Archivo de enero de 2012

Furia en mi cuerpö de mujer

NO

NO

NO

Digo que no. Cuando quiero y como quiero.

Lo digo desde el calor sofocante de mi cuerpo crispado.

No.

No ¿a qué?

No renuncio a mi rabia. Estoy harta de contener mi rabia, de sentirme culpable por mi rabia, de imaginarme menos “femenina” a costa de mi rabia. Mi rabia, sólo mía, es uno de mis motores. Y es posible, que en mi cuerpo, sea el motor más determinante.

Techado de virtudes, la mujer, esa mujer que soy yo en toda su plenitud, siente tentaciones de esconderse cuando se le incendian las mejillas ante el estupor y los temblores de decir:

NO!

de aullar

“vete con tu madre”

mis virtudes “femeninas” se creen menguar cuando me cago en absolutamente en todo lo que detesto Cuando la ponzoña se desborda y yo, me niego a tragar, observo que la feminidad de postal no admite mis límites. Mi acción necesita de la rabia para moverse y removerse, para cambiar , para actuar PORQUE sólo ella, la rabia, me indica que lo que ocurre es intolerable y he de actuar de inmediato para que cambie. Tantas veces oigo que las mujeres estamos por encima de la rabia, por encima de la violencia, por encima de la agresividad… me quedo atónita ante tal castración “positiva”. No diré “tenemos derecho a ser violentas” porque me parece absurdo reivindicar algo que es obvio (además que no creo que la violencia como medio para vivir plenamente) pero sí diré que la agresividad (diferente a violencia) es algo nuestro como es “suyo”. No conozco a una sola mujer que no arda ante determinadas situaciones sólo que sí conozco a muchas que lo niegan, lo reprimen y después enferman. La culpa esa losa que nos oprime y esa losa a la que nos entregamos devotamente, nos limita, nos corta en pedacitos y nos mal dibuja para acomplejar a las que no son tan virtuosas como nosotras, las que mascamos la rabia a golpe de colorete y tartita de fresas con nata.

no

no

me niego rotundamente a no permitirme ser tal y como soy, a no dar espacio a cada una de mis emociones, porque todas son valiosas y superfluas a la vez. Todas tienen su momento y todas están fuera de lugar. Todo depende, pero TODO es válido en mi cuerpo. La rabia con la que escribo estas palabras me permite dibujarme tal y como estoy: con el ceño fruncido, los labios apretados, la comida a medio digerir las ganas de quemar la casa y Janis Joplin a todo volumen. Soy jodidamente yo. De manera primal, zarandeo mi angustia y la escupo con la mejor de las intenciones: mostrarte, mostraros, mostrarme en la plenitud del momento cambiante. Reivindico el estado natural de mi ser mujer. Ahora mismo estoy harta, llena de cólera y disfruto de estos instantes. Sólo en estos momentos soy tan instintiva. Sin paños calientes, dejo que fluya lo que ahora hay.

Por el río no siempre pasan bellos nenúfares, también flotan ratas muertas … el río no juzga, lo lleva, lo deja ser….

Así estoy yo ahora. En- rabi-etada. No como una chiquilla sino como toda una mujer. Una mujer de “pechos en pecho” que aúlla y no teme la furia de su cuerpo. Esta furia es la que me ha permitido ponerme en mi lugar tantas veces y desde ahí, poner en su lugar a cada tipo y cada tipa que se haequivocado conmigo…  Esta furia es voz fuerte y ronca que me cuida de no ser manoseada por la mentira, la sumisión o la culpa.

Mi amada rabia… hazme tuya

 

 

 

Otra cara de este espejo: feminismo

Estoy harta. Sí, harta y por ello escribo. Para librarme de lo que me sobra. Estoy harta y premenstrual y lejos de decir “esta loca que habla no soy yo” diré “está rotunda cuerda que habla claro, soy YO… también”.

Hay muchas etiquetas en mi piel. Muchas están de adorno. La mayoría no me sirven y ninguna me identifica, pero como mi compañera Lola me dijo hace unos días: sirven para marcar el camino. De entre mis etiquetas está la de feminista. Sí, soy una mujer que cree en el valor único e inexpropiable de las mujeres y…de los hombres (también de las personas transgénero) con lo que soy….FEMINISTA. Estoy cansada de escuchar, leer, sobreentender, oír de pasada [...] que el feminismo es lo mismo que el machismo, que si las feministas no quieren que las mujeres sean madres, que si las feministas son unas extremistas, que si son unas putas, que si, que si…VALE!! Sooooooo caballo!

Alto a la ignorancia, al miedo y a la arrogancia intelectualoide de tres al cuarto! Las mujeres feministas (porque también hay hombres y personas transgénero que son feministas) tenemos en común la defensa de que cada persona (en este caso mujer) haga lo que ella DESEA, SIENTE O QUIERA sin tener que someterse, consciente o incosncientemente, a un orden social, simbólico, político, antropológico (y todo lo que acabe ne “ico”). Esto implica que si una mujer elige ser madre a tiempo completo, lo sea. Que si una mujer decide ser trabajadora del sexo, lo sea. Que si una mujer elige no dar el pecho, no lo dé. Que si una mujer decide trabajar el quinto día de su cuarentena, vaya. Que si una mujer opta por estar criando a sus hijos 15 años, lo haga. Esto implica que, cada mujer ELIJA en función de lo que su cuerpo, su mente, su espíritu le dicte. Más allá de las teorías y más allá de las/os opinólogas/os que convierten su vida en una vía inmaculada a seguir e imposible de mantener (desde Estivill hasta Laura Gutman)

Yo opino que dar de mamar es la mejor opción para el bebé y la mejor opción para la madre. Pero es muy posible que para otra mujer no sea así. Yo podría decir que estoy avalada por la evidencia científica y ella podría venir con evidencias científicas y teorías y montón de cosas más que dijeran lo contrario. En realidad, no quiero que entre una mujer y yo se interponga la ciencia, porque de resultar así, estoy evidenciando que nuestra relación comienza por un fallo en la comunicación- necesitamos de una tercera voz “neutra” que interceda por nosotras- Podría juzgarla en mi foro interno, pensar que está desconectada, que tiene un problema a resolver con su madre, que está infestada por el patriarcado… Eso, en mí, sería un error muy grande. Me pregunto quién soy yo para juzgar a una mujer, para opinar sobre lo una mujer que HA ELEGIDO. Decimos que contamos con evidencias científicas, y existen, pero otras tantas evidencias podrían desevidenciar lo que justificamos por la ciencia -sí, sí por poder se podría, nos guste o no aceptarlo- La sabiduría humana es relativa decía el maestro zen Taisen Deshimaru. Hemos de aprender a ir más allá de datos que pueden ser refutables. Podemos compartir experiencias, mostrarnos desde el respeto o pasar de largo porque simplemente esa relación no nos interesa. La base es comprender que cada persona (mujer, hombre, transgénero) elige. Es el derecho a elegir lo que debería movernos. Garantizar ese respeto por la decisión propia y por tanto, por la decisión ajena. Para mí, ESTO es ser feminista. En este respeto se recoge el respeto de las niñas/niños/niñxs, pues al permitirnos espacio les estamos dando lo que es legitimamente suyo: una relación espontánea con sus progenitores/cuidadores.

Hablo de relación espontánea porque en estos años estoy asistiendo al nacimiento de muchos manuales. Da igual su origen, no dejan de ser aleccionadores que tratan de desmenuzar a la mujer-madre para meterla en casillas de cómo sentir, cómo pensar, cómo espaciar, cómo colechar, cómo dar el biberón…. de nuevo manuales. De nuevo manifestamos que hay muchas personas de las que no nos fiamos, pues si confiásemos en su criterio no nos pondríamos a decirles cómo se pare en la bañera o en el paritorio…da igual! Hay una delgada línea entre compartir información y aleccionar. Una estrecha línea entre apasionada y activista. Son elecciones! Cada cual elija con confianza y respeto.

Como decía al principio soy feminista y creo por encima de todo en el derecho humano a elegir, que también es una gran obligación con nuestra responsabilidad, que, al finalizar el día nos enseña lo capaces que somos de habitar este cuerpo y este mundo en relación con las/os/xs otras/os/xs.

 

Hemos de encontrar un punto intermedio donde nos sobren-falten los “ismos” y los “istas” Allá donde nos sintamos retadas a cuestionarnos y a mantener únicamente ideas. Las ideas fluyen, crecen, menguan, desaparecen… cuando se enquistan se hacen creencias y éstas son el origen de la ignorancia. Es en este punto de “más allá” donde afirmo que no soy feminista porque las etiquetas se hacen diminutas y no alcanzan la grandeza de este sentir. Es en este punto donde encontrarse es posible. Pero para llegar hasta aquí las señales se hacen necesarias y como señal, mi señal, aquí y ahora es el feminismo.

 

[Escrito con todo mi respeto a la diferencia, en una demostración empírica de ser honesta con mi elección y con la ajena :) ]