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Mi amor verdadero

Enamorada de cada gesto, de cada palabra tejida con esmero… sedienta de sus miradas cristalinas…

Hace tiempo que descubrí el calor de la mujer, pero quizás es ahora cuando confirmo que sin su pasión, sin sus palabras tiernas y sin su escucha presente no podría ser la que soy: mujer al completo.

Me gesté en el cuerpo de una mujer y mi cuerpo se hizo femenino en su seno. Al llegar al mundo, desordené mi sentido ayudada por los vientos patriarcales… arribe a su puerto cuando me encontré rodeada de 60 mujeres enteras, a pedazos construidas… Gracias a ellas llegué a mi madre de nuevo. Confirmé mi genealogía de mujer y me sentí capaz de ubicarme en el mundo porque ya me había ubicado en mis pechos, en mis labios, en mis suaves curvas… en mi SAGRADO sexo.

Leyendo a Luisa Muraro y a las mujeres que forman parte de la Librería de Mujeres de Milán comprendo, en palabra descrita, lo que tantas veces he presentido. Una mujer necesita enamorarse ( hemos de recuperar esta palabra para nosotras) de su semejanta. Verse en y a través de los ojos de la mujer, que como ella vive en esas curvas y en este mundo patriarcal.

Desde que disfruto de la amistad de las mujeres me siento más yo. Es una yo que nunca antes había conocido y que me enamora en cada reflejo en el espejo. Aparece la “auténtica” cuando me dejo hacer en y por ellas… por mi…

Por ellas, por nosotras pido que volvamos a mirarnos a través de nuestras pupilas y que gocemos del placer de ser en la otra. Es el momento de volver a casa…

Yo abiertamente declaro que estoy enamorada de vosotras, mujeres de mis entretelas.

Recomendación libro: “No creas tener derechos” Librería de Mujeres de Milán

mi barquito de papel

Apenas si unas gotas de sangre. Apenas si un sentimiento extraño. Apenas si sentí tu llegada… No quieras saber, Amor, cuánto tiempo me toma entender tu partida.

Tengo un hilo de odio anudado alrededor de mi útero. Unos dedos temblorosos no quieren mostrar la angustia de no ser la madre que esperaba ser. Y a aquí hemos llegado Aram, a abrir mi alma para que pueda limpiar tu memoria y sentir todo el dolor de manera real no un “como si…”

Sólo te nombro abiertamente cuando he de ir a algún médico. Me preguntan por embarazos y entonces autómatamente les habló de ti. Te pongo más semanas dentro de mi cuerpo y respiro conmovida tratando de pasar a otro tema… Te cubro de emociones ya resueltas y sonrío… Hijo mío! cuánto teatro!

Viviste en mi  4 semanas y 5 días y si me apurara sabría las horas. Viniste un mes de diciembre, tu padre afirma que el día de mi cumpleaños. Llegaste a nosotros después de habernos comprometido a ser papás días antes y al saber de tu llegada, mi corazón no supo asimilar que la Vida nos hubiera escuchado con tanta premura. Lo primero que hice fue llamar a mis padres, mis primos, mi tía y mis abuelos. Compartí mi alegría con toda la familia y me sentí tan tan especial… Llegaste para unirnos y esa noche de enero tu padre y yo nos fuimos a dormir muy inquietos.

Apenas si pasó un día más y, aunque sangraba un poquito y me sentía cansada, me empeñaba en ir a trabajar. Entonces cuidaba de un bebé y no quería fallar a su madre ni que faltara el dinero en casa. Sin asimilar nada y con el estoicismo habitual decidí no descansar… Aquella noche te fuiste de mi… Recuerda aún, mi cuerpo, las grandes contracciones que me dobalaban sobre la cama. Tu padre confuso y yo diciéndole que era normal, mientras me agarraba el vientre pidiéndote que te quedaras conmigo…

Mi cuerpo ya sabía lo que ocurría, en cambio mi cabeza se perdía en justificar lo que estaba ocurriendo…

Por la mañana, muy prontito una odisea de ambulatorios y hospitales para llegar a decirme que ni se te veía en mi barriguita ni seguías presente en mis hormonas…. Recuerdo con todo mi dolor mirar a la médica en el pasillo (donde me comunicaron tu marcha) y decirle: “ah vale! entiendo. Me voy ya. Adiós”… Recuerdo como fui la mujer de hierro disimulando que mi corazón se había quebrado. Fui hacia donde tu padre y le pedí que me llevara lejos. Y allí, sólo ante él, me rompí… nos rompimos en mli y un llantos.

Aún siento esa rabia, esa angustia, ese vacío inexplicable y esa frustración tan amarga.

Escuché de todo pero nada me consolaba… Hice lo que sabía para volver a la Vida: sorberme los mocos y caminar erguida. Y así, así padecí un dolor punzante y gélido… el dolor de no reconocerte ante el mundo. Únicamente ante mi y en el silencio de las sábanas frías.

Ahora, Aram, te recuerdo dolorida. Sabiendo que hace 2 años me preparé para ser madre y no volviste… ninguno lo hizo. Sí, crecí mucho y aprendí mucho pero te engañaría si dijera que no te sigo llorando ni pidiendo que bajes de nuevo o que, al menos, baje alguno de tus hermanos…

Me convertí en ser espiritual, en ser racional, en ser pragmático, en ser alado… en todo y en nada. Te lloré ante mi madre y me sentí más en calma. Te lloré ante Anna y me sentí más humana. Te lloré ante tu padre y me sentí impotente porque ya no podía dejarte de llorar… Aquel 24 de septiembre te dejamos marchar con un barquito de papel en el mar. Me sentí más libre y liviana pero hoy siento que sigue habiendo una enorme carga en mi.

En seguida me apresuré en volver a ser mamá y, seguramente, si lo hubiera conseguido, no estaría ahora sintiendo este dolor tan agudo que es el que me produce re-andar el camino a sabiendas de que es la única manera para encontrar aquello tan perdido y tan necesario. Contigo, no pude dejar ir la pena. Contigo, no supe llorar y pasar el duelo desde el principio. Contigo, como con los demás, me llené la cabeza de ideas para alejarte de mi corazón y no sentir el frío vacío de tu marcha…

Aram, fuiste vida en mi vientre. Fuiste la savia y el gesto ardiente de dos seres que se aman con ternura. Aram, para el tiempo que estuvimos juntos sólo puedo decirte que no puedo seguir disimulando y que quiero sentir la sangre correr por mis dedos… Te reconozco como tal y te lloro sin tapujos. Hijo mío, el estoicismo y la fortaleza nunca me hicieron tanto mal.

…Confío en sentir, algún día, tu sonrisa…

Zeure Amatxo,

Erika

Yo amo a mi vulva

Mi sexo es mío. De nadie más.

Yo descubrí el placer cuando era muy pequeñita, creo que, como muchas niñas, investigué mi cuerpo hasta encontrar “la tecla”. Recuerdo que esto ponía nerviosos a mis padres y les entiendo muy bien. Mi madre, como muchas madres, se crió en un ambiente en el que “tocarse” era sucio, era malo, era el camino directo al infierno. Sé que la historia hubiera sido diferente si hubiera sido un niño. A día de hoy que un niño se masturbe puede suscitar alguna risa nerviosa pero sus padres no se sentirán tan incómodos (seguramente algún padre se sentirá orgulloso) como si fuera una dulce niña de bucles dorados que se pasa todo el día “jugando” con su osito de peluche (en mi caso era un dragón rosa).

Bien, creo que un embarazo sano pasa por una sexualidad sana y ésta pasa sin lugar a dudas por una autoexploración sin tapujos, alegre y llena de fantasía. Ésta es la exploración típica de los niños y niñas en edades tempranas.  ¿Quién de nosotras no descubrió lo que le diferenciaba de los niños con su hermano o primo? ¿Quién no se dio sus primeros magreos con su amiguita, vecina o prima? La cuestión es que en nosotras no había malicia ni pecado, pero sí en los ojos atemorizados de nuestros padres. Y esto es lo que nos hizo sentir sucias, porque además “una niña no tiene deseo sexual” porque tooooodo el mundo sabe que el apetito sexual es propio de los niños o futuros hombres (por supuesto heterosexuales!). Las mujeres no sentimos ni padecemos hasta que encontramos a nuestro príncipe azul con un magnum 45 entre las piernas y nos lleva a la isla del placer, en la que sólo podremos estar si vamos de su mano.

Es curioso pero yo siempre sentí que hacerme el amor a mi misma me daba muchas más satisfacciones que algunos  encuentros fortuitos en la tercera fase. Lo cierto es que hasta hace muy poquito no pude abandonar la sensación viscosa y oscura que me invadía cada vez que acababa de llevarme yo solita al séptimo cielo. Siempre me sentía sucia, culpable como si estuviera traicionando a mi pareja, a mis padres y a la humanidad entera. Todo por ser mujer y tener apetito sexual, todo por disfrutar conmigo de mi… porque claro eso las mujeres decentes no lo hacen… y bastante racioncita de “fresca” y “rarita” tuve yo en mi adolescencia.

Ahora me siento muy feliz al conocer estudios que demuestran que un autoconocimiento profundo y satisfactorio de mi cuerpo de mujer aumenta mi autoestima y me protege de dependencias tan dañinas como la de la búsqueda perpetua del príncipe azul o la de entregar mi cuerpo a los médicos el día que vaya a hacer algo tan natural y sexual como parir.

Mi sexo es vital para mi. Es centro de poder y sabiduría. Es el epicentro del placer. Es mi cálida cueva a la que sólo permito entrar a quién yo quiero y en la que  juntos podemos disfrutar. Es mi lugar sagrado, mi templo. Mi vulva es preciosa, tal y como lo es mi vagina. Ambas son activas, como activos son mis pechos, como activas son mis sinuosas caderas. Nada en mi cuerpo de mujer es pasivo y destinado a ser activado por manos ajenas.

Sin duda amarme cada viernes por la mañana es uno de los mayores regalos que puedo darme sin coste alguno.

El placer comienza con una misma y después se puede compartir (si se quiere). Es precioso reconocer nuestro potencial y sonreír a la mujer ruborizada y acalorada del espejo ;)

Feliz re-encuentro, hermanas!!

Yo, mujer

Cómo se llena la boca al hablar de igualdad y de libertad. Cómo nos garantizan que el mundo ya comprende la cuestión femenina. Hoy, con las lágrimas corriendo por mis mejillas, me pregunto qué carajo es la cuestión femenina. Yo sólo entiendo de la causa de la humillación y abuso hacia la parte mayoritaria de la población: las mujeres.

“¡uau Erika! ¿qué te ha pasado? ¿dónde se ha ido la dulzura?” La dulzura sigue aquí para el momento que sea  necesaria porque lo que ahora vengo a compartir, a mi rincón, es la realidad enfocada desde la perspectiva de la mujer despierta. Ningún ser humano y menos aún mujer (en todas sus edades y condiciones sociales) ha de permitirse ignorar lo que ocurre con sus hermanas y con ella misma.

Hace unos días traje a mi mente algo que, cuando era pequeña, le decía a mi padre:

“aita, no sé que haría si perteneciera a una minoría oprimida y maltratada. Sin duda me rebelaría. No podría soportar ver cómo las injusticias suceden una detrás de otra sin que nadie diga basta. Si yo fuera uno de ellos… no sé lo que haría, pero sin duda algo haría”

Cuánta premonición… Hasta hace un tiempo no caí en la cuenta de que ya pertenecía a un pueblo oprimido (y ahora no hablo de cuestiones políticas de los vascos y el resto del mundo). No se trataba de una minoría, como dije, sino de una inmensa mayoría, porque pertenezco al pueblo de las mujeres, pueblo oprimido y explotado por encima de razas, religiones y estatus económico. En esto estamos todas igual de jodidas (entiendo que esto es la igualdad??). Alguna hermana me dirá “pero estamos mucho mejor que hace 20o años” Por supuesto que sí, pero no avanzamos con el tempo adecuado. Porque lo que ahora ocurre en occidente es la invisibilización de nuestra desigualdad. Con la idea de salir a trabajar fuera de casa solucionamos todo. Pero ¿qué ocurre de puertas para dentro? ¿qué sigue pasando con nuestra sexualidad? ¿qué hay de cómo vivimos nuestros embarazos y nuestros partos? Seguimos creyendo que nuestro cuerpo es sucio. Seguimos claudicando ante dietas milagrosas con la idea de ser aceptadas y así amadas, porque sin un hombre ¡estamos incompletas! y más tarde ¡sin hijos no seremos mujeres al 100%!.

Hermanas ¿os suena de algo esta historia?

En nuestro propio país se mutilan niñas, se las obliga  a casarse con hombres más mayores que ellas, se las desalienta a seguir con sus estudios, se les habla de su cuerpo y mente como algo sucio… claro alguien dirá: “ya, pero son las inmigrantes” Acabáramos, ¿no son acaso nuestras hermanas también? Os invito a ver fotos o documentales sobre **niñas mutiladas. Algunas diréis “no hace falta, qué mal gusto” y yo, queridas, os diré que ¡SI QUE HACE FALTA! Hemos de dejarnos emocionar por la locura, por la atrocidad de este patriarcado GLOBAL. De este modo cogeremos el coraje que tenemos como mujeres lobo y aullaremos para proteger a nuestra manada. África ya no queda tan lejos hermanas, África está en nuestros barrios y en ellos viven pequeñas que serán mutiladas sino se ayuda a su familia a tomar conciencia.

Pero esto sin duda es más sencillo para nosotros, los occidentales, que para otras culturas, porque nos encanta señalar con el dedo y etiquetar a los demás, sobre todo si son “negritos”. Pero ¿qué hay de la violencia machista (aquella fruto del patriarcado) en los diferentes ámbitos de nuestro día a día? La violencia obstétrica (entre las demás que existen) es aquella que muchas habéis padecido al haber sido rajadas, olvidadas, anuladas, tocadas al disponeros a hacer algo tan viejo, natural y mágico como parir. Todo esto en pro de la salud y el desarrollo médico. Muchas mujeres relatan estos episodios como violaciones y, permitidme que os diga que, para mi, lo son.

Y ¿qué hay de los abusos a niñas? ¿cuántas somos? ¿cuántas aún calláis, hermanas? Yo hablé después de años de silencio, pánico y culpa. Lo hice para que mi voz diera voz a otras niñas, adolescentes, mujeres. ¿Mi delito? ser niña, ser de esa mayoría declarada “patrimonio de la humanidad” de la que todos pueden hacer uso y disfrute. En el juicio nadie se cuestiona cómo se siente esa niña, cómo se recompondrá la muñequita rota… algún día… si es que algún día puede juntar las piezas del macabro puzzle…

Escribo desde la emoción más intensa. Escribo desde la Voz de mi Útero. La Diosa sabe que todo lo que hago es por y para mis hermanas. No me importa si alguna de vosotras me siente agresiva, no simpatiza, cree que exagero. Yo sigo en la brecha, porque como le dije a mi padre:

“Si yo fuera uno de ellos… no sé lo que haría, pero sin duda algo haría”

Bien, soy una de ellas y ya sé lo que voy a hacer: dar voz, caminar firme, respirar sin miedo, sentirme digna, preservar mi poder y ofrecer mis brazos para acoger a cada hermana en el momento que me necesite.

Esta es mi promesa de Vida.

¿Cuál es la tuya, hermana?

**Sobre la mutilación femenina:

**Gran Re-evolución:

a mis mujeres

Vallejo de Orbó (Palencia), origen de mis mujeres

mi madre no tiene útero. lo perdió sin poder despedirse. al partir él le regaló su Vida y por él ella pudo criarme, seguir aquí conmigo… viva.

el útero de mi madre me acunó a mi, me dio su calor para venir a la Vida y aunque no pudo parirme (fue por cesárea), pudo parir a mi madre…. como noble gesto de despedida.

mi abuela no tiene útero. en él crecieron mi madre y mi tía. hace pocos años un ginecólogo le recomendó que era mejor “quitarlo” porque ya no servía…

el útero de mi abuela guardaba, en sigilo, los recuerdos de infancia de todas las mujeres de la familia.

mi tía tiene útero. conoce el calor mamífero de los intensos días. brotaron lágrimas amargas. pocas veces fue comprendida.

el útero de mi tía, hace muy poquito tiempo, parió a una fuerte princesita.

yo tengo útero. palpita con intensidad noche y día. a veces me duele ver esta “casita” vacía.

mi útero es mi fiel consejero. le pinto soles y lunas. sabemos que contiene mis sueños. es mi guía.

nacida la princesa, mi tía y yo decidimos, en un pacto sin palabras… sin tiempo, alumbrar los sordos vacíos de mi abuela… de mi madre

nuestros 3 úteros palpitantes cubren de rosas los vientres de nuestras mujeres.

somos un linaje. una manada. y confío en que mi hija mantenga el pacto con todas nosotras: sus raíces de trigo y miel

punto y aparte

no sé por dónde empezar tengo el cuerpo arremolinado, hecho un nudo y vengo llena de furia. Pero de furia sana , de ésa que destruye para construir desde cero… ésa que trae viento fresco, que mueve la tierra desde dentro para que las semillas olvidadas recobren la Vida que una vez alguien les prometió tener.

huelo a sudor. nunca me permito oler a mi. y hoy, después de sentirme “poco femenina”, he vuelto a husmear mi cuerpo y a sentirme yo misma. Una mujer única, completa, un animal instintivo que tiene ganas de cuidar, de amar ,de subir y bajar… de mucho llorar… de gozar, de sonreir y de no preocuparse por nada.. sólo ocuparse.. ocupar su lugar

estoy harta, los huesos me duelen de tanto machacarme con ideas que no son mías, con culpas que no comprendo, con perdones que ya no debo. la salvaje está llena de sangre y cansada de vivir a 2 metros bajo la tierra del asfalto más sórdido.

conmigo se levantan las hermanas del Este, allá llegan las del Oeste, las de mi Norteña hacen ruido con sus pies y las de Sureña alzan su mirada a la luna… caminamos juntas. HASTA AQUÍ hemos llegado. Se acabaron los “no puedo” “no sé si seré capaz” “podré vivir de mis sueños?” “mi marido lo entenderá?” “si tengo éxito profesional , seré una mala mamá?”

SE ACABÓ

no tolero más mentiras. no pienso seguir tragando los escombros de una guerra que termina en sumisión, en embustes a punto de cruz. nos debemos a la Vida, hermanas. Ella nos cuida y nos alienta, nos mete el “bicho” de “cambiar lo raído por lo bello”. Somos las Creadoras, las destructoras de lo inútil. Parimos ideas, caricias y sonrisas en cada suspiro.

¿por qué he de seguir aquí desconfiando de mi?

SOY CAPAZ DE TODO LO QUE QUIERA

mi mujer primitiva me grita al oído. son gruñidos de pasión, huelen a tierra húmeda. el tiempo de las mujercitas ya no me vale. nadie me dirá cómo he de ser. llevo años, toda mi Vida siendo un pálido reflejo de lo que realmente soy. los perfumes y la laca de uñas no ha logrado cristianizar a mi salvaje.

a veces me gusta jugar a las señoritas pero no soy eso. soy mucho más. no quiero seguir participando. mis miedos no pueden seguir alimentando al fantasma que aúlla: “mujercita no serás capaz”.

me adapto a lo que sea, pero en ello va mi identidad. Soy más que una cara bonita, unas manos amables, una inteligencia apasionada. Soy una salvaje, mujer medular, rotunda como la Luna. la oscuridad es una de mis caras y es la que me pare al día siguiente.

con mi Vida hago lo que mi útero susurra. y SÍ, puedo vivir de ello. claro que sí. no hago mal a nadie. todo lo contrario, hago mucho bien siendo así. mujer hermana, consciente de mi espíritu rebelde.

a la REVOLUCIÓN os llamo a todas. a la revuelta de una en si misma. meterse dentro de una, gozarse y parirse a cielo abierto. puede ser que una piense “descarnada todo duele más” puede ser.. pero prefiero andar así, sintiendo con profundidad la misma Vida…

cuando este cuerpo alimente a los árboles, quiero que beban savia profunda, rotunda, sabrosa… los oropeles me quitarán sustancia y quiero recordarme como suculenta… llena de sal, de aceite, de colores puros…

no más buscar, no más callar. me encontré en el olor de mi piel, de mi sexo caliente… soy algo más que aquello que quise creer.

parte de ti, de ellas, de nosotras, de mi, parte de las mil partes del mandala rosado de nuestro útero

rabio de placer.

es un placer rabiar.

auténticamente mía

[va por ti hermana]

diosa sureña

Esta semana ha estado plagada de aprendizajes..tan profundos y tan esclarecedores que creo que voy a comenzar por el principio de los principios. O quizás voy a comenzar por lo último que me queda más “apretujaíto” aquí ,en la garganta, y así sale más fácil :)

Este jueves fui a un tablao flamenco, a una preciosa iniciativa en el corazón del barrio de Gràcia de Barcelona* . Fui muy ilusionada y la cuestión es que la ilusión aumentó con cada quejío. En el tablao aparecieron dos mujeres jóvenes, una al cante y la otra, al baile (entre tres fantásticos hombres). Dos mujeres que, al atenuarse la luz, se dejaron ver como diosas. Mil hormigas comenzaron a zapatear sobre mi vientre y las lágrimas brotaron nuevas… limpias.

Mi relación con el flamenco es curiosa. Siempre hemos estado unidos aún sin saberlo… aún sin quererlo. Es el día de hoy que mi padre me recuerda cuando era muy muy pequeña zapateando por toda la casa con la falda recogida. Y esta claro que si fuera una niña sureña tendría sentido pero allá, en mi querida norteña sin influencia andaluza por ningún lugar, era caso curioso. Él siempre dice que se lo debió de traer de la mili, allá en Almería. El caso es que al conocer a Alex (mi fiel compañero de vida y gaditano desde “shico”) sentí caer el velo de mi fachada fría y retomé el contacto con la esencia infantil que me llevaba al sur… que me dejaba fluir fuerte y rotunda, sensual y llena de pasión.

El contacto de los pies con el suelo, los brazos acariciando el aire, la mirada preñada de emociones… la falda, torbellino de colores que ilumina el polvo del camino… danza ancestral de mujeres fuertes y amantes.

¡Ah! ¡la diosa sureña!  con su rotunda fragilidad, con su amor colorido… Ahora, que comparto sangre con ella ,me siento más plena que nunca. Mi nueva madre, mi hermana, las nuevas primas, tías, amigas y abuela que la Vida me ha dispuesto en el Camino me hacen conectar con la esencia de una mujer que huele a azahar, a jazmín… a la primera rosa. Todas ellas son una representación pura de la pasión de la diosa. Confío en que todas ellas se saben bellas, pues el brillo peculiar de sus ojos, ese brillo del sol perenne me dice que la fuerza de sus corazones se manifiesta en cada gesto.

¡Ay mi mujer sureña!

Me emociono al contemplar a Alex. Él se acuno, durante 9 hermosas lunas, en el vientre de una preciosa jerezana de 22 años. Y ahora ,mi madre del sur,  conserva el semblante de esa diosa de olivo, siempre erguida y con la mirada clavada en el sentimiento. Me pregunto qué sienten las hijas del sol, qué es lo que las mantiene siempre preñadas de esperanza aún en las tinieblas. Me siento agradecida de formar parte de ellas y de traerles el color de la luna de mi amada norteña.

La diosa anida en nosotras de tantas maneras que llega a fusionarse y a mostrarnos mil y un colores con los que pintar el cielo.

Los golpes del tacón contra el suelo me llevan allá, que no es a otro lugar que al centro de mi útero. En mi, la diosa se viste de gitana y sale a pasear con la luna llena. Cuando pisa un tablao, al compás de  unas palmas, sin pedir permiso (como sólo ella hace) avanza rotunda y me convierte en fuego. No niego que mi razón suda y se retuerce, pero ella lo sabe hacer tan bien que, al final, la yegua desbocada se siente bella en su propia naturaleza.

Va por vosotras mis hermanas

* Bar Caliu C/ Torrent de l’Olla 38- 40 (todos los jueves flamenco)

a ti

Mi dulce ángel

¿Cuándo llegarás a casa? Hoy es un día extraño, de esos en los que el sol juega al escondite y las noticias son raras, frías… En días como hoy pienso en ti. En lo que me gustaría saber que ya estás aquí, con nosotros, en Mi. Recuerdo haberte prometido esperar, respetar tu ritmo pero a veces, mi Vida, las mamás somos impacientes. En tu caso tu mamá es muuuuuy impaciente. Quizá ésta es una de tus grandes enseñanzas. Es más, no me atrevo a dudarlo ni por un momento…

Pero ¿sabes? cuando te escribo te siento cerca y así puedo estar más en calma…más en mi. Durante estos 13 meses me he preguntado muchas cosas. Sé que me has sentido ausente mucho tiempo, porque, laztana, he estado zambullida en mis miedos. En cambio otros días, los más cercanos, he estado presente. Ahora mientras tecleo el ordenador me da algo de pudor compartir nuestra conversación con el resto de personas, pero siento que es bonito compartir un sentimiento tan íntimo y real. Sabes que soy así, me gusta abrir mi Corazón y dejarlo palpitar…

No dejo de buscarte nombres aún sabiendo que tú harás la elección. Cuento los meses y bueno, de nacer ¡ya sería para el año entrante! Debe ser increíble sentirte jugar en mi barriga. Sentirte más cerca si cabe y desechar así los fantasmas que, en las oscuras noches, me susurran que nunca vendrás. A veces les creo y me vuelvo gris. Tu papá me tiene que abrazar y cuando lo hace , clava su pupila en mis ojos llorosos, y siento que los fantasmas no tienen razón. Entonces sonrío y vuelvo aquí a sentirme…a sentirte. De momento nuestra unión es a través de las palabras. Como fue en su tiempo con tu padre… Como ha sido siempre en mi Vida…las palabras me acunan y de ellas naces para oler tu piel.

Ultimamente hago planes y trabajo en preciosos proyectos. Pero aún así mi proyecto número uno eres tú. Hace un tiempo traté de olvidarme de ello porque me hacía mucho daño pero al hacerlo perdí el rumbo y el sentido. Y acabé llorando de nuevo (sí, amatxu es muuuy sensible!). Al final volví a mi y reconocí que pase lo que pase tú eres nuestra prioridad y que en eso consiste Amar sin condiciones.

Oh corazón! cuánto estoy aprendiendo en este Camino. Aparecen las luces y las sombras con una potencia sin igual. Por fin he aprendido a no desistir porque jamás insistí en algo que “no saliera a la primera”. Ahora soy una mujer incansable que ejercita la Fe día a día. Por primera vez he comenzado a tomar conciencia de mi cuerpo y por fin me siento integrada. Voy paso a paso pero sin duda es un camino necesario. Yo sé que tú necesitas que estemos Presentes. Que nos necesitas puros y dispuestos a re-conocer la magia en el mundo. Lo sé.. desde pequeña lo sabía… pero vida jamás imaginé que sería así el Viaje. En días como hoy me entran las ganas de suplicarte. De pedirte que vengas. Pero la Voz de mi interior me dice que será cuando tenga que ser. Que no debo forzar absolutamente nada. Que confiar es el único Camino… Y yo… hago caso a esa Voz.

Creer que soy capaz está siendo un aprendizaje tan tan demoledor. Jamás creí que costara tanto transformar un pensamiento negativo en otro positivo. Pero ¡mírame haciendo “alquimia mental”! Sin duda estoy feliz de la mujer en la que me estoy convirtiendo. Me siento real y con ello vulnerable. Pero así es como una es fuerte, verdad? reconociendo sus puntos sensibles, no?

Ay bebé! no te voy a engañar. Sé que sabes todo antes que yo porque estás en un estado de conciencia superior. Pero es cierto que si te escribo ahora es porque quiero influir en cierto modo. Difícil no sucumbir a mantener el control. Pero sí, lo sé, el control es una ilusión!

Como sea mi ángel, me gustaría tanto tanto sentirte aquí dentro… Sea como sea sólo quería hablarte, ponerte cara con estas palabras y repetirte, en susurros, que te amo y que siempre estará mi vientre para acogerte y mecerte…

Siempre tuya

mamá

pd: suenan campanillas en el Cielo. Gling Gling Gling

luna roja

Estoy en mi cuarto día de regla. Mi precioso cuarto día del ciclo. Me encuentro como una diosa replegada en mi trono que, poco a poco, vuelve a levantar la cabeza y a clavar sus intenciones en el mundo exterior. Estoy feliz porque por fin mis ciclos son como los de antes, como los de hace más de un año. Como cuando confiaba en mi y mis capacidades para albergar vida.

Llevo más de un año utilizando la copa menstrual y apenas dos meses utilizando compresas de algodón ecológico lavables. Me siento feliz porque siento que me cuido. Algunas personas podrán pensar que comparar artilugíos no es dedicación, quizás consumismo. Pero en mi caso lo vivo como una acción de mimo y atención. Como sea, llevo dos meses exactos prestando total atención a mi abdomen y a mi útero. En este tiempo he sabido lo que se siente al ser una diosa despierta y orgullosa. En apenas dos meses siento haber recuperado el camino andado, torpemente, a oscuras.

Si miro hacia atrás me veo triste y apenada por no ser la primera de la clase en tener la regla. Muchas de mis compañeras se sentían avergonzadas o molestas por ser las “elegidas” . En cambio yo rezaba porque ocurriera. ¿Por qué? porque mi amatxu no tenía la regla (le quitaron el útero al nacer yo) y yo me hice la idea de que esto era genético. Puede resultar gracioso pero no lo es en absoluto. Nunca crecí con una mujer que menstruara y para mi las compresas y tampones eran tesoros ocultos. Mi madre me hablaba mucho del periodo y lo que transmitía no era negativo pero tampoco muy optimista. Hablaba de lo que a ella le dolía cada mes cuando era” joven”. Lo que realmente me chocaba era poder entrever en su pupila el dolor de la pérdida de sus lunas…de sus ciclos.

Finalmente el 9 de abril de 1996 vino mi primera regla. Lo recuerdo de una manera tan especial… Amatxu se puso feliz y yo me sentí tan tan aliviada (era fértil! tenía útero! no era congénito!). Recuerdo sentirme importante, valiosa. Me sentía como la portadora de un gran secreto. Ahora lo recuerdo y sonrío de nuevo. La sensación fue la de estar bendecida, la de tener la oportunidad de ser lo que mi madre ya no podía ser más: mamá (desde entonces hasta el 3 de diciembre de 2008 pasó mucho tiempo para sentirme capaz de cumplir mi sueño de ser madre).

Y bien ¿qué hago aquí recordando todo esto? pues nada más ni nada menos que hacer mi pequeño homenaje a la menstruación. Compartir que hasta hace algún tiempo yo también pasé a verla como un “estado alterado” del que hay que huir. La primera sensación de nueva diosa quedó sepultada por precauciones agoreras y por píldoras anticonceptivas. Es más, comencé a tomar la píldora con 17 años y dejé de hormonarme a los 23. Digamos que apenas sí he vivido mis ciclos ovulatorios. Me privé de ellos por ignorancia y por miedo. Y ahora que los recupero, no hay mes que no me sienta más sabia…más plena…más hembra (me gusta esta palabra..es muy mamífera!).

Ahora que siento a mis ovarios y a mi útero como el gran motor de mi cuerpo femenino, sé que afronto la Vida de un modo diferente. Me descubro coqueteando con mi imagen en el espejo y contemplando, gustosa, el ancho de mis caderas. En momentos como ahora (4º día del ciclo) me siento fuerte y demoledora. Destructiva y vehemente.  Cada mes aprendo más del refinamiento de mis  capacidades. De apreciar el valor de vaciar para poder llenar de lo que es necesario..de lo que es prioritario..PARA MI. Y es que la Diosa habla desde el útero. Ella se manifiesta con todo su esplendor en cada uno de los diferentes ciclos. Ella cambia. Ella danza libre. Ella soy Yo.

Ahora necesito silencio. El cuerpo me pide de nuevo recogimiento. He salido un momento de mi preciosa cueva para expresar mi agradecimiento a la Madre Diosa. Tomo aire fresco y vuelvo a mi. Me abrazo…me mimo..me S.I.E.N.T.O.

túnel del tiempo

Escribo desde la urgencia, desde el sentimiento dolorido. Comparto mi angustia porque si no la manifiesto quizás se pierda la esencia entre tanto razonamiento.

Mi nacimiento fue por cesárea y lo cierto es que nunca me paré a ver un video sobre ésta. He visto y veo miles de partos fisiológicos y me conmueven de manera sobrehumana. Pero nunca, jamás, me paré a ver uno sobre cesáreas. Sí que tengo mucha información sobre ella, sí que tengo una importante idea formada sobre ella, pero nuna me paré a mirar. Quise creer que era porque no coincidía pero en realidad acabo de saber que la estaba evitando.

Ahora mismo he ido a youtube y he clickado en un video sobre cesárea respetada. Bien, en el momento que he visto la gran herida, y en especial, al bebé arrancado del vientre de su madre  me he puesto a temblar. Mil sentimientos indescriptibles se han apoderado de mi cuerpo y, sin darme cuenta, he  parado la reproducción. Mi mano automáticamente ha dado al stop. Ahora mismo estoy muy revuelta. Siento un gran vacío en la boca de mi estómago. Acabo de descubrir que el sentimiento de “no pertenencia”, de sentirme continuamente “arrancada de mis raíces” sin saber nunca cuáles son, nació conmigo aquel 28 de diciembre. Tomo conciencia de que acabo de dar con una piedra importante en mi Camino y que he de amarla tal y como Es para dejarla ser… para comprenderla

La herida de la cesárea la lleva marcada mi madre en su vientre, en su alma… y  yo que me creí libre de su sombra, descubro que vino conmigo. Aún con todo lo que sé mi cuerpo continua descompuesto. Si me dejo fluir tengo la sensación de abuso. Es como si pudiera sentir las manos de un hombre extraño separándome de lo que más quiero…

¡ay vieja amiga! ¡estabas conmigo y no advertí tu presencia!

Sé que en esta Vida ambas debíamos pasar por este aprendizaje y que ,si ahora se me muestra  la oscuridad, es porque tengo la Luz suficiente para iluminarla. Pero antes de poder poner Luz debía ver hacia donde alumbrar y ahora sé que queda un rincón muy profundo por mimar, limpiar y dejar marchar.