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el día 30
Este jueves 30 dije adiós y me tembló la voz. Me anuncié que ese día, el rumbo de mi cascarón de nuez cambiaría. Sería, por fin, lo que yo deseara PERO sin agobios ni inseguridades.
Hoy, a día 2, tiemblo.
Navegar en mi deseo y de capitana de mi Vida es espléndido pero también asusta, porque de tanto en tanto necesito que el cielo me acaricie y las estrellas me digan que voy bien, que el rumbo de mis sueños lo cuidan las hadas y los duendes de mis días de nebulosa…
El jueves, a eso de las 10 de la noche, mi Vida, mi rumbo sumaron una estrella. Desde entonces hasta ahora y ,por mucho tiempo, mi navegar cuenta con un horizonte anaranjado… enternecido… pues el jueves, a petición del rey duende y la reina de las hadas me convertí en la madrina de la Gran Hadä.
Nunca imaginé nada así para mi
Nunca supe de tanto amor y tanta responsabilidad
Nunca supe ni sabré a dónde nos lleva seguir el latir del alma…
Mi niña hadä, mi luna de verano… la flor sagrada de mi jardín tardío… Ahora, ahora navego y tú estás ahí, cubriendo mi cielo de sonrisas de duende. No estoy sola, nunca lo estuve pero sentirte así, así de segura en mis brazos me devuelve la mirada de loba de mar
… No habrá océanos que se nos resistan! Los grandes piratas nos cuidarán en cada isla…
…
s.u.s.p.i.r.ö
Sí, el jueves 30 comenzó mi viaje de nuevo y ¿sabes? la brisa ahora mismo, acaricia mi pelo…
el baúl de las madres
¿¡Dónde están que no las veo!?
¿Las dejamos marchar? ¿Nos dejaron llegar?
Hablo de nuestras madres, de las mujeres que nos gestaron, de las que nos parieron, de las que nos criaron (que no tienen porque ser las tres en una)…
Observo continuamente que algo aquí está oculto o, quizás ocultado. Pocas hablamos de nuestras madres y más pocas aún hemos reconocido su lugar en nuestra historia de vida.
Que conste que yo no me siento una iluminada por haber llegado a situar a mi señora madre en el justo lugar que le corresponde. Ha sido un largo proceso de tinieblas y de mucho dolor, que sé bien que hicimos entre las dos y que me niego, ahora, a contabilizar los pasos de la una y de la otra. La cuestión es que andamos y que nos encontramos. Quizás por poco tiempo, quizás a veces con más espacio para ver en mi pupila su pupila…
Quizás fue la humildad de saberme hija de una mujer, más allá de hija de una madre… porque mi madre, Ana Rosa Rodríguez Ruiz, es ante todo mujer. El amor con un hombre, mi padre, mi venida al mundo y su consentimiento de albergarme en su vientre, le hizo madre. Sin embargo antes de que yo llegara y después de mi llegada mi madre era y es mujer.
Ella tiene sus deseos aún ocultos por miedo a no ser la madre que la sociedad o yo esperaba, pero ¿es esto cierto? sinceramente, no lo sé. De nuevo, vuelvo a hablar por ella como hace toda hija que cree tener derecho de decir sobre su madre lo que desea o no. Estoy muy cansada de mostrar, ante mi y ante el mundo, a mi madre como una sufridora del patriarcado, como una mujer anulada que me transmitió un rol de mujer que no me gusta. Esto no es cierto. Mi madre, que es mujer, me dio el mundo y al mundo como dice Mª Milagros Rivera Garretas. Ella fue y es garante de mi libertad, tejiéndola desde el silencio y cuidando de cada detalle para que yo fuera quién soy en realidad.
Podrás pensar que esto sólo lo hizo mi madre pero estoy segura de que la tuya también lo hizo. Siente bien y mírate en el espejo ¿qué gesto vive en ti? Ella es el único origen. Los destinos son varios, en cambio el origen existe y es uno. Nosotras mismas somos las que lo obviamos porque duele, sin embargo sin volver a él, no hay camino real fructífero, sólo ilusión.
Cuando se habla de crianza consciente, amorosa, siento que no es completa ni posible sin reconocer a nuestra madre. Y por reconocer no hablo de amar a la madre – como explica Luisa Muraro en El Orden simbólico de la Madre- pues hay casos en lo que amar cuesta tanto… Hablo de saber de dónde venimos para ser conscientes de hacia a dónde vamos. Esta elección del camino es responsabilidad nuestra y no hay evolución más allá del patriarcado si continuamos creyéndonos hijas del vacío. Si nuestras madres siguen en el baúl, amordazadas porque su voz nos hace girones el alma, nosotras no seremos quienes realmente somos. Nuestras niñas han de poder ver que sus madres de carne y hueso están, que tienen su lugar. Es posible que no sean como soñamos pero ¿son ellas cómo soñaron? ¿somos, a caso nosotras, como soñamos?¡Cuánto dolor trae la ilusión y la falta de aceptar quiénes somos y quiénes son ellas!
Muchas nos enseñaron abnegación y sacrificio y, aunque cambiemos las formas, hoy lo repetimos. Muchas de ellas no se sabían ni sentían mujeres, eran la “madre de” y la “esposa de”. Esto algunas tratamos de desaprenderlo pero, de manera inconsciente, lo reproducimos de nuevo.
Yo nací de una mujer en cuerpo de mujer, sin embargo me hice mujer al reconocer mujer a mi madre y al relacionarme con la Otra para ser la mujer que sólo yo puedo ser. Sin patrones que me limiten, desdibujen o amputen el deseo que nace de mis entrañas y que se asoma a mis manos para ser dado a luz día sí y día también.
Para ser quién soy he de hundir mi dedo en el ombligo y conectar con las emociones que me llevan a esa mujer de ojos claros, que es mi madre. Sin este recorrido sólo soy una teórica de la vida, una soñadora de tiempos perdidos. Yo sueño con los pies en la tierra, bien hundidos, donde mis raíces son honradas sean largas y húmedas o negras y retorcidas. Mi dedo en el ombligo me lleva a ella y, sin ella, YO no sería.
por ti, Habiba
La ausencia de tu cuerpecito me hace temblar
Tus manos ya no acarician mi cara con esa dulzura tan tuya, mi niña
tan nuestra, mi lucero…
tan de mi y de ti, pequeña flor del desierto.
El mundo que te doy es el mismo mundo que nos quita, mi niña
¡Qué diminuto se hace mi cuerpo ante la inmensidad de tu ausencia!
Mis pechos nutren tu alma, mi lucero
allá donde estés, mi flor del desierto…
…
Si yo fuera Habiba, si yo fuera la madre que vela la cama vacía… la de los brazos faltos de la cadencia de su peso y ronroneo… si yo fuera ella, mi alma de poetisa quedaría muda… rota… marchita.
Porque no soy ella y porque soy la otra que siente y padece de lejos, de cerca, desde el rincón de la observadora…pero sólo de la que ve lo que puede y quiere, la que llena su cama de sueños y golondrinas, porque soy yo y no ella ni otra, mis palabras más puras se ponen a sus pies. Para que nutran y acaricien su ser, para que su voz de madre cobre vida en el cuerpo de cualquier mujer.
Porque Habiba podría ser Yo y quizás ella, por mi, daría hoy su voz.
TODAS SOMOS HABIBA
de cara, frente a mï
Si pudiera mirar más allá de la pasión de negar mi viento
si en algún momento mi cuerpo de mujer se abriera ante mí
y mi mente de incrédula pudiera ver lo bella que soy
quizás dejaría marchar a estos fantasmas..
que me dicen que no puedo dejarte marchar.
¿Cuántas veces te miras al espejo y no encuentras a quién buscabas? ¿De cuántas maneras giras tu perfil para poder aproximarte a esa idea que dibujas de ti bajo las sábanas?
Ser mujer, en mi, ha pasado y pasa por tantos colores que puede ser que un día explote en mil y un pétalos…
imprevisible,
inmanejable,
innegable,
incoherente,
insensata…
definiciones que hablan de lo que no soy para aproximarme un poco más a lo que soy
¿Por qué el “no” nos da más margen para definirnos? Puede ser porque no tengamos ni debamos tener etiquetas que nos hagan encajar y con ello, amputar el universo que somos. La matria que una es con o sin derecho de residencia.
Ahora, sola con Lola y Taisen (perra y gato), frente a una cámara, me atrevo a fijar la pupila y verme por el objetivo. Me da mucha vergüenza y no quiero sentir que la que mira soy yo, que la que desea mostrarse bella ante vosotras soy yo.. que yo también sé coquetear y también necesito de la autorización femenina para sentir la belleza de mi cuerpo joven.
Ser mujer, en mi, pasa por una aventura intensa sin fin y yo sola me repito: Erika, creo que esto es vivir…
*Escucho Little Life de Rachael Yamagata
dulce caballito de mar
Así, pequeño… cada día más grande, siempre especial y único. Así estás tú, nadando en el vientre de la pequeña ninfa del sur, la reina de sureñä…
si pudiera deletrearte, casi en un suspiro, lo que tu tío y yo te amamos podríamos darnos por satisfechos al haber conseguido enhebrar cada letra en una palabra cargada de tanto amor… de tanta espera…
no pensé en ser tía y aquí estás tú, permitiéndome ser alguien especial para ti… acompañarte desde el sentir de una amiga y confidente… tal y como un día lo fue mi tía para mi…
tengo un nudo en la garganta.. temo estar demasiado lejos de ti y perderme tu primera sonrisa, tu primer paso y la caricia tierna de tu piel… me angustia sentir que me perderé ver nacer a esa gran mujer y a ese gran hombre, como madre y padre… pero ¿sabes qué? estoy más alegre que angustiada, porque sé que amarnos no es cosa de distancia.
mi bitxin de ojos profundos… te dibujo tantas veces! aunque en verdad, así, en nebulosa, me pareces tan real!
Tu llegada está siendo un gran aprendizaje para mi. La primera lección ha sido una de las más profundas de mi vida. Me has ayudado a conectar con mi dolor, con mi miedo y con los fantasmas más feos. Te siento y veo claridad y creo que entiendo tu mensaje. Todo tiene sentido y sin hablar, has sabido conversar… ayudarme a ver…
escucho haurtxo txikia (niñito pequeño) cantado por Estrella Morente y pienso en lo perfecta que es la canción para nosotros dos.. tú hijo de Sureñä y yo hija de Norteñä… acunándonos en la perfección del mestizaje… tal como lo es tu sangre y cada célula de tu piel.. tal y cómo serán las lenguas que te mezan cada noche…
caballito de mar, como te llama tu mamá, no te pido nada y todo te doy. No hay condiciones en este amor de tía y sobrino, porque es único y real… como lo eres tú…
…laztana…
el silencio es nuestro aliado pequeño lucero…
* te hablo como un niño porque así te siento. aún no sabemos cuál es tu sexo, sea como sea eres perfecto en todas tus formas. aquí, en la mortalidad, tendemos a ser duales de ahí que elija uno o otro. de eso hablaremos mucho… tenemos tiempo!
*
*Ella e Ícaro… os amo*
canción de amor desesperHäda
Pez, como la negra pez. Y aunque nade a favor de la corriente, siento que me vuelvo a caer… dentro del bidón de alquitrán…
Esperanza, la última que se pierde y la que más duele al saberse perdida. Así mes tras mes, esperando a que crezcas en mi barriga…
Él y yo, yo y él ,más todos y todas los invitados e invitadas a este acto de concepción esperada… nos abrazamos y a veces nos gritamos… ponemos luz y otras, la quitamos… todo esto rodea tu llegada…
Fragilidad, es la palabra que dibujan mis lágrimas al chocar contra la almohada. El dolor no se amortigua por el viscolatex, no… es más, a veces creo que lo rebota y lanza de nuevo… para brotar una y otra vez…
Podría poner claridad pero estaría mintiendo. Sé lo que es adentrarme en mi densidad y salir empapada de hiel. No necesito renacer, pues ya nací una vez y ahora me queda el camino de la vida, aún por recorrer…
pensé, en que te llamo a la vida para ser mortal y que quizás tú no quieras serlo. pensé en que pienso demasiado y que quizás te agobie vivir dentro de una filosofa perdida… pensé y así comencé de nuevo a llorar…
sé que dentro de unos días la herida cerrará y dará paso a la luz pintada de verde esperanza. bucle sin fin del que quiero salir corriendo y al que me aferro como muerta a su último aliento…
bebé, ésta es la que también soy. no sé si la conoces, pero obsérvala bien, porque esta mujer frágil y oscura es también la que te acunará dulcemente cada noche y te pintará poemas cada día… sé que cumples con tu tiempo y con tu misión, pero este hada de alitas rotas te pide que escuches su mensaje:
amor mío, mi útero te espera; mis pechos te aguardan y mis manos te anhelan …
ven, ven…ven…
A ti, quien está por venir
los chicos de mi vida
Leo. Y según avanzo en la lectura siento que ellos también merecen mi consideración como compañeros de viaje. ¿Ellos? Sí, ellos, los hombres.
Yo vengo de una mujer y… de un hombre. Un hombre dulce, un hombre fuerte, un hombre cercano, un hombre rudo, un hombre inteligente, un hombre comprometido, un hombre con genio e ingenio… Sin él, como sin ella, yo no estaría aquí. Sin su genética no tendría esta boca carnosa ni estas facciones mitad celtas. Mi ingenio no estaría tan cultivado y por supuesto no escribiría como lo hago. Todo esto y más me fue dado por mi padre.
Yo soy una mujer que convive y vive con un hombre. Como mi padre, tiene cualidades de hombre, propias de la diferencia entre los sexos; riquezas y tesoros exóticos de nuestro ser y hacer de hombre y de mujer. Él, mi compañero, al igual que mi padre y mi mejor amigo son hombres que se sienten, que se escuchan, que con apoyo femenino han conectado con sus emociones y se sienten, por fin, cómodos al expresarlas sin tapujos.
Ellos son los hombres de mi Vida, junto con mi pequeño ángel Aram y aquellos que vengan a través de mi y otros que traben amistad con ésta que se sabe y se siente mujer. Ellos son valiosos referentes en mi día a día. Me gusta su capacidad de pensamiento rápido y certero, sus grandes y fuertes brazos, sus miradas penetrantes y cariñosas, la seguridad de su regazo…A ellos recurrí tantas veces con el corazón roto… De ellos resurgí, renovada, mil veces y otras mil y una veces más…
Los hombres de mi Vida son hombres “especiales”, porque son valientes en su cuerpo de hombre, porque se atreven a desafiar al patriarcado y abandonan la lucha agresiva del macho alfa que estaban destinados a ser por la vida en la más o menos armonía que desean para ellos y para las mujeres de su vida.
Mi hermano de alma, Ibon, tuvo la gran labor de ser “mejor amiga” lejos de conectar, en mi adolescencia ,con una mujer… con la Otra del espejo. Él siempre ha estado ahí para mis confesiones de madrugada, para mis angustias a las 7 de la mañana, él … él es mágico como lo son todos los hombres de mi Vida…
Tantas y tantas cosas he aprendido de ellos que siento que ya era hora de escribirles. De darles las gracias desde la mujer que soy al hombre que ellos son. Porque sin ellos yo no sería tan Yo… porque gracias a ellos y a veces “a pesar de ellos” he conectado con partes ocultas de mi y he salido victoriosa…
Por los cuentos narrados y los cuentos inventados 
Por las noches velando mi cama
Por los abrazos de oso
Por el humor irónico y la astucia
Por quererme tal y como soy
Por todo ello y por mucho, mucho más quiero deciros que os amo y que os necesito… sois los chicos de mi corazón y eso, nadie lo cambiará.
Vuestra, como lo soy mía
Erika
A mis hombres: aita, Alejo, Ibontxu, Batty, Noni, Ivantxu …
mi barquito de papel
Apenas si unas gotas de sangre. Apenas si un sentimiento extraño. Apenas si sentí tu llegada… No quieras saber, Amor, cuánto tiempo me toma entender tu partida.
Tengo un hilo de odio anudado alrededor de mi útero. Unos dedos temblorosos no quieren mostrar la angustia de no ser la madre que esperaba ser. Y a aquí hemos llegado Aram, a abrir mi alma para que pueda limpiar tu memoria y sentir todo el dolor de manera real no un “como si…”
Sólo te nombro abiertamente cuando he de ir a algún médico. Me preguntan por embarazos y entonces autómatamente les habló de ti. Te pongo más semanas dentro de mi cuerpo y respiro conmovida tratando de pasar a otro tema… Te cubro de emociones ya resueltas y sonrío… Hijo mío! cuánto teatro!
Viviste en mi 4 semanas y 5 días y si me apurara sabría las horas. Viniste un mes de diciembre, tu padre afirma que el día de mi cumpleaños. Llegaste a nosotros después de habernos comprometido a ser papás días antes y al saber de tu llegada, mi corazón no supo asimilar que la Vida nos hubiera escuchado con tanta premura. Lo primero que hice fue llamar a mis padres, mis primos, mi tía y mis abuelos. Compartí mi alegría con toda la familia y me sentí tan tan especial… Llegaste para unirnos y esa noche de enero tu padre y yo nos fuimos a dormir muy inquietos.
Apenas si pasó un día más y, aunque sangraba un poquito y me sentía cansada, me empeñaba en ir a trabajar. Entonces cuidaba de un bebé y no quería fallar a su madre ni que faltara el dinero en casa. Sin asimilar nada y con el estoicismo habitual decidí no descansar… Aquella noche te fuiste de mi… Recuerda aún, mi cuerpo, las grandes contracciones que me dobalaban sobre la cama. Tu padre confuso y yo diciéndole que era normal, mientras me agarraba el vientre pidiéndote que te quedaras conmigo…
Mi cuerpo ya sabía lo que ocurría, en cambio mi cabeza se perdía en justificar lo que estaba ocurriendo…
Por la mañana, muy prontito una odisea de ambulatorios y hospitales para llegar a decirme que ni se te veía en mi barriguita ni seguías presente en mis hormonas…. Recuerdo con todo mi dolor mirar a la médica en el pasillo (donde me comunicaron tu marcha) y decirle: “ah vale! entiendo. Me voy ya. Adiós”… Recuerdo como fui la mujer de hierro disimulando que mi corazón se había quebrado. Fui hacia donde tu padre y le pedí que me llevara lejos. Y allí, sólo ante él, me rompí… nos rompimos en mli y un llantos.
Aún siento esa rabia, esa angustia, ese vacío inexplicable y esa frustración tan amarga.
Escuché de todo pero nada me consolaba… Hice lo que sabía para volver a la Vida: sorberme los mocos y caminar erguida. Y así, así padecí un dolor punzante y gélido… el dolor de no reconocerte ante el mundo. Únicamente ante mi y en el silencio de las sábanas frías.
Ahora, Aram, te recuerdo dolorida. Sabiendo que hace 2 años me preparé para ser madre y no volviste… ninguno lo hizo. Sí, crecí mucho y aprendí mucho pero te engañaría si dijera que no te sigo llorando ni pidiendo que bajes de nuevo o que, al menos, baje alguno de tus hermanos…
Me convertí en ser espiritual, en ser racional, en ser pragmático, en ser alado… en todo y en nada. Te lloré ante mi madre y me sentí más en calma. Te lloré ante Anna y me sentí más humana. Te lloré ante tu padre y me sentí impotente porque ya no podía dejarte de llorar… Aquel 24 de septiembre te dejamos marchar con un barquito de papel en el mar. Me sentí más libre y liviana pero hoy siento que sigue habiendo una enorme carga en mi.
En seguida me apresuré en volver a ser mamá y, seguramente, si lo hubiera conseguido, no estaría ahora sintiendo este dolor tan agudo que es el que me produce re-andar el camino a sabiendas de que es la única manera para encontrar aquello tan perdido y tan necesario. Contigo, no pude dejar ir la pena. Contigo, no supe llorar y pasar el duelo desde el principio. Contigo, como con los demás, me llené la cabeza de ideas para alejarte de mi corazón y no sentir el frío vacío de tu marcha…
Aram, fuiste vida en mi vientre. Fuiste la savia y el gesto ardiente de dos seres que se aman con ternura. Aram, para el tiempo que estuvimos juntos sólo puedo decirte que no puedo seguir disimulando y que quiero sentir la sangre correr por mis dedos… Te reconozco como tal y te lloro sin tapujos. Hijo mío, el estoicismo y la fortaleza nunca me hicieron tanto mal.
…Confío en sentir, algún día, tu sonrisa…
Zeure Amatxo,
Erika
Yo amo a mi vulva
Yo descubrí el placer cuando era muy pequeñita, creo que, como muchas niñas, investigué mi cuerpo hasta encontrar “la tecla”. Recuerdo que esto ponía nerviosos a mis padres y les entiendo muy bien. Mi madre, como muchas madres, se crió en un ambiente en el que “tocarse” era sucio, era malo, era el camino directo al infierno. Sé que la historia hubiera sido diferente si hubiera sido un niño. A día de hoy que un niño se masturbe puede suscitar alguna risa nerviosa pero sus padres no se sentirán tan incómodos (seguramente algún padre se sentirá orgulloso) como si fuera una dulce niña de bucles dorados que se pasa todo el día “jugando” con su osito de peluche (en mi caso era un dragón rosa).
Bien, creo que un embarazo sano pasa por una sexualidad sana y ésta pasa sin lugar a dudas por una autoexploración sin tapujos, alegre y llena de fantasía. Ésta es la exploración típica de los niños y niñas en edades tempranas. ¿Quién de nosotras no descubrió lo que le diferenciaba de los niños con su hermano o primo? ¿Quién no se dio sus primeros magreos con su amiguita, vecina o prima? La cuestión es que en nosotras no había malicia ni pecado, pero sí en los ojos atemorizados de nuestros padres. Y esto es lo que nos hizo sentir sucias, porque además “una niña no tiene deseo sexual” porque tooooodo el mundo sabe que el apetito sexual es propio de los niños o futuros hombres (por supuesto heterosexuales!). Las mujeres no sentimos ni padecemos hasta que encontramos a nuestro príncipe azul con un magnum 45 entre las piernas y nos lleva a la isla del placer, en la que sólo podremos estar si vamos de su mano.
Es curioso pero yo siempre sentí que hacerme el amor a mi misma me daba muchas más satisfacciones que algunos encuentros fortuitos en la tercera fase. Lo cierto es que hasta hace muy poquito no pude abandonar la sensación viscosa y oscura que me invadía cada vez que acababa de llevarme yo solita al séptimo cielo. Siempre me sentía sucia, culpable como si estuviera traicionando a mi pareja, a mis padres y a la humanidad entera. Todo por ser mujer y tener apetito sexual, todo por disfrutar conmigo de mi… porque claro eso las mujeres decentes no lo hacen… y bastante racioncita de “fresca” y “rarita” tuve yo en mi adolescencia.
Ahora me siento muy feliz al conocer estudios que demuestran que un autoconocimiento profundo y satisfactorio de mi cuerpo de mujer aumenta mi autoestima y me protege de dependencias tan dañinas como la de la búsqueda perpetua del príncipe azul o la de entregar mi cuerpo a los médicos el día que vaya a hacer algo tan natural y sexual como parir.
Mi sexo es vital para mi. Es centro de poder y sabiduría. Es el epicentro del placer. Es mi cálida cueva a la que sólo permito entrar a quién yo quiero y en la que juntos podemos disfrutar. Es mi lugar sagrado, mi templo. Mi vulva es preciosa, tal y como lo es mi vagina. Ambas son activas, como activos son mis pechos, como activas son mis sinuosas caderas. Nada en mi cuerpo de mujer es pasivo y destinado a ser activado por manos ajenas.
Sin duda amarme cada viernes por la mañana es uno de los mayores regalos que puedo darme sin coste alguno.
El placer comienza con una misma y después se puede compartir (si se quiere). Es precioso reconocer nuestro potencial y sonreír a la mujer ruborizada y acalorada del espejo
Feliz re-encuentro, hermanas!!
Yo, mujer
Cómo se llena la boca al hablar de igualdad y de libertad. Cómo nos garantizan que el mundo ya comprende la cuestión femenina. Hoy, con las lágrimas corriendo por mis mejillas, me pregunto qué carajo es la cuestión femenina. Yo sólo entiendo de la causa de la humillación y abuso hacia la parte mayoritaria de la población: las mujeres.
“¡uau Erika! ¿qué te ha pasado? ¿dónde se ha ido la dulzura?” La dulzura sigue aquí para el momento que sea necesaria porque lo que ahora vengo a compartir, a mi rincón, es la realidad enfocada desde la perspectiva de la mujer despierta. Ningún ser humano y menos aún mujer (en todas sus edades y condiciones sociales) ha de permitirse ignorar lo que ocurre con sus hermanas y con ella misma.
Hace unos días traje a mi mente algo que, cuando era pequeña, le decía a mi padre:
“aita, no sé que haría si perteneciera a una minoría oprimida y maltratada. Sin duda me rebelaría. No podría soportar ver cómo las injusticias suceden una detrás de otra sin que nadie diga basta. Si yo fuera uno de ellos… no sé lo que haría, pero sin duda algo haría”
Cuánta premonición… Hasta hace un tiempo no caí en la cuenta de que ya pertenecía a un pueblo oprimido (y ahora no hablo de cuestiones políticas de los vascos y el resto del mundo). No se trataba de una minoría, como dije, sino de una inmensa mayoría, porque pertenezco al pueblo de las mujeres, pueblo oprimido y explotado por encima de razas, religiones y estatus económico. En esto estamos todas igual de jodidas (entiendo que esto es la igualdad??). Alguna hermana me dirá “pero estamos mucho mejor que hace 20o años” Por supuesto que sí, pero no avanzamos con el tempo adecuado. Porque lo que ahora ocurre en occidente es la invisibilización de nuestra desigualdad. Con la idea de salir a trabajar fuera de casa solucionamos todo. Pero ¿qué ocurre de puertas para dentro? ¿qué sigue pasando con nuestra sexualidad? ¿qué hay de cómo vivimos nuestros embarazos y nuestros partos? Seguimos creyendo que nuestro cuerpo es sucio. Seguimos claudicando ante dietas milagrosas con la idea de ser aceptadas y así amadas, porque sin un hombre ¡estamos incompletas! y más tarde ¡sin hijos no seremos mujeres al 100%!.
Hermanas ¿os suena de algo esta historia?
En nuestro propio país se mutilan niñas, se las obliga a casarse con hombres más mayores que ellas, se las desalienta a seguir con sus estudios, se les habla de su cuerpo y mente como algo sucio… claro alguien dirá: “ya, pero son las inmigrantes” Acabáramos, ¿no son acaso nuestras hermanas también? Os invito a ver fotos o documentales sobre **niñas mutiladas. Algunas diréis “no hace falta, qué mal gusto” y yo, queridas, os diré que ¡SI QUE HACE FALTA! Hemos de dejarnos emocionar por la locura, por la atrocidad de este patriarcado GLOBAL. De este modo cogeremos el coraje que tenemos como mujeres lobo y aullaremos para proteger a nuestra manada. África ya no queda tan lejos hermanas, África está en nuestros barrios y en ellos viven pequeñas que serán mutiladas sino se ayuda a su familia a tomar conciencia.
Pero esto sin duda es más sencillo para nosotros, los occidentales, que para otras culturas, porque nos encanta señalar con el dedo y etiquetar a los demás, sobre todo si son “negritos”. Pero ¿qué hay de la violencia machista (aquella fruto del patriarcado) en los diferentes ámbitos de nuestro día a día? La violencia obstétrica (entre las demás que existen) es aquella que muchas habéis padecido al haber sido rajadas, olvidadas, anuladas, tocadas al disponeros a hacer algo tan viejo, natural y mágico como parir. Todo esto en pro de la salud y el desarrollo médico. Muchas mujeres relatan estos episodios como violaciones y, permitidme que os diga que, para mi, lo son.
Y ¿qué hay de los abusos a niñas? ¿cuántas somos? ¿cuántas aún calláis, hermanas? Yo hablé después de años de silencio, pánico y culpa. Lo hice para que mi voz diera voz a otras niñas, adolescentes, mujeres. ¿Mi delito? ser niña, ser de esa mayoría declarada “patrimonio de la humanidad” de la que todos pueden hacer uso y disfrute. En el juicio nadie se cuestiona cómo se siente esa niña, cómo se recompondrá la muñequita rota… algún día… si es que algún día puede juntar las piezas del macabro puzzle…
Escribo desde la emoción más intensa. Escribo desde la Voz de mi Útero. La Diosa sabe que todo lo que hago es por y para mis hermanas. No me importa si alguna de vosotras me siente agresiva, no simpatiza, cree que exagero. Yo sigo en la brecha, porque como le dije a mi padre:
“Si yo fuera uno de ellos… no sé lo que haría, pero sin duda algo haría”
Bien, soy una de ellas y ya sé lo que voy a hacer: dar voz, caminar firme, respirar sin miedo, sentirme digna, preservar mi poder y ofrecer mis brazos para acoger a cada hermana en el momento que me necesite.
Esta es mi promesa de Vida.
¿Cuál es la tuya, hermana?
**Sobre la mutilación femenina:
- Película “Desert Flower” sobre la vida de Wasir Dirie
- Asociación AMAM
**Gran Re-evolución:







