Archivo de septiembre de 2010

la Universidad de la Vida

No sé bien cómo comenzar a hablar de lo que siento. Lo que me impulsa a escribir estas palabras es la rabia bien canalizada. Ese sentimiento que te impulsa a cambiar algo que ya no te sirve sí o sí. En mi fase de hechicera decido hacerme cargo de esta ponzoña y sacarla fuera. Marcar límites a aquellas personas que se duelen a sí mismas y por eso, supongo, trasladan su daño a las demás. Porque si estoy a favor de eliminar las centrales nucleares estoy a favor de no más actitudes contaminantes y hay personas que actúan (que no “son”) como el plutonio, sobre mis verdes campos.

Uno de los componentes radiactivos se basa en cuestionarme todo el tiempo y en preguntar si soy capaz de hacer lo que hago. Uffffffff bastante tengo con mi mente locuela que muchas veces me trae de cabeza! Veamos, todo lo que hago se basa en mi propia experiencia y mi propia maestra, sin vergüenza ni complejo alguno, es la propia Vida. Está bien, estudié dos años de empresariales y 4 de pedagogía y se supone que sé más que cualquier madre ,que se pasa 28 horas al día con sus pequeños, a administrar un hogar y a educar…. POR FAVOR! claro que no sé más. Incluso ella puede ser una grandísima maestra de realidades. Estudié empresariales porque no sabía que hacer con mi Vida y supuse que hacer lo que todo el mundo hacía estaría bien, que sería querida por ser inconsciente y 2 años después, tras imaginarme 40 años haciendo lo mismo en una oficina, pedí permiso a mis padres para dejar la carrera. Tras discusiones múltiples y un trabajo como dependienta en una tienda “de modé”, comencé a hacer lo que entonces me apasionaba: Pedagogía. De allí salí sabiendo lo siguiente: educar es ayudar sacar lo que uno ya tiene. Punto pelota. 4 años y aprendí eso y que en la Vida todo es aprendizaje. Para cualquier titulómana esto podría suponer un fracaso e imaginar que terminé con notas justillas o sin pasión por mi oficio. Nada más lejos (esto va para las titulomaníacas) el día de “los disfraces”, vamos el día de la toga y birrete (que no tuve que ponerme), me dieron el premio a la carrera. Así que para este tipo de personas, el concepto igual cambia, quizás ahora piensen: “oh qué mente preclara! “…

Para mi la carrera fue genial aunque eché de menos la realidad y el devolver a las personas su responsabilidad de educarse, pero en general salí bien formada, únicamente con esas dos grandes ideas.

[Sigo que si no me pierdo]

Después de trabajos y demás asuntos, llego a saber que mi alma es de doula (no es sólo el título de mi proyecto) y decido formarme como tal. En mi Vida había vivido tal intenso cambio. Jamás imaginé el poder de todas aquellas mujeres, juntas, unidas por la manada. Cada cual con sus circunstancias, sin embargo todas supimos generar espacios de encuentro y aprendizaje. Fueron de todas ellas de donde mi alma aprendió lo que ya sabía (yo creo que todos sabemos, sólo tenemos que recordarlo). Gracias a esa sinergía comencé a cuestionarme, a revisar mis hábitos… llevaba meses antes cambiando mis hábitos alimenticios y ellas (la manada) me dieron fuerza e inspiración. De todo aquello, más todas las demás personas que llegaron a través de la técnica metamórfica (también tengo título de esto, no temáis titulómanas mías) y de todas las mujeres que conocí gracias a Internet, y de todas las mamás que confiaron en mi y de mis padres y de Alex  y de la vecina llegué a sentirme en mi lugar. Es más, mi mayor “gracias a” se lo debo a mi amiga, socia y maestra de vida M.Àngels Santandreu (comadrona)  que me ayudó a parirme una mañana de mayo. Esa mañana sintió que mi lugar estaba al lado de las mujeres, de las nuevas jóvenes y de la menstruación. Así de sencillo y así de mágico fue el comienzo. Llevaba mucho tiempo autoexplorándome, mucho tiempo haciéndome muchas preguntas y mucho tiempo redescubriendo mi útero y ¿sabéis qué? me lancé a la piscina de mis capacidades. Respire profundo y, aunque tuve mucho miedo a fracasar y a que no me quisieran, confíe en mi Sabiduría Innata. Eso que tanto me recalcaban en la formación de doulas. Y así nacieron mis talleres de Sanación Femenina. Del fondo de mi alma, de mi corazón y de mi útero. Utilizando cada remiendo de mi Vida para compartir con todas las mujeres que quisieran beber de ello, sabiendo que ellas también tienen esa capacidad de dar lo que la Vida te regala en cada momento. Y es aquí dónde alguien, de buen corazón, puede preguntarme por títulos nobiliarios y referencias y diré que de esto “sólo” cuento con mi experiencia de Vida. Aquí las titulomaníacas pueden rasgarse las vestiduras, pero ¿sabéis qué? que nunca jamás me sentí más en Mi. La Vida es toda aprendizaje (enseñanza dos de la ilustrísima carrera de Pedagogía en la Universidad de Deusto) y que no existe estudio técnico alguno que te enseñe a habitar tu cuerpo. De nuevo es acudir a buscar fuera lo que una ya tiene dentro y sí dentro no se tiene, como dice Cora Anderson, no lo busques fuera(no lo encontrarás).

Mi labor es fruto del día a día, de conocer mis sombras y manifestar mis luces. De hundirme mil veces para conseguir salir a flote al menos una. Si una persona no está dispuesta a tomarse la Vida como la magnánima Universidad, siempre, SIEMPRE, actuará como un necio y, os aseguro, que títulos de ésos hay muchos.

* Este texto está creado para ayudarnos a confiar en nosotras y en nuestra Sabiduría Interior. Y a las que no se atreven y, por miedo o lo que sea, “atacan” a las que lo hacen este texto trata de ayudarlas a ver su error. Para que conecten con sus sombras y puedan abrazarlas antes de que se transformen en su gran depredador. Porque un proyecto es como un hijo, hay que gestarlo y parirlo conscientemente. Asumiendo la propia responsabilidad y sabiendo que una misma es capaz de hacerlo. Sin duda, no he necesitado médicos que regulen este “embarazo” y menos fórceps para parirlo. Confié en mi Cuerpo… tal como me dijeron las doulas.

desnudez

Llegan momentos en los que no sé bien qué he de decir. Quizás debería estar callada. Porque el silencio es un bálsamo. Porque he llegado a una parte de esta película en la que una leve pluma dice mucho más que mis desbaratadas preguntas o mis comedidas respuestas.

Siempre hay un tiempo para permitirse Ser algo más que doula, algo más que pedagoga, algo más que amante, algo más que terapeuta, algo más que hija, algo más que mujer, algo más que…. simplemente SER. Hace tiempo que echo de menos pararme a leer un libro que nada tenga que ver con mi Vida (que ya es completamente mi profesión). Es más, acabo de borrar cuatro líneas que hablaban sobre el re-encuentro con la Diosa que no es otro que el re-encuentro con la propia madre, pero no he podido seguir. Sólo escribo, respiro, paladeo, canto y medito por las mujeres y, sintiéndome feliz por ello, ahora tengo ganas de SER sin etiquetas. No buscar compartir ni aleccionar (a veces lo hago sin querer darme cuenta), sólo escribir en mi plena desnudez, por el palcer de abrirme, mostrarme…

exhibicionista canalla que revolotea por las ventanas… así me muestro hoy…

Últimamente me tomo demasiado en serio y esto no puede ser! es muy aburrido. Me he convertido en una mujer solemne y, a parte de esto, mi espejo juguetón muestra más prismas, uno de ellos es éste: simplicidad absoluta. Así vine al mundo, así me comuniqué siempre… ¿por qué debería enredarme entre muselinas y tules del rosa más cursi? (por cierto, me encanta el rosa) Creo que he vuelto a crear a una Erika nueva. Siempre me ha pasado esto. Proyecto imágenes de mi, me imagino qué quieren los demás de mi y yo, sin querer quererlo, lo creo. Sólo cuando me doy cuenta puedo sabotearme y escapar de este enredo.

Ahora mismo estoy escuchando a Lhasa de Sela. Nunca antes la había escuchado. Resulta que su voz, su gesto, su liviana sordidez me embriaga… refleja justo lo que ahora trato de transmitir. ¡Qué increíble es la Vida! siempre dispone lo que necesito (que a veces no es lo que quiero)… Adoro estar así, en pelota picada ante todas vosotras… me encanta saber que podéis verme tal y como soy sin que tenga que ser perfecta, comedida, contenida, amorosa, dulce, salvaje… Yo en estado puro… entre hermanas…

Cuántas veces me pregunto si realmente merece la pena mostrar, tímidamente ,las demás caras de la luna, si quizás uno sólo pide ver la más radiante o quizás la más oscura (con su reglamentario aviso a navegantes). Yo apuesto por mostrarla así, de golpe, sin tapujos y sin la oportunidad de arrepentirse ni salir corriendo. Demasiado tarde para esconder que se está desnuda en mitad de la plaza en hora punta…. Todos te han visto, así que sólo queda sonreír y disfrutar de la experiencia. Por eso yo lo hago todo así, sin medias tintas. Porque la intensidad de una idea “loca” tiene más ángel que cualquier acción templada por el acero de la razón. A lo “loco” se entrelazan los cuerpos, a lo “loco” se paren las más hermosas criaturas, a lo “loco” se amamanta, a lo “loco” se enamora una de la Vida… ¡ay! Amor…. Amor “del bueno” de esos que te erizan los pelillos de la nuca y te sacan una sonrisa estés dónde estés… ese Amor que te recuerda que no hay nada que temer… Así amo yo a la Vida… a lo “loco”

Estoy dejándome llevar por la cadencia de la música y es tan plácido que creo que he de buscar ya el final, no por vosotras ;) sino por mi, por no derrochar palabras cuando lo que ahora siento es Paz. La espléndida Paz de sentirse libre de prefijos, sufijos y títulos nobiliarios… la dicha de permitirme SER durante estas líneas y lo que venga después…

No, hoy no escribí un artículo sobre feminidad, ni menstruación, ni crianza, ni maternidad. Hoy escribí lo que mi alma quería desde hace tiempo: algo ligerito y atemporal, sin género, sin creencias, … algo vivo y natural… como lo es la Vida… como soy yo cuando rozo mis labios con mis dedos mojados en la bañera…

Ummmmm me siento a gusto.

… me siento.

desnudez