elecciones de vidä

Esucho Little One de Lucy Schwartz. Azucena lo compartió con nosotras en LaTribu 2.0 y gracias a ella, me estoy tomando unos minutos para mí. Estoy en la terraza- jardín de mis suegros. Estoy sola, bueno, estoy conmigo. Miro las flores bailar al compás de esta canción y llego hasta mi madre… ¿cómo? no lo sé bien, la magia de la vida que hace que un sentimiento teja un pensamiento y éste una palabrä.

Comienzo a rememorar la película “Mother and Child” que vi con Raquel y Cristina. Mi cuerpo dibuja una sonrisa húmeda, aquella de la emoción compartida al darnos la mano fuertemente bajo las tenues luces del cine. Ese sentimiento de hija que nos unía a las tres aquella tarde de otoño.

Y es así, como llego a mi madre. A ellä. A mi mente acude como por vez primera, una voz, la mía, que me susurra:

ella decidió quedarse conmigo, vivir para amarme. Mi madre decidió no morir. Decidió estar aquí, acariciando cada centímetro de esta piel que clarea por la melancolía de sentirla lejos.

[Las lágrimas saltan, desbocadas, y me cubren la cara...]

mi madre

Mi madre no sólo me dio la vida sino que decidió quedarse a velarla. Ella, con su voluntad de vida, acarició a la muerte con un dulce beso de despedida. Mi madre, aquellos días en el limbo, hizo una clara elección y en su centro, como su tesoro, brillaba yo.

Pude haberme criado sin sus labios, sin su pecho, sin sus consejos. Pude haber optado a su recuerdo y al mito que de la boca de mi padre pudiera haber nacido. Pude haber vivido aferrada a una foto y a la comparación incesante con el espejo. Pude, pero ella eligió por las dos y no me dejó la fantasía como recuerdo.

Cuando el cuerpo de la joven de 20 años comenzó a despedirse del mundo, su alma vino a visitar mi cuna. Allá, tras los insaciables llantos, hablamos. Estoy segura de que fue así. Mi cuerpo me dice que le rogué que se quedará. Mis manitas acariciaron su ser etéreo y, entre el difuso cuerpo de humo, le busqué el pecho para refugiarnos de la fría muerte. Allí, segura de que mis lágrimas podían empapar su conciencia, sembramos flores y, como el beso del “príncipe”, fue despertando…

Mi imagen en el espejo pudo haber sido un pálido reflejo de la joven de 20 años muerta por mala praxis obstétrica. En cambio, su elección, mis ruegos y la magia de la Vida la trajeron de vuelta. Veintitantos días más tarde aparecía por la puerta para quedarse a mi vera por y para siempre. Mi cuerpo recuerda- y aunque estas palabras pertenezcan a la voz de la fantasía infantil-  que no hubo mayor gozo que el de sentir su calor colmar mi cuerpo. Por fin, el cuerpo de estrellas tenía aroma, olor y carne… Mi madre estaba ahí para mi. Mi madre vivió y yo, con ella, nací al mundo. Ella era mi mundo y así me lo dio, entero, en su perfecta redondez…

 

Música: "Mother and Child" BSO

5 comentarios para “elecciones de vidä”

Deja un comentario