humano (hembra o macho) no tiene el magnánimo poder de quitar o dar la Vida. Es el universo en su plenitud quién permite que se manifieste a través de nosotros. Vivir o morir son dos caras de una misma moneda y, ninguna es mala o buena. Pero bien, lejos de mi sentir más espiritual, creo importante resaltar que la mujer ha de tener derecho a ejercer su responsabilidad con su propio Ser, con su propio Cuerpo. Veo injusto que muchas mujeres mueran por infecciones al haber abortado de manera clandestina o que muchas sean tratadas como escoria por haber optado por esta opción. Sin duda sé que tomar esta decisión no es nada fácil para ninguna mujer y que muchos embarazos son fruto de violaciones y atropellos a la razón y al sentimiento. Sin embargo he de manifestar que dudo mucho que abortar nos libere de algo. Dudo que abortar nos de poder sobre nuestro Cuerpo. De nuevo somos intervenidas por manos ajenas y nos hacemos dependientes de la situación económica y social de un país. De nuevo siento que estamos sutilmente manipuladas. Ser dueñas de nuestro Cuerpo es conocer, amar y honrar nuestro Ser, cada poro de nuestra piel. Esto supone poner freno ENTRE TODAS  a los abusos de poder, a las concesiones sexuales cuando no queremos, a conocer nuestra sexualidad y a no tenerla miedo. Para mi esto es Poder. Decidir con quién y cómo deseo fundirme en el sexo. Comprender que engendrar es uno de los poderes más valiosos de la feminidad, pues es la Creación en estado puro. Amar nuestro Cuerpo para entender el porqué de tener que hacernos respetar y valer. Esto para mi es ser independiente.

Y no planteo “no al aborto”  ni “abajo la píldora” como lo hace la Santa Madre Iglesia. Aquella que nos condena por el hecho de ser hijas de Eva “la pecadora”. Aquella que se suma al carro de “la Vida” cuando lo que quiere es lo de siempre “someter a la mujer, porque su Cuerpo es pecaminoso y ha de mantenerse en orden y pureza”. Esta iglesia que trajo consigo el oscurantismo y las hogueras en las que ardieron miles de mujeres. La misma que, de manera rotunda, nos recuerda que “pariremos con dolor” pues hemos de pagar por lo que hizo nuestra madre Eva. No confundáis mis reflexiones, por favor, con el atropello a la razón y al sentimiento de esta Empresa. Pues la Iglesia (no hablo de los creyentes de a pie) ha cubierto un velo de oscuridad e “impudicia” a la naturaleza femenina. A día de hoy muchas mujeres sienten su cuerpo como ajeno, su regla como un castigo y su maternidad como un sacrificio.

Ahora bien algunos movimientos feministas, o al menos en sus comienzos, piden y pidieron lo contrario como derecho propio. Al exigir independencia e igualdad, muchas mujeres pasan del padre/ esposo al médico/ psiquiatra. Yo ,hoy, apuesto por volver a nosotras. Viajar hacía nuestras raíces y SENTIR qué queremos de verdad. Intoxicar nuestro cuerpo cada mes, parir drogadas, anular nuestro instinto materno en pro de la producción NO ES INDEPENDENCIA NI IGUALDAD. Estos son otros yugos. De nuevo hemos vuelto al redil, por muy diferente que nos parezca. Seguimos teniendo rejas en nuestras nuevas celdas. Ahora no hacemos lo que mi esposo reclama sino lo que exige mi jefe.

Hermanas abramos los ojos y despertemos. Pongamos las manos en nuestro vientre y SINTAMOS. Nuestro Poder no es el de envenenarnos. No! Va mucho más allá. Es el de habitar nuestro cuerpo, nuestra psique. El de hacer lo que intuimos y recobrar la valía apoyándonos las unas en las otras.

Por favor abandonemos las luchas entre nosotras. Dejemos de llamarnos putas o señalar a las que creemos sumisas. Mientras sigamos divididas la sociedad patriarcal vencerá. Es momento de unirse y que nadie, NADIE, se atreva a juzgar!

Con todo mi Amor

Erika