mi barquito de papel

Apenas si unas gotas de sangre. Apenas si un sentimiento extraño. Apenas si sentí tu llegada… No quieras saber, Amor, cuánto tiempo me toma entender tu partida.

Tengo un hilo de odio anudado alrededor de mi útero. Unos dedos temblorosos no quieren mostrar la angustia de no ser la madre que esperaba ser. Y a aquí hemos llegado Aram, a abrir mi alma para que pueda limpiar tu memoria y sentir todo el dolor de manera real no un “como si…”

Sólo te nombro abiertamente cuando he de ir a algún médico. Me preguntan por embarazos y entonces autómatamente les habló de ti. Te pongo más semanas dentro de mi cuerpo y respiro conmovida tratando de pasar a otro tema… Te cubro de emociones ya resueltas y sonrío… Hijo mío! cuánto teatro!

Viviste en mi  4 semanas y 5 días y si me apurara sabría las horas. Viniste un mes de diciembre, tu padre afirma que el día de mi cumpleaños. Llegaste a nosotros después de habernos comprometido a ser papás días antes y al saber de tu llegada, mi corazón no supo asimilar que la Vida nos hubiera escuchado con tanta premura. Lo primero que hice fue llamar a mis padres, mis primos, mi tía y mis abuelos. Compartí mi alegría con toda la familia y me sentí tan tan especial… Llegaste para unirnos y esa noche de enero tu padre y yo nos fuimos a dormir muy inquietos.

Apenas si pasó un día más y, aunque sangraba un poquito y me sentía cansada, me empeñaba en ir a trabajar. Entonces cuidaba de un bebé y no quería fallar a su madre ni que faltara el dinero en casa. Sin asimilar nada y con el estoicismo habitual decidí no descansar… Aquella noche te fuiste de mi… Recuerda aún, mi cuerpo, las grandes contracciones que me dobalaban sobre la cama. Tu padre confuso y yo diciéndole que era normal, mientras me agarraba el vientre pidiéndote que te quedaras conmigo…

Mi cuerpo ya sabía lo que ocurría, en cambio mi cabeza se perdía en justificar lo que estaba ocurriendo…

Por la mañana, muy prontito una odisea de ambulatorios y hospitales para llegar a decirme que ni se te veía en mi barriguita ni seguías presente en mis hormonas…. Recuerdo con todo mi dolor mirar a la médica en el pasillo (donde me comunicaron tu marcha) y decirle: “ah vale! entiendo. Me voy ya. Adiós”… Recuerdo como fui la mujer de hierro disimulando que mi corazón se había quebrado. Fui hacia donde tu padre y le pedí que me llevara lejos. Y allí, sólo ante él, me rompí… nos rompimos en mli y un llantos.

Aún siento esa rabia, esa angustia, ese vacío inexplicable y esa frustración tan amarga.

Escuché de todo pero nada me consolaba… Hice lo que sabía para volver a la Vida: sorberme los mocos y caminar erguida. Y así, así padecí un dolor punzante y gélido… el dolor de no reconocerte ante el mundo. Únicamente ante mi y en el silencio de las sábanas frías.

Ahora, Aram, te recuerdo dolorida. Sabiendo que hace 2 años me preparé para ser madre y no volviste… ninguno lo hizo. Sí, crecí mucho y aprendí mucho pero te engañaría si dijera que no te sigo llorando ni pidiendo que bajes de nuevo o que, al menos, baje alguno de tus hermanos…

Me convertí en ser espiritual, en ser racional, en ser pragmático, en ser alado… en todo y en nada. Te lloré ante mi madre y me sentí más en calma. Te lloré ante Anna y me sentí más humana. Te lloré ante tu padre y me sentí impotente porque ya no podía dejarte de llorar… Aquel 24 de septiembre te dejamos marchar con un barquito de papel en el mar. Me sentí más libre y liviana pero hoy siento que sigue habiendo una enorme carga en mi.

En seguida me apresuré en volver a ser mamá y, seguramente, si lo hubiera conseguido, no estaría ahora sintiendo este dolor tan agudo que es el que me produce re-andar el camino a sabiendas de que es la única manera para encontrar aquello tan perdido y tan necesario. Contigo, no pude dejar ir la pena. Contigo, no supe llorar y pasar el duelo desde el principio. Contigo, como con los demás, me llené la cabeza de ideas para alejarte de mi corazón y no sentir el frío vacío de tu marcha…

Aram, fuiste vida en mi vientre. Fuiste la savia y el gesto ardiente de dos seres que se aman con ternura. Aram, para el tiempo que estuvimos juntos sólo puedo decirte que no puedo seguir disimulando y que quiero sentir la sangre correr por mis dedos… Te reconozco como tal y te lloro sin tapujos. Hijo mío, el estoicismo y la fortaleza nunca me hicieron tanto mal.

…Confío en sentir, algún día, tu sonrisa…

Zeure Amatxo,

Erika

21 comentarios para “mi barquito de papel”

  • EvaRo dice:

    Gracias x compartirlo. Escribo y borro sin saber bien q quiero decirte. Solo me sale repetir, gracias. Eres una gran mama.

  • Anna dice:

    Mi amor, mi hermana, te abrazo fuerte y lloro contigo, siento una brizna de tu dolor, porque sé que no puedo sentir la marcha de Aram igual que tú, que tu vientre, que tu alma.
    Siempre será vuestro hijo, aunque no pueda tomar tu leche ni recibir vuestros abrazos. Y su presencia alumbra tu sanación.

  • las novenas con una vela naranja son una de las mejores formas de ser conciente de lo que uno dejar partir… seguro que ya la probaste. pero no esta de mas le dato para demas hnas que han pasado por alguna perdida.

  • María José dice:

    Me hiciste llorar.
    Te abrazo dulcemente!

  • entre lágrimas, con mis temblorosas y frías manos en mi teclado sonante, te digo hermana, que te quiero, que mis manos se unen a las tuyas, fluyendo con tu útero sabio y palpitante, te abrazo fuerte, esos abrazos plenos de barriga con barriga bien apretadas, sintiendo nuestras almas… te quiero mucho
    Un beso grande Aram, dulce dulce ángel

    Gemma.-

  • Júlia dice:

    Todos los hijos vienen a iluminar nuestro camino… aunque algunos parece que solo son estrellas fugaces, pequeñas pero intensas chispitas de luz… como vuestro Aram, que con su breve visita iluminó hasta dejarte casi ciega! despertando así otro mirar en ti… y proseguir con su camino.

    Qué difícil resulta agradecer tan intensa y corta visita!! y esperar pacientemente la llegada de otro ser tan esperado y deseado…

    Te mando un abrazo suave y tierno con el deseo que te ayude en este duelo que vas superando pasito a pasito…

    Júlia

  • Nohemí dice:

    Querida Erika:
    Un abrazo fuerte… el dolor no desaparece… pero se transforma… y cuando recibimos reconocimiento de haber sido madres y de tener derecho a llorar como tales la muerte de un ser que vivió en nosotras… ese dolor al menos es llevadero.
    Mi Altair vivió también demasiado poco… pero esa corta vida me enseñó esa otra cara de la maternidad… y cuánta falta hace hablar de ella.
    Gracias por compartir tu historia.. y ojalá todos los niños del mundo fueran tan queridos como Aram.
    Un abrazo

  • Alba dice:

    Querida hermana, dulce niña, paciente madre…siento tu dolor como si fuera mio. Noto el vacío de tu útero en mi corazón. Que tristeza tan profunda…Te abrazo, hermana; te admiro, Mujer.

  • [...] 12 Diciembre 2010 por Nohemí Enlace al artículo original [...]

  • Nada más cierto que la savia del vientre. Tu tristeza convertida en sonrisa, tu dolor hecho fortaleza, tu vientre que palpita, tu vientre que aloja y deja ir. Aram llego a tu vida y a la de tu compañero para quedarse, quedarse para siempre, Aram es una semilla maravillosa que germinó en vos y todas cuantas hemos deseado, amado y nombrado a esos pequeños seres de luz que existieron pero que no fueron, que esperamos y añoramos y ahora son recuerdo, son vida intagible. Aunque no está, no se ha ído, está más aferrado que nunca a tu maravilloso vientre y desde ahí te acaricia cuando lloras, te susurra cuando callas y acaricia tu pelo mientras duermes. ¡cuanta sinceridad y cuanta luz en ti, bella Erika! Te abrazo transoceanicamente muy muy fuerte y calientito a ti y a Aram. Bendito el fruto de tu vientre mujer hermosa.

  • Vanessa dice:

    Ericka, lloro y me conmuevo y siento el amor y el dolor impreso en tus palabras y te abrazo y te envío amor y deseo con amor en mi corazón que el ardiente dolor que estás permitiéndote sentir, con el tiempo pueda transformarse en un dolor amable y tibio aunado a la infinita ternura de la vida de tu hijo que te habitó tan brevemente.
    Quiero sentir y pensar que Aram está siempre siempre contigo ahí juntito de tpi, tomándote de la mano, en un espacio eterno en tu corazón, sonriéndote agradecido porque eres su amorosa y valiente mamá.
    Bendiciones para tí y mucho amor.

  • Patricia dice:

    Querdida Hermana. Cuántas palabras cargadas de tanta verdad. Al leerlas podía sentir en cada una de ellas las mismas sensaciones vividas hace tan solo un par d semanas. Mi pedacito de luz se fué de mí del mismo modo. El dolor, la ira, la pena, el llanto, la bronca, la mirada vacía, los pechos desorientados, el humor que vacila y la sangre que no cesa. La culpa, el amor, las fiestas que se aproximan, el haber escuchado su corazón y a los dos días sufrir su partida. Gracias por compartirlo. Un abrazo fuerte desde este rincón del universo.

  • almadedoula dice:

    Todas y cada una me sentís y me reconocéis. No sabéis cuanto Amor cubre mi pecho gracias a vosotras. Nunca nadie me reconoció como madre ni pudo hablar de Aram… Ahora vosotras nos habéis dado un lugar a los 3 y por vuestras emociones puras nos habéis fortalecido como familia… como una de Luz…
    Gracias por mostrarme el Amor que se mece en tantos úteros…
    Gracias desde el fondo del fondo de Luz de la estrella que es mi hijo

  • Erika lloro tu dolor, o al menos una parte chiquitita de él. Muchísimos besos y abrazos :·***

  • Erika Irusta dice:

    Jordi…. te achucho

  • Anahi dice:

    Erika, corazón, hay muchas cosas que no sé de ti, pero el valor de escribir sobre esta vivencia, siento que va a sanar muchas heridas que te van a permitir florecer.
    Un abrazo

  • Cris dice:

    Preciosa, que emotivas tus palabras. Que fortaleza tienes, gracias por compartir emociones tan puras. Que tu estrellita Aram brille con fuerza y te permita ver el comino y como bien dice Anahi florecer.
    Mil besos de mujer a madre que esperan que la vida se manifieste.

  • Luz dice:

    Entra lágrimas y el útero palpitante, te mando un abrazo amoroso y cálido. No tengo más palabras. Gracias Erika.

  • elia dice:

    Hola Nohemí, siento realmente tu dolor que es tan inmenso que nunca lograrias describir, tambien perdi a mi bebe y al igual que tu no he logrado embarazarme, mi perdida fue muy similar a la tuya solo que yo tenia 11 semanas, siempre quise ser mamá y lenar de amor a un ser que fuera parte de mi y de la persona a la cual amo desafortunadamente el se fue y aunque mi tengo ami lado un hombre maravilloso el dolor que he sentido desde entonces no a disminuido, no puedo evitar llorar y decirle a mi bebe que lo nececito, que me arrancaron parte de mi corazon y mi alma, tambien me siento culpable por que yo tambien le pedi que no se fuera, que no me dejara, que se aferrara a mi y ahora pienso que por eso el pudo sufrir pues fueron dos dias de agonia interna y en mi exterior no pasaba nada, nunca pense que alouien sintiera y pudiera comprender el dolor tan inmenso que siento todos los dias y a pesar de todo le doy gracias a dios por dejarme sentir una vida dentro de mi, que el poco tiempo que me permitio estar con el con Armely llegue a amarlo indescriptiblemente y este amor me complementa aunque el no este aqui.

  • almadedoula dice:

    Hola Elia
    al llamarme Nohemí entiendo que leíste mi post en su blog. Mi nombre es Erika PERO tranquila, eso no es lo importante de tu comentario :)
    Lo importante es todo el amor que tu cuerpo alberga y lo más importante es haber hecho palabra lo que muchas mujeres sentimos… La palabra siempre nos nombra y nos reconforta.
    Te agradezco de corazón tus palabras.
    Te abrazo muy fuerte desde aquí, desde la comprensión absoluta…
    Nuestros ángeles se abrazan fuerte…como nosotras.

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