Archivo de enero de 2011

los chicos de mi vida

Leo. Y según avanzo en la lectura siento que ellos también merecen mi consideración como compañeros de viaje. ¿Ellos? Sí, ellos, los hombres.

Yo vengo de una mujer y… de un hombre. Un hombre dulce, un hombre fuerte, un hombre cercano, un hombre rudo, un hombre inteligente, un hombre comprometido, un hombre con genio e ingenio… Sin él, como sin ella, yo no estaría aquí. Sin su genética no tendría esta boca carnosa ni estas facciones mitad celtas. Mi ingenio no estaría tan cultivado y por supuesto no escribiría como lo hago. Todo esto y más me fue dado por mi padre.

Yo soy una mujer que convive y vive con un hombre. Como mi padre, tiene cualidades de hombre, propias de la diferencia entre los sexos; riquezas y tesoros exóticos de nuestro ser y hacer de hombre y de mujer. Él, mi compañero, al igual que mi padre y mi mejor amigo son hombres que se sienten, que se escuchan, que con apoyo femenino han conectado con sus emociones y se sienten, por fin, cómodos al expresarlas sin tapujos.

Ellos son los hombres de mi Vida, junto con mi pequeño ángel Aram y aquellos que vengan a través de mi y otros que traben amistad con ésta  que se sabe y se siente mujer. Ellos son valiosos referentes en mi día a día. Me gusta su capacidad de pensamiento rápido y certero, sus grandes y fuertes brazos, sus miradas penetrantes y cariñosas, la seguridad de su regazo…A ellos recurrí tantas veces con el corazón roto…  De ellos resurgí, renovada, mil veces y otras mil y una veces más…

Los hombres de mi Vida son hombres “especiales”, porque son valientes en su cuerpo de hombre, porque se atreven a desafiar al patriarcado y abandonan la lucha agresiva del macho alfa que estaban destinados a ser por la vida en la más o menos armonía que desean para ellos y para las mujeres de su vida.

Mi hermano de alma, Ibon, tuvo la gran labor de ser “mejor amiga” lejos de conectar, en mi adolescencia ,con una mujer… con la Otra del espejo. Él siempre ha estado ahí para mis confesiones de madrugada, para mis angustias a las 7 de la mañana, él … él es mágico como lo son todos los hombres de mi Vida…

Tantas y tantas cosas he aprendido de ellos que siento que ya era hora de escribirles. De darles las gracias desde la mujer que soy al hombre que ellos son. Porque sin ellos yo no sería tan Yo… porque gracias a ellos y a veces “a pesar de ellos” he conectado con partes ocultas de mi  y he salido victoriosa…

Por los cuentos narrados y los cuentos inventados

Por las noches velando mi cama

Por los abrazos de oso

Por el humor irónico y la astucia

Por quererme tal y como soy

Por todo ello y por mucho, mucho más quiero deciros que os amo y que os necesito… sois los chicos de mi corazón y eso, nadie lo cambiará.

Vuestra, como lo soy mía

Erika

A mis hombres: aita, Alejo, Ibontxu, Batty, Noni, Ivantxu

Mi amor verdadero

Enamorada de cada gesto, de cada palabra tejida con esmero… sedienta de sus miradas cristalinas…

Hace tiempo que descubrí el calor de la mujer, pero quizás es ahora cuando confirmo que sin su pasión, sin sus palabras tiernas y sin su escucha presente no podría ser la que soy: mujer al completo.

Me gesté en el cuerpo de una mujer y mi cuerpo se hizo femenino en su seno. Al llegar al mundo, desordené mi sentido ayudada por los vientos patriarcales… arribe a su puerto cuando me encontré rodeada de 60 mujeres enteras, a pedazos construidas… Gracias a ellas llegué a mi madre de nuevo. Confirmé mi genealogía de mujer y me sentí capaz de ubicarme en el mundo porque ya me había ubicado en mis pechos, en mis labios, en mis suaves curvas… en mi SAGRADO sexo.

Leyendo a Luisa Muraro y a las mujeres que forman parte de la Librería de Mujeres de Milán comprendo, en palabra descrita, lo que tantas veces he presentido. Una mujer necesita enamorarse ( hemos de recuperar esta palabra para nosotras) de su semejanta. Verse en y a través de los ojos de la mujer, que como ella vive en esas curvas y en este mundo patriarcal.

Desde que disfruto de la amistad de las mujeres me siento más yo. Es una yo que nunca antes había conocido y que me enamora en cada reflejo en el espejo. Aparece la “auténtica” cuando me dejo hacer en y por ellas… por mi…

Por ellas, por nosotras pido que volvamos a mirarnos a través de nuestras pupilas y que gocemos del placer de ser en la otra. Es el momento de volver a casa…

Yo abiertamente declaro que estoy enamorada de vosotras, mujeres de mis entretelas.

Recomendación libro: “No creas tener derechos” Librería de Mujeres de Milán