Archivo de la categoría ‘siento’
mi barquito de papel
Apenas si unas gotas de sangre. Apenas si un sentimiento extraño. Apenas si sentí tu llegada… No quieras saber, Amor, cuánto tiempo me toma entender tu partida.
Tengo un hilo de odio anudado alrededor de mi útero. Unos dedos temblorosos no quieren mostrar la angustia de no ser la madre que esperaba ser. Y a aquí hemos llegado Aram, a abrir mi alma para que pueda limpiar tu memoria y sentir todo el dolor de manera real no un “como si…”
Sólo te nombro abiertamente cuando he de ir a algún médico. Me preguntan por embarazos y entonces autómatamente les habló de ti. Te pongo más semanas dentro de mi cuerpo y respiro conmovida tratando de pasar a otro tema… Te cubro de emociones ya resueltas y sonrío… Hijo mío! cuánto teatro!
Viviste en mi 4 semanas y 5 días y si me apurara sabría las horas. Viniste un mes de diciembre, tu padre afirma que el día de mi cumpleaños. Llegaste a nosotros después de habernos comprometido a ser papás días antes y al saber de tu llegada, mi corazón no supo asimilar que la Vida nos hubiera escuchado con tanta premura. Lo primero que hice fue llamar a mis padres, mis primos, mi tía y mis abuelos. Compartí mi alegría con toda la familia y me sentí tan tan especial… Llegaste para unirnos y esa noche de enero tu padre y yo nos fuimos a dormir muy inquietos.
Apenas si pasó un día más y, aunque sangraba un poquito y me sentía cansada, me empeñaba en ir a trabajar. Entonces cuidaba de un bebé y no quería fallar a su madre ni que faltara el dinero en casa. Sin asimilar nada y con el estoicismo habitual decidí no descansar… Aquella noche te fuiste de mi… Recuerda aún, mi cuerpo, las grandes contracciones que me dobalaban sobre la cama. Tu padre confuso y yo diciéndole que era normal, mientras me agarraba el vientre pidiéndote que te quedaras conmigo…
Mi cuerpo ya sabía lo que ocurría, en cambio mi cabeza se perdía en justificar lo que estaba ocurriendo…
Por la mañana, muy prontito una odisea de ambulatorios y hospitales para llegar a decirme que ni se te veía en mi barriguita ni seguías presente en mis hormonas…. Recuerdo con todo mi dolor mirar a la médica en el pasillo (donde me comunicaron tu marcha) y decirle: “ah vale! entiendo. Me voy ya. Adiós”… Recuerdo como fui la mujer de hierro disimulando que mi corazón se había quebrado. Fui hacia donde tu padre y le pedí que me llevara lejos. Y allí, sólo ante él, me rompí… nos rompimos en mli y un llantos.
Aún siento esa rabia, esa angustia, ese vacío inexplicable y esa frustración tan amarga.
Escuché de todo pero nada me consolaba… Hice lo que sabía para volver a la Vida: sorberme los mocos y caminar erguida. Y así, así padecí un dolor punzante y gélido… el dolor de no reconocerte ante el mundo. Únicamente ante mi y en el silencio de las sábanas frías.
Ahora, Aram, te recuerdo dolorida. Sabiendo que hace 2 años me preparé para ser madre y no volviste… ninguno lo hizo. Sí, crecí mucho y aprendí mucho pero te engañaría si dijera que no te sigo llorando ni pidiendo que bajes de nuevo o que, al menos, baje alguno de tus hermanos…
Me convertí en ser espiritual, en ser racional, en ser pragmático, en ser alado… en todo y en nada. Te lloré ante mi madre y me sentí más en calma. Te lloré ante Anna y me sentí más humana. Te lloré ante tu padre y me sentí impotente porque ya no podía dejarte de llorar… Aquel 24 de septiembre te dejamos marchar con un barquito de papel en el mar. Me sentí más libre y liviana pero hoy siento que sigue habiendo una enorme carga en mi.
En seguida me apresuré en volver a ser mamá y, seguramente, si lo hubiera conseguido, no estaría ahora sintiendo este dolor tan agudo que es el que me produce re-andar el camino a sabiendas de que es la única manera para encontrar aquello tan perdido y tan necesario. Contigo, no pude dejar ir la pena. Contigo, no supe llorar y pasar el duelo desde el principio. Contigo, como con los demás, me llené la cabeza de ideas para alejarte de mi corazón y no sentir el frío vacío de tu marcha…
Aram, fuiste vida en mi vientre. Fuiste la savia y el gesto ardiente de dos seres que se aman con ternura. Aram, para el tiempo que estuvimos juntos sólo puedo decirte que no puedo seguir disimulando y que quiero sentir la sangre correr por mis dedos… Te reconozco como tal y te lloro sin tapujos. Hijo mío, el estoicismo y la fortaleza nunca me hicieron tanto mal.
…Confío en sentir, algún día, tu sonrisa…
Zeure Amatxo,
Erika
Yo amo a mi vulva
Yo descubrí el placer cuando era muy pequeñita, creo que, como muchas niñas, investigué mi cuerpo hasta encontrar “la tecla”. Recuerdo que esto ponía nerviosos a mis padres y les entiendo muy bien. Mi madre, como muchas madres, se crió en un ambiente en el que “tocarse” era sucio, era malo, era el camino directo al infierno. Sé que la historia hubiera sido diferente si hubiera sido un niño. A día de hoy que un niño se masturbe puede suscitar alguna risa nerviosa pero sus padres no se sentirán tan incómodos (seguramente algún padre se sentirá orgulloso) como si fuera una dulce niña de bucles dorados que se pasa todo el día “jugando” con su osito de peluche (en mi caso era un dragón rosa).
Bien, creo que un embarazo sano pasa por una sexualidad sana y ésta pasa sin lugar a dudas por una autoexploración sin tapujos, alegre y llena de fantasía. Ésta es la exploración típica de los niños y niñas en edades tempranas. ¿Quién de nosotras no descubrió lo que le diferenciaba de los niños con su hermano o primo? ¿Quién no se dio sus primeros magreos con su amiguita, vecina o prima? La cuestión es que en nosotras no había malicia ni pecado, pero sí en los ojos atemorizados de nuestros padres. Y esto es lo que nos hizo sentir sucias, porque además “una niña no tiene deseo sexual” porque tooooodo el mundo sabe que el apetito sexual es propio de los niños o futuros hombres (por supuesto heterosexuales!). Las mujeres no sentimos ni padecemos hasta que encontramos a nuestro príncipe azul con un magnum 45 entre las piernas y nos lleva a la isla del placer, en la que sólo podremos estar si vamos de su mano.
Es curioso pero yo siempre sentí que hacerme el amor a mi misma me daba muchas más satisfacciones que algunos encuentros fortuitos en la tercera fase. Lo cierto es que hasta hace muy poquito no pude abandonar la sensación viscosa y oscura que me invadía cada vez que acababa de llevarme yo solita al séptimo cielo. Siempre me sentía sucia, culpable como si estuviera traicionando a mi pareja, a mis padres y a la humanidad entera. Todo por ser mujer y tener apetito sexual, todo por disfrutar conmigo de mi… porque claro eso las mujeres decentes no lo hacen… y bastante racioncita de “fresca” y “rarita” tuve yo en mi adolescencia.
Ahora me siento muy feliz al conocer estudios que demuestran que un autoconocimiento profundo y satisfactorio de mi cuerpo de mujer aumenta mi autoestima y me protege de dependencias tan dañinas como la de la búsqueda perpetua del príncipe azul o la de entregar mi cuerpo a los médicos el día que vaya a hacer algo tan natural y sexual como parir.
Mi sexo es vital para mi. Es centro de poder y sabiduría. Es el epicentro del placer. Es mi cálida cueva a la que sólo permito entrar a quién yo quiero y en la que juntos podemos disfrutar. Es mi lugar sagrado, mi templo. Mi vulva es preciosa, tal y como lo es mi vagina. Ambas son activas, como activos son mis pechos, como activas son mis sinuosas caderas. Nada en mi cuerpo de mujer es pasivo y destinado a ser activado por manos ajenas.
Sin duda amarme cada viernes por la mañana es uno de los mayores regalos que puedo darme sin coste alguno.
El placer comienza con una misma y después se puede compartir (si se quiere). Es precioso reconocer nuestro potencial y sonreír a la mujer ruborizada y acalorada del espejo
Feliz re-encuentro, hermanas!!
Yo, mujer
Cómo se llena la boca al hablar de igualdad y de libertad. Cómo nos garantizan que el mundo ya comprende la cuestión femenina. Hoy, con las lágrimas corriendo por mis mejillas, me pregunto qué carajo es la cuestión femenina. Yo sólo entiendo de la causa de la humillación y abuso hacia la parte mayoritaria de la población: las mujeres.
“¡uau Erika! ¿qué te ha pasado? ¿dónde se ha ido la dulzura?” La dulzura sigue aquí para el momento que sea necesaria porque lo que ahora vengo a compartir, a mi rincón, es la realidad enfocada desde la perspectiva de la mujer despierta. Ningún ser humano y menos aún mujer (en todas sus edades y condiciones sociales) ha de permitirse ignorar lo que ocurre con sus hermanas y con ella misma.
Hace unos días traje a mi mente algo que, cuando era pequeña, le decía a mi padre:
“aita, no sé que haría si perteneciera a una minoría oprimida y maltratada. Sin duda me rebelaría. No podría soportar ver cómo las injusticias suceden una detrás de otra sin que nadie diga basta. Si yo fuera uno de ellos… no sé lo que haría, pero sin duda algo haría”
Cuánta premonición… Hasta hace un tiempo no caí en la cuenta de que ya pertenecía a un pueblo oprimido (y ahora no hablo de cuestiones políticas de los vascos y el resto del mundo). No se trataba de una minoría, como dije, sino de una inmensa mayoría, porque pertenezco al pueblo de las mujeres, pueblo oprimido y explotado por encima de razas, religiones y estatus económico. En esto estamos todas igual de jodidas (entiendo que esto es la igualdad??). Alguna hermana me dirá “pero estamos mucho mejor que hace 20o años” Por supuesto que sí, pero no avanzamos con el tempo adecuado. Porque lo que ahora ocurre en occidente es la invisibilización de nuestra desigualdad. Con la idea de salir a trabajar fuera de casa solucionamos todo. Pero ¿qué ocurre de puertas para dentro? ¿qué sigue pasando con nuestra sexualidad? ¿qué hay de cómo vivimos nuestros embarazos y nuestros partos? Seguimos creyendo que nuestro cuerpo es sucio. Seguimos claudicando ante dietas milagrosas con la idea de ser aceptadas y así amadas, porque sin un hombre ¡estamos incompletas! y más tarde ¡sin hijos no seremos mujeres al 100%!.
Hermanas ¿os suena de algo esta historia?
En nuestro propio país se mutilan niñas, se las obliga a casarse con hombres más mayores que ellas, se las desalienta a seguir con sus estudios, se les habla de su cuerpo y mente como algo sucio… claro alguien dirá: “ya, pero son las inmigrantes” Acabáramos, ¿no son acaso nuestras hermanas también? Os invito a ver fotos o documentales sobre **niñas mutiladas. Algunas diréis “no hace falta, qué mal gusto” y yo, queridas, os diré que ¡SI QUE HACE FALTA! Hemos de dejarnos emocionar por la locura, por la atrocidad de este patriarcado GLOBAL. De este modo cogeremos el coraje que tenemos como mujeres lobo y aullaremos para proteger a nuestra manada. África ya no queda tan lejos hermanas, África está en nuestros barrios y en ellos viven pequeñas que serán mutiladas sino se ayuda a su familia a tomar conciencia.
Pero esto sin duda es más sencillo para nosotros, los occidentales, que para otras culturas, porque nos encanta señalar con el dedo y etiquetar a los demás, sobre todo si son “negritos”. Pero ¿qué hay de la violencia machista (aquella fruto del patriarcado) en los diferentes ámbitos de nuestro día a día? La violencia obstétrica (entre las demás que existen) es aquella que muchas habéis padecido al haber sido rajadas, olvidadas, anuladas, tocadas al disponeros a hacer algo tan viejo, natural y mágico como parir. Todo esto en pro de la salud y el desarrollo médico. Muchas mujeres relatan estos episodios como violaciones y, permitidme que os diga que, para mi, lo son.
Y ¿qué hay de los abusos a niñas? ¿cuántas somos? ¿cuántas aún calláis, hermanas? Yo hablé después de años de silencio, pánico y culpa. Lo hice para que mi voz diera voz a otras niñas, adolescentes, mujeres. ¿Mi delito? ser niña, ser de esa mayoría declarada “patrimonio de la humanidad” de la que todos pueden hacer uso y disfrute. En el juicio nadie se cuestiona cómo se siente esa niña, cómo se recompondrá la muñequita rota… algún día… si es que algún día puede juntar las piezas del macabro puzzle…
Escribo desde la emoción más intensa. Escribo desde la Voz de mi Útero. La Diosa sabe que todo lo que hago es por y para mis hermanas. No me importa si alguna de vosotras me siente agresiva, no simpatiza, cree que exagero. Yo sigo en la brecha, porque como le dije a mi padre:
“Si yo fuera uno de ellos… no sé lo que haría, pero sin duda algo haría”
Bien, soy una de ellas y ya sé lo que voy a hacer: dar voz, caminar firme, respirar sin miedo, sentirme digna, preservar mi poder y ofrecer mis brazos para acoger a cada hermana en el momento que me necesite.
Esta es mi promesa de Vida.
¿Cuál es la tuya, hermana?
**Sobre la mutilación femenina:
- Película “Desert Flower” sobre la vida de Wasir Dirie
- Asociación AMAM
**Gran Re-evolución:
desnudez
Llegan momentos en los que no sé bien qué he de decir. Quizás debería estar callada. Porque el silencio es un bálsamo. Porque he llegado a una parte de esta película en la que una leve pluma dice mucho más que mis desbaratadas preguntas o mis comedidas respuestas.
Siempre hay un tiempo para permitirse Ser algo más que doula, algo más que pedagoga, algo más que amante, algo más que terapeuta, algo más que hija, algo más que mujer, algo más que…. simplemente SER. Hace tiempo que echo de menos pararme a leer un libro que nada tenga que ver con mi Vida (que ya es completamente mi profesión). Es más, acabo de borrar cuatro líneas que hablaban sobre el re-encuentro con la Diosa que no es otro que el re-encuentro con la propia madre, pero no he podido seguir. Sólo escribo, respiro, paladeo, canto y medito por las mujeres y, sintiéndome feliz por ello, ahora tengo ganas de SER sin etiquetas. No buscar compartir ni aleccionar (a veces lo hago sin querer darme cuenta), sólo escribir en mi plena desnudez, por el palcer de abrirme, mostrarme…
exhibicionista canalla que revolotea por las ventanas… así me muestro hoy…
Últimamente me tomo demasiado en serio y esto no puede ser! es muy aburrido. Me he convertido en una mujer solemne y, a parte de esto, mi espejo juguetón muestra más prismas, uno de ellos es éste: simplicidad absoluta. Así vine al mundo, así me comuniqué siempre… ¿por qué debería enredarme entre muselinas y tules del rosa más cursi? (por cierto, me encanta el rosa) Creo que he vuelto a crear a una Erika nueva. Siempre me ha pasado esto. Proyecto imágenes de mi, me imagino qué quieren los demás de mi y yo, sin querer quererlo, lo creo. Sólo cuando me doy cuenta puedo sabotearme y escapar de este enredo.
Ahora mismo estoy escuchando a Lhasa de Sela. Nunca antes la había escuchado. Resulta que su voz, su gesto, su liviana sordidez me embriaga… refleja justo lo que ahora trato de transmitir. ¡Qué increíble es la Vida! siempre dispone lo que necesito (que a veces no es lo que quiero)… Adoro estar así, en pelota picada ante todas vosotras… me encanta saber que podéis verme tal y como soy sin que tenga que ser perfecta, comedida, contenida, amorosa, dulce, salvaje… Yo en estado puro… entre hermanas…
Cuántas veces me pregunto si realmente merece la pena mostrar, tímidamente ,las demás caras de la luna, si quizás uno sólo pide ver la más radiante o quizás la más oscura (con su reglamentario aviso a navegantes). Yo apuesto por mostrarla así, de golpe, sin tapujos y sin la oportunidad de arrepentirse ni salir corriendo. Demasiado tarde para esconder que se está desnuda en mitad de la plaza en hora punta…. Todos te han visto, así que sólo queda sonreír y disfrutar de la experiencia. Por eso yo lo hago todo así, sin medias tintas. Porque la intensidad de una idea “loca” tiene más ángel que cualquier acción templada por el acero de la razón. A lo “loco” se entrelazan los cuerpos, a lo “loco” se paren las más hermosas criaturas, a lo “loco” se amamanta, a lo “loco” se enamora una de la Vida… ¡ay! Amor…. Amor “del bueno” de esos que te erizan los pelillos de la nuca y te sacan una sonrisa estés dónde estés… ese Amor que te recuerda que no hay nada que temer… Así amo yo a la Vida… a lo “loco”
Estoy dejándome llevar por la cadencia de la música y es tan plácido que creo que he de buscar ya el final, no por vosotras
sino por mi, por no derrochar palabras cuando lo que ahora siento es Paz. La espléndida Paz de sentirse libre de prefijos, sufijos y títulos nobiliarios… la dicha de permitirme SER durante estas líneas y lo que venga después…
No, hoy no escribí un artículo sobre feminidad, ni menstruación, ni crianza, ni maternidad. Hoy escribí lo que mi alma quería desde hace tiempo: algo ligerito y atemporal, sin género, sin creencias, … algo vivo y natural… como lo es la Vida… como soy yo cuando rozo mis labios con mis dedos mojados en la bañera…
Ummmmm me siento a gusto.
… me siento.
muriendo para nacer
Días que se muerden y se funden, se van haciendo meses y yo me quedo atónita, mirando el vacío que dejan mis gritos en el aire. Creía que era una “mala racha” pero apenas si aparece la Luz, con lo que hoy descubro que llevo tiempo en mi Inframundo particular. Ése lugar en el que tanto tiempo estuve, en el que casi casi puedo afirmar que me crié.
Fogonazos intermitentes me hicieron tomar conciencia de mi alma nítida e inocente. Pero eso fueron, fogonazos.. intermitentes. En plena luna llena puedo divisar mi oscuridad. Perdida en mi propio laberinto suplico a Inanna consejo. Le pido abrigo y, de vez en cuando, quiero robarle el mapa. Ella sonríe pues sabe que no existe tal, sólo mi piel, mi sangre y mis huesos me llevaran de vuelta al Sol.
No tengo miedo. No, no es eso. Sólo que la furia está siendo incontrolable y cuando me digo “deja de controlar y verás que fluirá sin derramar sangre ajena” me río y no me lo creo. Tantas veces reproducí el patrón de la rabia que al mirarlo ahora, ya no me asombro. Una fuerza estúpida me dice que lo deje estar, que así soy yo. Pero yo sé que no soy eso. No soy mi pasado. No soy mis padres. Tampoco mis abuelos. Algo que se reproduce con una fuerza descomunal que juega a tentarme, a hacerme creer poderosa si sigo la danza de la nube viscosa y fétida.
En cada portal, de camino a mi mundo subterráneo, voy quitándome los velos y con ellos una parte de mi cuerpo. Ahora estoy en carne viva y todo me hace daño, todo me molesta, todo duele, todo angustia. He perdido el habla del corazón y siento que mis huesos ya sobresalen… los perros del olvido me esperan hambrientos…
Hoy con esta luna llena puedo ver en qué punto estoy. No hay duda de que estoy muy muy muy adentro. Mastico tierra y apenas si bebo agua estancada. La furia y la rabia me catapultaron hacia dentro. Lloro, lloro, lloro y los ojos se caen de las cuencas… sólo quedan mis músculos sobre los huesos… Lo único que quiero es desapegarme de este cuerpo. Poder dejarme morir sin victimismos. Sólo así podré volver a la Vida siendo quien soy.
Hace un tiempo una mujer me clavó la mirada en el alma y me dijo: “deshazte de eso tan oscuro que llevas dentro, aquí en tu estómago. No lo necesitas” y más tarde llorando le diría a mi compañero “¿cómo deshacerme de aquello con lo que he crecido, si forma parte de mi como mi color de ojos?” No hay más cosa que ésta: ese amasijo de lodo putrefacto no soy yo. Es momento de sentirme capaz de desapegarme de él y quemarlo en la hoguera de fuego transmutador. No es mi identidad. Yo Soy hija del Amor.
Estoy dentro y lejos, pero estoy. Veo el final aunque sé que aún queda trabajo aquí. Soltar, soltar, soltar.
Inanna, Gran Madre, acompáñame. Acógeme. Porque saliste victoriosa y renaciste. Porque soy tu Hija. Porque Yo soy Tú. Porque Tú eres en Mi.
Abrazo la oscuridad. Aún en este amasijo sé que mi Esencia es inmortal. Los cuervos graznan en el Oeste. La Muerte se avecina. Bendita seas dadora de Vida.
punto y aparte
no sé por dónde empezar tengo el cuerpo arremolinado, hecho un nudo y vengo llena de furia. Pero de furia sana , de ésa que destruye para construir desde cero… ésa que trae viento fresco, que mueve la tierra desde dentro para que las semillas olvidadas recobren la Vida que una vez alguien les prometió tener.
huelo a sudor. nunca me permito oler a mi. y hoy, después de sentirme “poco femenina”, he vuelto a husmear mi cuerpo y a sentirme yo misma. Una mujer única, completa, un animal instintivo que tiene ganas de cuidar, de amar ,de subir y bajar… de mucho llorar… de gozar, de sonreir y de no preocuparse por nada.. sólo ocuparse.. ocupar su lugar
estoy harta, los huesos me duelen de tanto machacarme con ideas que no son mías, con culpas que no comprendo, con perdones que ya no debo. la salvaje está llena de sangre y cansada de vivir a 2 metros bajo la tierra del asfalto más sórdido.
conmigo se levantan las hermanas del Este, allá llegan las del Oeste, las de mi Norteña hacen ruido con sus pies y las de Sureña alzan su mirada a la luna… caminamos juntas. HASTA AQUÍ hemos llegado. Se acabaron los “no puedo” “no sé si seré capaz” “podré vivir de mis sueños?” “mi marido lo entenderá?” “si tengo éxito profesional , seré una mala mamá?”
SE ACABÓ
no tolero más mentiras. no pienso seguir tragando los escombros de una guerra que termina en sumisión, en embustes a punto de cruz. nos debemos a la Vida, hermanas. Ella nos cuida y nos alienta, nos mete el “bicho” de “cambiar lo raído por lo bello”. Somos las Creadoras, las destructoras de lo inútil. Parimos ideas, caricias y sonrisas en cada suspiro.
¿por qué he de seguir aquí desconfiando de mi?
SOY CAPAZ DE TODO LO QUE QUIERA
mi mujer primitiva me grita al oído. son gruñidos de pasión, huelen a tierra húmeda. el tiempo de las mujercitas ya no me vale. nadie me dirá cómo he de ser. llevo años, toda mi Vida siendo un pálido reflejo de lo que realmente soy. los perfumes y la laca de uñas no ha logrado cristianizar a mi salvaje.
a veces me gusta jugar a las señoritas pero no soy eso. soy mucho más. no quiero seguir participando. mis miedos no pueden seguir alimentando al fantasma que aúlla: “mujercita no serás capaz”.
me adapto a lo que sea, pero en ello va mi identidad. Soy más que una cara bonita, unas manos amables, una inteligencia apasionada. Soy una salvaje, mujer medular, rotunda como la Luna. la oscuridad es una de mis caras y es la que me pare al día siguiente.
con mi Vida hago lo que mi útero susurra. y SÍ, puedo vivir de ello. claro que sí. no hago mal a nadie. todo lo contrario, hago mucho bien siendo así. mujer hermana, consciente de mi espíritu rebelde.
a la REVOLUCIÓN os llamo a todas. a la revuelta de una en si misma. meterse dentro de una, gozarse y parirse a cielo abierto. puede ser que una piense “descarnada todo duele más” puede ser.. pero prefiero andar así, sintiendo con profundidad la misma Vida…
cuando este cuerpo alimente a los árboles, quiero que beban savia profunda, rotunda, sabrosa… los oropeles me quitarán sustancia y quiero recordarme como suculenta… llena de sal, de aceite, de colores puros…
no más buscar, no más callar. me encontré en el olor de mi piel, de mi sexo caliente… soy algo más que aquello que quise creer.
parte de ti, de ellas, de nosotras, de mi, parte de las mil partes del mandala rosado de nuestro útero
…
rabio de placer.
es un placer rabiar.
auténticamente mía
[va por ti hermana]
¿repartirse el pastel?
Acabo de leer esta noticia http://www.diariosur.es/v/20100422/malaga/matronas-ginecologos-abren-guerra-20100422.html en ella se explica lo siguiente (cito textualmente) :
“La aprobación de una guía para la atención de los partos normales y sin complicaciones (eutócicos) ha desencadenado una guerra entre especialistas en obstetricia y ginecología y matronas. Los ánimos están caldeados, como reconocieron ayer a este periódico varias fuentes consultadas. El problema surge porque la citada guía otorga a las matronas la responsabilidad en los partos normales. Esa medida ha indignado y molestado a los ginecólogos, que consideran que se les retira una autoridad a la que tienen derecho”
Bien, me quedo con este pedacito, pero en el link está la noticia al completo. Quisiera reflexionar sobre dos puntos (después cada persona podrá sacar o haber sacado más). En mi caso quiero apuntar a preguntar ¿dónde queda el papel de la mujer? en un “parto normal” la mujer y su bebé tienen mucho que decir, sino todo. Generalmente las propias mujeres nos olvidamos del gran poder y responsabilidad del que disfrutamos sobre nuestro cuerpo, mente y espíritu, así como el poder del nuevo ser que necesita ser respetado y empoderado desde antes de nacer. Quizás el periodista no ha considerado esta parte importante o quizá para algunos profesionales de la salud “se da por supuesto” o incluso “ni se supone”. Sea como sea, siento la necesidad de explicar que en cualquier tipo de parto, yo siento (reteiro es mi sentir), que la mujer y el bebé tienen derecho a elegir, a disfrutar de su cuerpo, a asumir su responsabilidad y a tomar elecciones pertinentes. Alguien puede agregar “en un parto normal” Bueno bajo mi punto de vista pase lo que pase quiero ser yo, quien de entre las posibilidades que el profesional me proponga, la que haga la elección. Porque nos gusté o no (ahora como profesional) las mujeres tienen su opinión y su responsabilidad ,que si bien es derecho, también es obligación.
Quizás en esta sociedad del Padre, del “haz lo que te digo y no lo que yo hago”, “cuando seas padre comerás huevos” y demás refranes marcados a sangre y fuego en nuestro subconsciente , nos hayamos olvidado de que nuestro ser y nuestro cuerpo son… NUESTROS. Que la Vida nos ha dispuesto así para que tomemos las riendas de nuestro derecho y obligación por excelencia que es la libertad y que como personas hemos de ejercer, y como profesionales, a mi parecer, hemos de fomentar. Así que esta idea de repartirse el pastel entre profesionales dejando a la mujer y al bebé fuera ya me parece un punto muy débil en este “nuevo diálogo”.
Por otro lado, habiendo hecho este apunte tan tan tan importante sobre la mujer y su derecho/ obligación, quiero poner luz al papel de la comadrona. Que yo sepa la figura de la comadrona es tan antigua como el del primer parto humano. En cambio el papel del ginecólogo apenas si ronda por algunos siglos. Con esto no quiero decir que no sean necesarios ¡claro que sí! pero cada cual en su papel. El ginecólogo nace con el propósito de tratar y ayudar a resolver patologías y el parto (si la evidencia de cada caso no demuestra lo contrario) es un acto natural dentro de la familia humana y por supuesto mamífera. Con lo que si la mamá está sana y el bebé está sano y se presenta un parto “normal” (y la mamá claro está, hace Su elección) no tiene sentido la figura de un patólogo, que es el papel fundamental del profesional de ginecología.
Hace unos días leía en un gran libro llamado La Danza en Espiral de Starhawk lo siguiente sobre la quema de brujas en el siglo XII /XIII y la instauración del cristianismo:
“A los cazadores de Brujas y a los informadores se les pagaba por condena, y muchos encontraban que era una profesión lucrativa. La clase médica emergente le dio un buen recibimiento a esta
oportunidad para acabar con las comadronas y los herbolarios de pueblo, sus mayores competidores económicos” p. 26
… ¡uau! suena muy muy actual. A día de hoy ciertas esferas de la medicina y de las farmacéuticas temen al poder innato de la mujer (del hombre y de cualquier ser) y más aún, cuando a ello se dedican mujeres que sólo pretenden acompañar a sus hermanas en el paso tan trascendental que es el de dar a luz.
Con esta reflexión personal (repito: personal) no señalo a ningún obstetra (hombre o mujer) con el dedo y le acuso de interesado/ usurpador/ criminal y demás historia. En absoluto. Creo fielmente en que toda persona dedicada a su labor, desde el sentimiento más puro que es el de Servir, es un gran profesional. Y que cuando el profesional nos ayuda a tomar conciencia de que el Poder reside en nuestro Ser ,es una bendición. Pero he de dejar bien claro, desde mi posición, que cuando queremos ocupar el lugar de los demás, ser el protagonista a golpe de órdenes y florituras, hemos dejado de ser profesionales para transformarnos en personas con un ego sin trabajar. La Humildad ha de ser, a mi juicio, el barniz que ha de impregnar nuestro hacer antes de ponernos el uniforme. Confiar en la Vida, en la capacidad de cada persona nos devolverá la libertad innata. Más allá de cada idea “egoíca” late un corazón sabio. En el caso de la mujer embarazada, dos.
Así que invito a reflexionar, con la mano en nuestro corazón…
nota: gracias por dejarte empapar por esta crítica constructiva y amorosa.
bienvenida
Me siento al ordenador… estoy conmovida… acariciada por la Vida… hoy supe de la venida al mundo de un hada. Late en el vientre de la reina del cielo, de la mujer Luna… Ella es mágica, única, refleja las caras de mi sentir como un poliedro de espejos y hoy, al vernos, me ha señalado su panxa. En ella crece una mujer envuelta en destellos de colores. “Es una niña” me confiesa radiante y yo no puedo contener las lágrimas. Estoy asistiendo a la creación de un ser mágico. Me siento cómplice de este milagro. Sin duda ella es fruto del amor de su padre y su madre, pero hay algo que va más allá. Puedo sentirla fuerte y serena, la imagino sentada entre pétalos blancos y rojos con su cetro en la mano. Ella… me deja muda y, sin tocarme, me eriza la piel.
Contemplo a su madre y mi corazón crece…crece..no hay límites. Jamás en mi Vida me había sentido así ante la venida al mundo de un nuevo Ser. Desprende fortaleza y confianza en la Vida como nunca antes había visto. Está radiante y hermosa. Sus ojos claros, siempre brillantes, iluminan el día y su sonrisa pícara me susurra palabras que no comprende mi mente pero sí mi corazón. Ella siempre habló otro lenguaje…
Si dejo ir a mi imaginación nos dibujo en un bosque, con la luna llena acunándonos. Ella me coge la mano y siento que llega el momento. Un unicornio posa su cabeza en su vientre y entre verdes arbustos la reina del bosque nace. Su madre, ninfa celestial ,abre su cuerpo a la Vida y yo, alzo mis manos al cielo. Estamos las 3 acompañadas por la luz blanca de la última noche de verano … Sí, siento que esto ya ha pasado.. hace mucho tiempo.. tanto que ya no existe, que ya no se puede contar….
Me quedo sin palabras, me cuesta continuar escribiendo. Me mezo en los sueños de Avalon y sonrío al pensar que ella ha vuelto a casa. Es una sensación que mi mente no quiere creer pero no lo necesito. Lo siento así…
…bienvenida Reina
(me acompaña Enya- On your shore)
diosa sureña
Esta semana ha estado plagada de aprendizajes..tan profundos y tan esclarecedores que creo que voy a comenzar por el principio de los principios. O quizás voy a comenzar por lo último que me queda más “apretujaíto” aquí ,en la garganta, y así sale más fácil
Este jueves fui a un tablao flamenco, a una preciosa iniciativa en el corazón del barrio de Gràcia de Barcelona* . Fui muy ilusionada y la cuestión es que la ilusión aumentó con cada quejío. En el tablao aparecieron dos mujeres jóvenes, una al cante y la otra, al baile (entre tres fantásticos hombres). Dos mujeres que, al atenuarse la luz, se dejaron ver como diosas. Mil hormigas comenzaron a zapatear sobre mi vientre y las lágrimas brotaron nuevas… limpias.
Mi relación con el flamenco es curiosa. Siempre hemos estado unidos aún sin saberlo… aún sin quererlo. Es el día de hoy que mi padre me recuerda cuando era muy muy pequeña zapateando por toda la casa con la falda recogida. Y esta claro que si fuera una niña sureña tendría sentido pero allá, en mi querida norteña sin influencia andaluza por ningún lugar, era caso curioso. Él siempre dice que se lo debió de traer de la mili, allá en Almería. El caso es que al conocer a Alex (mi fiel compañero de vida y gaditano desde “shico”) sentí caer el velo de mi fachada fría y retomé el contacto con la esencia infantil que me llevaba al sur… que me dejaba fluir fuerte y rotunda, sensual y llena de pasión.
El contacto de los pies con el suelo, los brazos acariciando el aire, la mirada preñada de emociones… la falda, torbellino de colores que ilumina el polvo del camino… danza ancestral de mujeres fuertes y amantes.
¡Ah! ¡la diosa sureña! con su rotunda fragilidad, con su amor colorido… Ahora, que comparto sangre con ella ,me siento más plena que nunca. Mi nueva madre, mi hermana, las nuevas primas, tías, amigas y abuela que la Vida me ha dispuesto en el Camino me hacen conectar con la esencia de una mujer que huele a azahar, a jazmín… a la primera rosa. Todas ellas son una representación pura de la pasión de la diosa. Confío en que todas ellas se saben bellas, pues el brillo peculiar de sus ojos, ese brillo del sol perenne me dice que la fuerza de sus corazones se manifiesta en cada gesto.
¡Ay mi mujer sureña!
Me emociono al contemplar a Alex. Él se acuno, durante 9 hermosas lunas, en el vientre de una preciosa jerezana de 22 años. Y ahora ,mi madre del sur, conserva el semblante de esa diosa de olivo, siempre erguida y con la mirada clavada en el sentimiento. Me pregunto qué sienten las hijas del sol, qué es lo que las mantiene siempre preñadas de esperanza aún en las tinieblas. Me siento agradecida de formar parte de ellas y de traerles el color de la luna de mi amada norteña.
La diosa anida en nosotras de tantas maneras que llega a fusionarse y a mostrarnos mil y un colores con los que pintar el cielo.
Los golpes del tacón contra el suelo me llevan allá, que no es a otro lugar que al centro de mi útero. En mi, la diosa se viste de gitana y sale a pasear con la luna llena. Cuando pisa un tablao, al compás de unas palmas, sin pedir permiso (como sólo ella hace) avanza rotunda y me convierte en fuego. No niego que mi razón suda y se retuerce, pero ella lo sabe hacer tan bien que, al final, la yegua desbocada se siente bella en su propia naturaleza.
Va por vosotras mis hermanas
* Bar Caliu C/ Torrent de l’Olla 38- 40 (todos los jueves flamenco)
a ti
Mi dulce ángel
¿Cuándo llegarás a casa? Hoy es un día extraño, de esos en los que el sol juega al escondite y las noticias son raras, frías… En días como hoy pienso en ti. En lo que me gustaría saber que ya estás aquí, con nosotros, en Mi. Recuerdo haberte prometido esperar, respetar tu ritmo pero a veces, mi Vida, las mamás somos impacientes. En tu caso tu mamá es muuuuuy impaciente. Quizá ésta es una de tus grandes enseñanzas. Es más, no me atrevo a dudarlo ni por un momento…
Pero ¿sabes? cuando te escribo te siento cerca y así puedo estar más en calma…más en mi. Durante estos 13 meses me he preguntado muchas cosas. Sé que me has sentido ausente mucho tiempo, porque, laztana, he estado zambullida en mis miedos. En cambio otros días, los más cercanos, he estado presente. Ahora mientras tecleo el ordenador me da algo de pudor compartir nuestra conversación con el resto de personas, pero siento que es bonito compartir un sentimiento tan íntimo y real. Sabes que soy así, me gusta abrir mi Corazón y dejarlo palpitar…
No dejo de buscarte nombres aún sabiendo que tú harás la elección. Cuento los meses y bueno, de nacer ¡ya sería para el año entrante! Debe ser increíble sentirte jugar en mi barriga. Sentirte más cerca si cabe y desechar así los fantasmas que, en las oscuras noches, me susurran que nunca vendrás. A veces les creo y me vuelvo gris. Tu papá me tiene que abrazar y cuando lo hace , clava su pupila en mis ojos llorosos, y siento que los fantasmas no tienen razón. Entonces sonrío y vuelvo aquí a sentirme…a sentirte. De momento nuestra unión es a través de las palabras. Como fue en su tiempo con tu padre… Como ha sido siempre en mi Vida…las palabras me acunan y de ellas naces para oler tu piel.
Ultimamente hago planes y trabajo en preciosos proyectos. Pero aún así mi proyecto número uno eres tú. Hace un tiempo traté de olvidarme de ello porque me hacía mucho daño pero al hacerlo perdí el rumbo y el sentido. Y acabé llorando de nuevo (sí, amatxu es muuuy sensible!). Al final volví a mi y reconocí que pase lo que pase tú eres nuestra prioridad y que en eso consiste Amar sin condiciones.
Oh corazón! cuánto estoy aprendiendo en este Camino. Aparecen las luces y las sombras con una potencia sin igual. Por fin he aprendido a no desistir porque jamás insistí en algo que “no saliera a la primera”. Ahora soy una mujer incansable que ejercita la Fe día a día. Por primera vez he comenzado a tomar conciencia de mi cuerpo y por fin me siento integrada. Voy paso a paso pero sin duda es un camino necesario. Yo sé que tú necesitas que estemos Presentes. Que nos necesitas puros y dispuestos a re-conocer la magia en el mundo. Lo sé.. desde pequeña lo sabía… pero vida jamás imaginé que sería así el Viaje. En días como hoy me entran las ganas de suplicarte. De pedirte que vengas. Pero la Voz de mi interior me dice que será cuando tenga que ser. Que no debo forzar absolutamente nada. Que confiar es el único Camino… Y yo… hago caso a esa Voz.
Creer que soy capaz está siendo un aprendizaje tan tan demoledor. Jamás creí que costara tanto transformar un pensamiento negativo en otro positivo. Pero ¡mírame haciendo “alquimia mental”! Sin duda estoy feliz de la mujer en la que me estoy convirtiendo. Me siento real y con ello vulnerable. Pero así es como una es fuerte, verdad? reconociendo sus puntos sensibles, no?
Ay bebé! no te voy a engañar. Sé que sabes todo antes que yo porque estás en un estado de conciencia superior. Pero es cierto que si te escribo ahora es porque quiero influir en cierto modo. Difícil no sucumbir a mantener el control. Pero sí, lo sé, el control es una ilusión!
Como sea mi ángel, me gustaría tanto tanto sentirte aquí dentro… Sea como sea sólo quería hablarte, ponerte cara con estas palabras y repetirte, en susurros, que te amo y que siempre estará mi vientre para acogerte y mecerte…
Siempre tuya
mamá
pd: suenan campanillas en el Cielo. Gling Gling Gling












