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el ángel de la casa

Un cuarto propio y 500 libras decía la gran Virginia Woolf. Una mujer necesita esto, cómo comienzo, para poder escribir. Para poder dedicarse a SU trabajo.

Pero, cuándo una tiene un cuarto propio y algo parecido a un sueldo mínimo para seguir haciendo carne su sueño llamado trabajo ¿qué ocurre? ¿Qué sucede cuando ese cuarto propio es un cuarto del hogar familiar que comparte con pelusas, ropa por doblar, una perra mimosa y un gato juguetón? ¿Y cuando una ve ese cuarto como anexo a la terraza, pegado a la cocina, lugar de encuentros y desencuentros que le hacen sentir que de propio tiene lo que la cordura al cuco? Por no hablar de las 500 libras, que si ya son un potosí en el siglo XXI no queráis saber cuánto era en 1927. Pero sin más quejas, pongamos que una tiene algo así como un cuarto propio y una manutención mensual… ¿Qué hace esa una? ¿Qué hago yo?

Pues yo hago angustias. Tejo desesperos y lucho contra la fantasma que la gran Virginia -últimamente me acompaña mucho- llamó “el Ángel de la Casa”. Dice de ella

 *Ella era quien solía obstaculizarme mi trabajo, metiéndose entre el papel y yo, cuando escribía reseñas de libros.  Ella era quien me estorbaba [...] La describiré con la mayor brevedad posible.Era intensamente comprensiva. Era intensamente encantadora. Carecía totalmente de egoísmo. Destacaba en las difíciles artes de la vida familiar . Se sacrificaba a diario. Si había pollo para comer, se quedaba con el muslo [...]

Así es ella. Ocurre que, 81 años después, este Ángel sigue vivo en el cuerpo de una joven de 28 años, con carrera universitaria, alumna magistra y trabajadora por cuenta propia. Esta maldita fantasma es la que toma mi cuerpo y me culpabiliza por desatender “mis tareas”. Me susurra, cada día, como buena dama

“Querida la casa está un poquito desordenada ¿Por qué no la adecentas un poco? Total es tu lugar, trabajas en casa y es tu templo”

o

“Piensa en qué harás hoy para comer y qué harás para cenar. Has de sacar partido a las ricas verduras de la cooperativa. No os podéis mantener con comida cocinada por otros. No eres una burguesa”

también sigue con

“Cuida a Lola (perra) y Taisen(gato). Déjales que jueguen alborotados. Ya escribirás luego ¿De verdad que es todo tan importante?

y mi favorita

“Alex sí que trabaja, querida, él va a una oficina y tiene un buen puesto. Tú has de ayudarle a que esté cómodo a la vuelta. Seguro que te sobra tiempo entre tanto folio y tecla”

Es increíble el nivel de brumas que nublan mi sentido día tras día. Pierdo energía, valentía y tibieza por escuchar a esa mujer que todo lo mima, todo lo nutre, todo lo limpia… Pienso en mi madre, pienso en mi suegra, pienso en las madres de tantas mujeres que conozco y veo en ellas trabajo y dedicación por su hogar. Bien por ellas. De corazón ¿les gusta? Quizás sí, quizás no. Está bien en ellas si ellas lo entienden así, pero yo no me siento feliz ocupándome de todo. Mi cabeza bulle entre tanta nueva idea. Me asalta un nuevo taller al ir hacia el baño, una mejora en la web bajando las escaleras, un mínimo detalle para que funcione esta parte de la investigación al entrar a calentar el té… no puedo dejarlo escapar entre cazuelas y plumeros. No porque no sea digna para ello sino porque me distrae, no lo deseo. Siento llamaradas de pasión por cada idea que brota en mis labios al leer a Virginia, Doris, Luce, Emily … tanto ya nombrado por estas grandes madres y tanto camino por recorrer que no me apetece hacer algo suculento y creativo con las espinacas.

Pero claro mi Ángel de la Casa utiliza la culpa y la comparación. Me hace creer que soy una adolescente consentida que nada sabe de la vida. Me incita a pensar que estoy equivocada por desear más tiempo y más espacio en exclusiva para mí. Por ello cuando termino de trabajar no me deja ver una película, salir a dar un paseo o tumbarme en el sofa. Me prohíbe divagar y sólo me permite “caprichos”- así los llama- si mientras hago algo por mi hogar.

Virginia confiesa que le costó acabar con ella. Yo, gracias a su reflexión y su vida, he aprendido a nombrar e identificar esa angustia que me envuelve los riñones y me congela los pies cada mañana, recién me levanto. Ayer tomé una decisión que no le gustó nada. Decidí no ser madre -no aún- Después de haberme desnudado en este bitácora me di cuenta de que, en cierto modo este deseo atendía a un deseo no cumplido y a un deseo de mi angelical fantasma. Decidirlo, me costó menos de lo que creía aunque ella  quiso someterme a guantazos de moralidad “¿Qué dirán de ti las mujeres? Tanto hablaste de los dones de la maternidad y ahora ¿los rehusas? ¿Dónde ha quedado la perfección del cuerpo materno?” … No la escuché. Es más, sus gritos fueron los que me llevaron a tener más clara mi posición. Clavé, así, mis quejas en el portal de “su” templo:

Deseo cuidar a Erika, darle espacio y ayudarle a crecer. Deseo que tenga un cuarto realmente propio, que gane 500 libras por su trabajo y que pueda moverse con desenvoltura desde su cuerpo de mujer.

Ha sido aquí donde la guerra ha comenzado. Esta mañana me encontraba relajada. He pensado en dormir hasta tarde, ir a por cupcakes, almorzar leyendo a Virginia y ver una película. No caí en el silencio del Ángel de la Casa. Como una confiada chiquilla he ido haciendo cada una de mis labores cuando de repente, y sin previo aviso, he estallado en mil pedazos. El aire, la luz, sus palabras, las mías, mi saliva, el frío todo, absolutamente todo, me ha herido de muerte. Temblando como una hoja quebrada he gritado “Te necesito. No puedo estar solita”  mientras me agarraba a Alex. No quería estar sola, sin él, en casa porque de lo contrario ella volvería y me atacaría con armadas ordas de vacíos, aullidos y gemidos de las miles de mujeres “decentes” que habitaron mi cuerpo. Ella, inescrutable y decente, como una dama victoriana, me miraba desde la esquina de la escalera. “Sólo es cuestión de tiempo el volver a estar la una con la otra” debía estar pensando. Por suerte, he podido nombrarla a viva voz. He caído redonda en los brazos de Alex y le he explicado que Virginia la llamaba “el Ángel de la Casa” y que ella era la que me decía, cada día, que yo era la señora de mi casa y que de mí dependía que ésta fuera un hogar como dios manda. Él me ha comprendido. Él me ha dado opciones. Él me ha ayudado a ganarla en esta primera batalla. No me voy a engañar, sé que aún no la he matado pero creedme que al menos, ya dí el primer paso: darle un nombre y saber que yo, como mujer, no la pertenezco.

*Pese a que me envanezco de que por fin lo maté, debo decir que la lucha fue ardua, duró mucho tiempo, tiempo que yo hubiera podido dedicar a aprender gramática griega, o vagar por el mundo en busca de aventuras. Pero fue una verdadera experiencia, una experiencia que tuvieron que vivir todas las escritoras de aquellos tiempos. Entonces dar muerte al Ángel de la Casa formaba parte del trabajo de las escritoras.

 

 

* Virginia Woolf, Profesiones para la mujer, ensayo de 1931

Mi no-maternidäd

Erika Irusta Rodríguez.

Vizcaína. Residente en Catalunya

No tengo hijos/as nacidos/as.

Llevo 3 años 1mes y 28 días deseando y tratando de ser madre.

Hace 3 años 1 mes y 28 días perdí a mi bebé a 4 semanas y 6 días de gestación.

Tengo 28 años 2 meses y 17 días.

Soy joven. Sí ¿y?

Estoy sana. Sí ¿y?

Estamos enamorados. Sí, mucho ¿y?

Disfrutamos de nuestra vida. Tenemos trabajos que nos gratifican. Vivimos en una preciosa casa en un pueblo de ensueño. Sí ¿y?

Comemos comida ecológica desde hace 4 años. Hacemos deporte y nuestras “necesidades espirituales” (que término más ostentoso) están cubiertas. Sí ¿y?

Reímos mucho. Nos amamos mucho. Disfrutamos de la vida por los 4 costados. Sí ¿y?

Estoy conectada con mi ciclo menstrual. Conozco al dedillo mi cuerpo de mujer. Sí ¿y?

Hemos escrito cartas a nuestra criatura soñada. Sí ¿y?

Hemos tomado complejos alimenticios, semillas  e historias varias. Sí ¿y?

En las pruebas somos un 10. En todo somos un 10. Soy una mujer 10 -eso dicen- Sí ¿y?

.

.

.

No me quedo embarazada y hemos cumplido todos los requisitos médicos y espirituales de los anuncios de fertilidad.

¿Enfadada?

ya

no.

Después de embarazos de familiares propagados como un maravilloso virus… después de amigas que repiten y tripiten maternidad… después de compañeras de maternidades-deseadas-pero-no-conseguidas que logran ser mamás… yo sigo aquí, sentada en el banquillo. Esperando a que una preciosidad de morritos de fresa y ojos grises me saque a bailar.

o no.

Esta es la espinosa parte que nunca me atrevo a escribir. Gracias al Facebook de almadedoula y a este link se ha abierto mi caja de Pandora.

¿Y si jamás de los jamases siento sus diminutos pies dentro de mi cuerpo? ¿Y si sus manitas nunca llegan a acariciar mi pecho, nutriéndose de mí? Y si… Y si… y por fin, ya no me rompo.

Hace un año estas cuestiones me mataban, me clavaban contra la fría y metalizada duda. Ahora, duele, pero se amortigua sabiendo que sea lo que sea no puedo ni debo controlarlo. Controlar su vida antes de que se haga carne es cruel. No me hubiera gustado llegar así a mis padres -yo fui una niña que aterrizó por sorpresa, impaciente hasta para venir a este mundo- Me gustaría que mis hijos/as llegasen cuando deseasen llegar. Porque yo no sería la misma si hubiese nacido 3 días antes o un año después. Pero si no llegan, también lo he de respetar, duela lo que duela – que duele mucho- Y eso no significa que sea una inútil y una fracasada, que os aseguro que es lo que una siente. Pues si en todo triunfo, si en el mundo masculino tengo un buen sitio y fue duro llegar hasta aquí ¿cómo puede ser que lo más natural no pueda “hacerlo”? Como si fuera sólo cosa mía… como si mi compañero no pintara nada y el nuevo ser tampoco… Así me muevo yo cuando no me siento, a mi rollo. Con mis dudas y mis culpas, mis pesquisas cogidas con pinzas y la rabia contenida por una sonrisa forzada que se estampa contra la cara de la doctor(a)

“si no es del útero, será un hijo/a del corazón” me digo, nos decimos mi pareja y yo. Es harto difícil adoptar pero es otro camino hacia la maternidad. Apasionado, intenso, lleno de dudas, temores… parecido (con sus diferencias) a la maternidad biológica.

Pero… no me quedo a gusto, porque mi deseo es sentirle/a dentro de mí. Así que sé que NO estoy preparada para adoptar. Pues una criatura (de la edad que sea) del corazón, necesita ser amado por lo que es no por lo que sustituye. Mi bisabuela Eulali tuvo dos nombres (Bitxuri y Eulalia) y hasta que no se casó con el abuelo Antonio, “el asturiano”, no tuvo el calor de una familia. Una mujer tan increíble fue abandonada en un hospicio a principios del siglo XX (no cuestiono a la madre pues siento que siempre hay razones). Nadie la adoptó como hija, sí como sirvienta. Fue devuelta porque el patrón murió. Devuelta… que palabra tan cruel… Ella nunca quiso saber de sus orígenes porque “nadie nunca la fue a buscar ni se preocuparon por ella”. Ella es motivo más que de sobra para saber que uno/a de “mis” pequeños/as será hijo/a del corazón pero al menos uno/a deseo que venga a través de mi cuerpo.

pero

y si ¿tampoco puede ser?

Pues me enfadaré mucho, mucho. Rabiaré. PERO

se pasará. Todo pasa. Deja huella pero pasa. Seguiré gestando proyectos de vida increíbles y los pariré, criaré y nutriré con todo mi cuerpo de mujer. Continuaré acompañando a las mujeres a vivirse con gozo y las acompañaré a vivir la maternidad que ellas desean vivir. Tal y como hago ahora. A veces tendré que apartarme porque me dolerá no ser la mamá. A veces me haré un ovillito en la cama esperando a que Alex recoja los restos del naufragio y me haga hueco en su regazo y me recuerde lo felices que somos, lo mucho que nos queremos y lo bien que lo hacemos.

Por el momento sigo con mi vida, tejiendo sueños, con cautela, pero sueños que me permiten poner nombres, imaginar gestos y peinar largos cabellos…

si no se hacen carne y hueso, sé que lloraré la pérdida de un gran deseo. Con el tiempo las lágrimas darán paso a las sonrisas y aunque, haya una cicatriz en mi cuerpo, seré una tía magnífica, una madrina amorosa y una viejecita amante de la vida venga en el formato que venga.

Mi pequeña peludita

A todas aquellas mujeres  compañeras de camino 

el sol de esta luna

Mis manos entre las tuyas. Mi cuerpo menudo entre tus brazos. Tus ojos en mí y mis labios, reflejo de tu juventud, dibujando un suspiro.

Así fuiste para mí. El chico de mi vida. Sol de mis días. Sabes que cuando nos vimos por primera vez, caí rendida ante ti

¿Lo sabes?

Llego a casa. Me miras como aquella primera vez. Hace tiempo que tus brazos no cubren mis nubes. Hueles a ti. A primavera tímida. A mí. Me clavas la pupila, tus gruesos labios se tuercen y con tu suavidad recién adquirida me preguntas en vacío:

¿Por qué no hablas de los padres? De nosotros, los hombres. Aquellos que como yo, hija, hemos sufrido y sufrimos lo que tú tanto combates.

Yo te veo cuando crees que no, aita. Escojo bien las palabras para hacerme entender pero no es, hasta esta mañana en la que la emoción me infla el pecho, que puedo hacerme carne a través de la palabra.

No hablo de vosotros porque pasé gran parte de mi vida hablando de ti y a través de ti. Olvidando a las mujeres, ocultando a esa mujer-origen que es mi madre. No tenía palabras para hablar sin obnubilación, sin estar enganchada a tu cadencia. No tenía el cuerpo para ser sincera conmigo, contigo y con los hombres de mi vida. Os puse en pilares de oro y rubíes. Deseaba recuperar mi espacio y el espacio que robé a las mujeres de mi vida. Por eso este silencio, que hoy, vengo a romper. Porque ya estoy aquí, junto a ti, junto a ella y junto a mí. Me siento completa y sé que soy una chica, una mujer. Lo sé y lo siento y además, me gusta, me maravilla y es desde aquí que deseaba escribirte a ti y a mis chicos.

Escucho esa canción que me cantabas, sí esa

¿cómo era?

“El cielo cruzándote los dedos,

la tierra acariciándote la espalda,

reflejos de oro el sol sobre tu pecho,

cubierto de inocencia y de deseo…”

Sí. Poco a poco me enamoré de ti. Poco a poco ese chico de 21 añitos dejó su mundo de papel  y luna para ser mi padre. De repente mis manos pequeñitas ocupaban todo tu cuerpo, te atrapé y no quisiste huir porque en mí, te encontraste tú.

Me diste la palabra bella. Prendiste de mi pelo el verbo dulce, la magia de las hadas. Me enseñaste el amor incondicional, más allá de las sombras, más allá del interés propio. Posaste sobre mi piquito el amor a lo bello. Bajo tu ala cobijaste mis miedos. Mulliste cada centímetro de mis sábanas cada vez que enfermaba. Diste cuerpo y alma a mi “devorador de pesadillas”…

Fuiste un gran padre. Sí, hubieron tormentas que amenazaron con rompernos pero, créeme es harto difícil sacarte de mis venas. De poder hacerlo, no lo hubiera hecho jamás. Ni aún con mil dolores renegaría de ti. Eres origen de estas manos frías que acarician el infinito, sabiendo que puedo llegar a él. Porque tú, me enseñaste que sólo debía obedecer a mi deseo. Creíste en mí aún cuando pensaba que estaba sola. En la oscuridad más tediosa, mostrabas tu presencia aún sin buscarlo… sin quererte allí.

Ya llegó el tiempo de las cerezas para nosotros. El sol nos revuelve el pelo.

Mientras bebes de mi sonrisa, pienso en lo bello que te veías aquel 28 de diciembre…

niño de miel… siempre serás mi chico…

“y el silencio se convirtió en sonido

por vernos para siempre tan unidos”

16 añitosCanción:Poco a poco me enamoré de ti

 

dejando las drogas

Me desbordan las ideas y las palabras se mueven estrepitosas, saltan a la pantalla y yo, las ordeno como puedo.. como quiero.. o quizás debería dejarlas ser.

Iba a escribir sobre un tema y de repente, en un post de última hora, he sentido que la inspiración requería atención particular y aquí estoy, haciendo caso al instinto humano de escritura.

Crisis! CRISIS! crisis! Pobreza! Destrucción del Estado de bienestar! Recortes! Paro! Miedo! Inseguridad! Trabajos basura! ERE!

STOP!!!! Paremos ya. Sí. Para hermana, para.

RESPIRA.

mmmmmmmmm

RESPIRA

Espanzúrrate en el sillón. Resopla por tus labios. Hazte un huequito confortable y permítete poner atención en lo que estás haciendo justo ahora. Leer este post ¿si? Bien. Lee el blog. Después lo otro. Mañana¿! relaja. Aquí y ahora. Respira. No te olvides de respirar.

Vivimos en un estado de miedo contagiado que está tocando los cimientos de nuestra psique. Vivimos rodeadas de negatividad y parece que una sonrisa perenne es un insulto de una ingenua arrogante que no se preocupa de lo que ocurre en el mundo occidental. El mundo es tal como tú eres. No lo dudes jamás. Tu mundo refleja lo que crees de él. Haz la prueba. Elige un color, tu color favorito. Siéntelo y decide por hoy pintar el día  de ese color. Nada de grises opacos o marrones destilados. No hay hueco hoy para los tóxicos de la negatividad. Por hoy, por ahora, haz la prueba. Verás que todo lo que ocurra hoy será placentero, lo vivirás de otro modo.

La adrenalina se contagia rápidamente, intoxica todo nuestro Cuerpo. Somos el animal en la cadena trófica que carece de depredador de otra especie y somos el que más adrenalina tiene. El ser humano occidental, en su “estado de bienestar”, vive con mayor tensión que una zebra en plena sabana. La adrenalina está diseñada para escapar de los depredadores y en nuestro cuerpo sólo ha de estar en tiempo reducido para que sea efectiva y no tóxica. El estado natural de la hembra humana es un estado oxitócico. La hormona oxitocina (hormona del amor) es la que ha de impregnar y guiar nuestro hacer y sentir diario. El calor en nuestro útero, nuestros riñones, nuestro torso y nuestros pechos es primordial para estar en armonía, en estado natural. Sin embargo la realidad es bien diferente, la adrenalina y su frío ocupan nuestro útero, paralizan nuestros riñones… congelan nuestros anhelos. Nos arrastra al vacío, a la duda, a la razón prestada… Comenzamos a hacer aquello que sentimos que no podrá ser bueno para nosotras ni para nuestro entorno, desarrollamos estrategias para sobrevivir porque vivimos en estado de alarma. Creemos que las leonas vendrán a devorarnos de un momento a otro porque así nos lo han dicho, así lo vemos en la televisión, así nos lo ha dicho nuestra prima que está pasando calamidades…

PERO si te paras, respiras ¿crees que es cierto? Realmente ves leonas sobre ti relamiéndose? Por leonas digo: Hacienda, paro, problemas financieros, embargos … Cuántas de ellas son reales y cuántas son imaginarias? No crees que si te quedaras únicamente con las reales podrías marcar una estrategia? Las estrategias permiten ser creativa. Facilitan mover energía y llenar de calor y color el día gris que te han pintado.

Escribo esto desde mi experiencia. En cada familia, como dice mi padre, cuecen habas. Cada cual tenemos nuestras leonas. La mía siempre es la economía familiar. Mi sensación de carencia siempre me ha devorado. La cuestión era que tuviera o no dinero siempre sentía que no tenía. Quizás para estos 5 minutos sí pero para mañana?! Me pasaba todo el día intoxicada de adrenalina y cortisol. Como todos los tóxicos una se vuelve adicta, así que yo generaba constantemente esa sensación de carencia. El asunto es que, hace poco, decidí desengancharme. Mi salud estaba debilitándose y mi relación de pareja iba haciéndose añicos, pequeños, diminutos pero pedazos al fin y al cabo ¿Cómo lo hice? Pare. Deje el hábito. ¿Síndrome de abstinencia? Claro. Además también me da por buscar sustitutos sin embargo respiro y pongo el freno. No os hablaré de que gracias a eso millones llegan a mí, ni situaciones de El Secreto, del que no opinaré sin una profunda conversación entre medio (hoy no será), en el que todo son Ferraris y casas de lujo. Lo que sí que os digo es que desde que he dejado el hábito de intoxicarme con historias de precariedad, carencias y pobreza, soy más feliz. Físicamente mi oxitocina vuelve a ocupar su lugar y su estado armónico. Mentalmente vuelvo a ser creativa, porque el miedo se ha ido y ya tengo espacio para dedicarme a lo que verdaderamente me gusta. Emocionalmente me siento feliz, plena. Esto no quita a que no llore o me enfade! la cuestión es que ahora lo vivo como algo más.

¿Mi economía ha mejorado? Os diré que desde hace 2 semanas mi familia y yo vivimos con un presupuesto de ¡40 euros!  Confieso que me daba apuro escribirlo pero deseo mostrar que, el mundo es tal y como tú eres. Quizás nuestras familias lean esto y se asusten, pero somos felices. No hay nada que temer. Y cuando haya algo, tendré la adrenalina necesaria para hacerlo frente, no la habré despilfarrado en lamentarme, aullar de angustia o maneras varias de intoxicarse el Cuerpo.

Ahora, escribiendo, me río. Pienso que en este “dejar las droga de la negatividad” sí que he hecho pequeñas cosas que, juntas, han hecho posible mi estado actual. Si os parece os las escribo, por si os sirven de inspiración o al menos por os te hacen sonreír.

Allá van:

1. Practico sexo conmigo cada mañana – un buen “arrechucho” que diría Ismael Serrano- (gran manera de hacer que la oxitocina corra por el cuerpo)

2. Voy al bosque. Cuando tengo “el mono” me voy al bosque con mi perra Lola

3. Corro. Tengo mucha energía, sobre todo en la fase dinámica de mi ciclo lunar, en vez de quemarme con mi fuego me voy a correr. Si es por el bosque mucho mejor!

4. Duermo abrazada a mi compañero, entre mi perra y mi gato. Colechar me hace sentirme segura y amada ¿quién teme así al lobo feroz?

5. Cocino. Soy “la Maga” de la cocina. Nutro y creo.

6. Escribo cada día 3 páginas. Sea de lo que sea.

7. Voy al cine sola (me saqué una tarjeta de socia apra que me saliera más barato)

8. Conecto con mi ciclo! Fundamental. Ya no me como la cabeza porque ya sé cómo funciono!

9. Creo talleres para mujeres y cuando los facilito me lleno de Luz y Confianza. Hago mi re-evolución junto a ellas. Me dan motivos para estar “limpia”

10. Escribo mi novela. Acepto el reto de hacer lo que tantas veces soñé. Así tengo algo menos por lo que lamentarme.

11. Abrazo a las personas que deseo

12. Canto sin tapujos ni vergüenzas

13. Visto la ropa que me da la gana. Dejo ir las “tendencias” y me dejo llevar por la energía del momento (de mi ciclo)

14. Cupcakes. Me llenan los sentidos, me endulzan la creatividad.

15. Hago el amor con mi compañero. Es una delicia tanta oxitocina por nuestros Cuerpos

16. Hablo con mi familia. Escucho los sabios consejos de mi madre. Río con mi padre. Aún en la distancia los siento en mí, porque mi cuerpo es su legado.

17. Sonrío. Dibujo una sonrisa y la contagio. Observo con curiosidad a las personas del ferrocarril.

18. Descanso. Si estoy cansada paso de fustigarme. Me relajo pues mi Cuerpo es sabio

19. Quedo con personas que amo. Me ayudan a estar fuerte y si me caigo…

20. Pido ayuda!! No somos animales solitarios. Nos necesitamos!

21. Disfruto de mi compañía

22. Juego. Mi niña es la reina de la oxitocina. La mimo, le canto, le bailo …

23. Escribo en este blog para compartir… porque sólo así siento que podemos hacer de nuestra Vida lo que realmente queramos de ella.

Porque Ella, la Vida, sólo desea ser vivida. Si no haces nada por Ella, ¿Qué puede hacer Ella por ti? Mímate. Vive en alegría para poder morir felizmente. Haz de tu vida lo que tratas de hacer de la vida de tus hijos. Cuida a tu niña interior.

Ahora me siento mucho mucho mejor. Al final tampoco he escrito sobre lo que pensaba! Por esto merece la pena vivir, por el placer de saber que todo tiene su lugar si así se permite.

¿Con qué color pintarás hoy?

 

 

Un día para recordar

 

Camino, abandono la postura erguida del Hombre para adoptar la postura flexible y abierta de la Mujer que soy. La húmeda tierra mulle mis sueños, las copas de los árboles me susurran sortilegios al oído. Hoy es un día en el que, como en los últimos días, busco refugio y amparo en la profundidad del bosque.

El aparato patriarcal cae de bruces y el estruendo de su golpe nos sacude de pies a cabeza. Vivimos tiempos de cambio, de cambio necesario porque hemos de conectar con lo que somos en realidad. Cada mujer y cada hombre podrán verse en el espejo de la necesidad para tomar conciencia de su deseo. Esto va a doler dicen algunos, yo digo que llevamos tiempo labrando un camino. Muchas lunas son las que han pasado desde que las mujeres hemos decidido conscientemente andar nuestro Camino de (re) vuelta. Cada día hay más mujeres repensándose así mismas, permitiéndose sentir la magnitud de su sabiduría y sembrando semillas. Cada una de estas mujeres, cada una de estas salvajes hacen posible que este mundo albergue fuerza, valor, color y sabor.

Muchas de ellas están en oficinas y otras tantas en sus hogares, una gran mayoría crea con sus manos hilos que unen a las unas con las otras en infinita relación. Algunas se nombran y etiquetan, otras simplemente caminan en sentido del viento, unas pocas tejen nuevas palabras para darse sentido en el absurdo del estado del bienestáN.

Todas ellas son hijas de su tiempo pero en especial hijas de sus madres. Madres de las que han podido renegar mil y una veces pero a las que siempre acuden en sus ruegos finales, como si el Instinto les llevará, sin premeditación ni alevosía, a los orígenes de su Cuerpo.

Por todas las hijas y por todas las madres y por todas las hijas y por todas las madres va este canto de reconocimiento. Porque el mundo nunca dependió de los hombres ni de su sistema deformado de valores sin cuerpo, el mundo siempre fue, es y será nuestro. Nosotras cada día, con cada gesto, hacemos posible la Vida. Algunas la conciben, otras la gestan, otras la paren y todas la criamos.

Mucha veces nos enfadamos y nos señalamos. Bueno, hay derecho a la rabieta, pero que no nos dure mucho tiempo. ¿Creo que el cambio depende de la mujer? No lo sé, simplemente SIENTO que  soy responsable de mi Cuerpo y Sabiduría de mujer y, como Guardiana de los Misterios, vivo para preservar, compartir y transmitir lo que todas sabemos. No hay poder que nos corte ni medida que nos pretenda si cada una nos paramos y observamos, sin velos, la perfección de nuestro Cuerpo. Redondo, suave, perfilado, mullido, terso… En cada uno de sus rincones se alberga la mayor de las inspiraciones. De ellas nos nutrimos para crear lo que realmente queremos que nazca en este mundo. Somos capaces del milagro de la Creación. No es necesario ser beata para poder, para cabalgar por nuestro monte de Venus a horcajadas…

Somos únicas

y es por nosotras que el planeta palpita,

y es por nosotras que la risa continúa allende los páramos desolados de las guerras…

y es por y para nosotras el trino del mirlo que anuncia la primavera de un gran día en el que todas nosotras despertemos del letargo y pintemos de nuestros colores el mundo que nos es propio por parido, por criado y por defendido con uñas y dientes de leona.

Mis pies caminan enérgicos por la cuesta, mi perra salta alegre y yo… sonrío. Confío porque sé que nuestro día a día hará de este triste lunes un lunes nuevo, un lunes nuestro, una promesa de verano a finales del otoño que cambiará el curso de nuestro salvaje río.

A todas vosotras, mis hermanas. A todas las mujeres de este planeta.

el baúl de las madres

¿¡Dónde están que no las veo!?

¿Las dejamos marchar? ¿Nos dejaron llegar?

Hablo de nuestras madres, de las mujeres que nos gestaron, de las que nos parieron, de las que nos criaron (que no tienen porque ser las tres en una)…

Observo continuamente que algo aquí está oculto o, quizás ocultado. Pocas hablamos de nuestras madres y más pocas aún hemos reconocido su lugar en nuestra historia de vida.

Que conste que yo no me siento una iluminada por haber llegado a situar a mi señora madre en el justo lugar que le corresponde. Ha sido un largo proceso de tinieblas y de mucho dolor, que sé bien que hicimos entre las dos y que me niego, ahora, a contabilizar los pasos de la una y de la otra. La cuestión es que andamos y que nos encontramos. Quizás por poco tiempo, quizás a veces con más espacio para ver en mi pupila su pupila…

Quizás fue la humildad de saberme hija de una mujer, más allá de hija de una madre… porque mi madre, Ana Rosa Rodríguez Ruiz, es ante todo mujer. El amor con un hombre, mi padre, mi venida al mundo y su consentimiento de albergarme en su vientre, le hizo madre. Sin embargo antes de que yo llegara y después de mi llegada mi madre era y es mujer.

Ella tiene sus deseos aún ocultos por miedo a no ser la madre que la sociedad o yo esperaba, pero ¿es esto cierto? sinceramente, no lo sé. De nuevo, vuelvo a hablar por ella como hace toda hija que cree tener derecho de decir sobre su madre lo que desea o no. Estoy muy cansada de mostrar, ante mi y ante el mundo, a mi madre como una sufridora del patriarcado, como una mujer anulada que me transmitió un rol de mujer que no me gusta. Esto no es cierto. Mi madre, que es mujer, me dio el mundo y al mundo como dice Mª Milagros Rivera Garretas. Ella fue y es garante de mi libertad, tejiéndola desde el silencio y cuidando de cada detalle para que yo fuera quién soy en realidad.

Podrás pensar que esto sólo lo hizo mi madre pero estoy segura de que la tuya también lo hizo. Siente bien y mírate en el espejo ¿qué gesto vive en ti? Ella es el único origen. Los destinos son varios, en cambio el origen existe y es uno. Nosotras mismas somos las que lo obviamos porque  duele, sin embargo sin volver a él, no hay camino real  fructífero, sólo ilusión.

Cuando se habla de crianza consciente, amorosa, siento que no es completa ni posible sin reconocer a nuestra madre. Y por reconocer no hablo de amar a la madre – como explica Luisa Muraro en El Orden simbólico de la Madre-  pues hay casos en lo que amar cuesta tanto… Hablo de saber de dónde venimos para ser conscientes de hacia a dónde vamos. Esta elección del camino es responsabilidad nuestra y no hay evolución más allá del patriarcado si continuamos creyéndonos hijas del vacío. Si nuestras madres siguen en el baúl, amordazadas porque su voz nos hace girones el alma, nosotras no seremos quienes realmente somos. Nuestras niñas han de poder ver que sus madres de carne y hueso están, que tienen su lugar. Es posible que no sean como soñamos pero ¿son ellas cómo soñaron? ¿somos, a caso nosotras, como soñamos?¡Cuánto dolor trae la ilusión y la falta de aceptar quiénes somos y quiénes son ellas!

Muchas nos enseñaron abnegación y sacrificio y, aunque cambiemos las formas, hoy lo repetimos. Muchas de ellas no se sabían ni sentían mujeres, eran la “madre de” y la “esposa de”. Esto algunas tratamos de desaprenderlo pero, de manera inconsciente, lo reproducimos de nuevo.

Yo nací de una mujer en cuerpo de mujer, sin embargo me hice mujer al reconocer mujer a mi madre y al relacionarme con la Otra para ser la mujer que sólo yo puedo ser. Sin patrones que me limiten, desdibujen o amputen el deseo que nace de mis entrañas y que se asoma a mis manos para ser dado a luz día sí y día también.

Para ser quién soy he de hundir mi dedo en el ombligo y conectar con las emociones que me llevan a esa mujer de ojos claros, que es mi madre. Sin este recorrido sólo soy una teórica de la vida, una soñadora de tiempos perdidos. Yo sueño con los pies en la tierra, bien hundidos, donde mis raíces son honradas sean largas y húmedas o negras y retorcidas. Mi dedo en el ombligo me lleva a ella y, sin ella, YO no sería.

 

por ti, Habiba

La ausencia de tu cuerpecito me hace temblar

Tus manos ya no acarician mi cara con esa dulzura tan tuya, mi niña

tan nuestra, mi lucero…

tan de mi y de ti, pequeña flor del desierto.

El mundo que te doy es el mismo mundo que nos quita, mi niña

¡Qué diminuto se hace mi cuerpo ante la inmensidad de tu ausencia!

Mis pechos nutren tu alma, mi lucero

allá donde estés, mi flor del desierto…

Si yo fuera Habiba, si yo fuera la madre que vela la cama vacía… la de los brazos faltos de la cadencia de su peso y ronroneo… si yo fuera ella, mi alma de poetisa quedaría muda… rota… marchita.

Porque no soy ella y porque soy la otra que siente y padece de lejos, de cerca, desde el rincón de la observadora…pero sólo de la que ve lo que puede y quiere, la que llena su cama de sueños y golondrinas, porque soy yo y no ella ni otra, mis palabras más puras se ponen a sus pies. Para que nutran y acaricien su ser, para que su voz de madre cobre vida en el cuerpo de cualquier mujer.

Porque Habiba podría ser Yo y quizás ella, por mi, daría hoy su voz.

TODAS SOMOS HABIBA

una Nueva Maternidad ya está llegando…

“Quizás el primer libro sobre crianza escrito no por psicólogos, ni pediatras ni gurús, sino por madres”

de cara, frente a mï

Si pudiera mirar más allá de la pasión de negar mi viento

si en algún momento mi cuerpo de mujer se abriera ante mí

y mi mente de incrédula pudiera ver lo bella que soy

quizás dejaría marchar a estos fantasmas..

que me dicen que no puedo dejarte marchar.

¿Cuántas veces te miras al espejo y no encuentras a quién buscabas? ¿De cuántas maneras giras tu perfil para poder aproximarte a esa idea que dibujas de ti bajo las sábanas?

Ser mujer, en mi, ha pasado y pasa por tantos colores que puede ser que un día explote en mil y un pétalos…

imprevisible,

inmanejable,

innegable,

incoherente,

insensata…

definiciones que hablan de lo que no soy para aproximarme un poco más a lo que soy

¿Por qué el “no” nos da más margen para definirnos? Puede ser porque no tengamos ni debamos tener etiquetas que nos hagan encajar y con ello, amputar el universo que somos. La matria que una es con o sin derecho de residencia.

Ahora, sola con Lola y Taisen (perra y gato), frente a una cámara, me atrevo a fijar la pupila y verme por el objetivo. Me da mucha vergüenza y no quiero sentir que la que mira soy yo, que la que desea mostrarse bella ante vosotras soy yo.. que yo también sé coquetear y también necesito de la autorización femenina para sentir la belleza de mi cuerpo joven.

Ser mujer, en mi, pasa por una aventura intensa sin fin y yo sola me repito: Erika, creo que esto es vivir…

*Escucho Little Life de Rachael Yamagata

canción de amor desesperHäda

Pez, como la negra pez. Y aunque nade a favor de la corriente, siento que me vuelvo a caer… dentro del bidón de alquitrán…

Esperanza, la última que se pierde y la que más duele al saberse perdida. Así mes tras mes, esperando a que crezcas en mi barriga…

Él y yo, yo y él ,más todos y todas los invitados e invitadas a este acto de concepción esperada… nos abrazamos y a veces nos gritamos… ponemos luz y otras, la quitamos… todo esto rodea tu llegada…

Fragilidad, es la palabra que dibujan mis lágrimas al chocar contra la almohada. El dolor no se amortigua por el viscolatex, no… es más, a veces creo que lo rebota y lanza de nuevo… para brotar una y otra vez…

Podría poner claridad pero estaría mintiendo. Sé lo que es adentrarme en mi densidad y salir empapada de hiel. No necesito renacer, pues ya nací una vez y ahora me queda el camino de la vida, aún por recorrer…

pensé, en que te llamo a la vida para ser mortal y que quizás tú no quieras serlo. pensé en que pienso demasiado y que quizás te agobie vivir dentro de una filosofa perdida… pensé y así comencé de nuevo a llorar…

sé que dentro de unos días la herida cerrará y dará paso a la luz pintada de verde esperanza. bucle sin fin del que quiero salir corriendo y al que me aferro como muerta a su último aliento…

bebé, ésta es la que también soy. no sé si la conoces, pero obsérvala bien, porque esta mujer frágil y oscura es también la que te acunará dulcemente cada noche y te pintará poemas cada día…  sé que cumples con tu tiempo y con tu misión, pero este hada de alitas rotas te pide que escuches su mensaje:

amor mío, mi útero te espera; mis pechos te aguardan y mis manos te anhelan …

ven, ven…ven…

A ti, quien está por venir