Mi niñä. La única

Mi niña de ojos de miel azuladä, te recuerdo en cada canción… *baby oh! I need you more, come and take my hand…

Sin ti nada de mí sería posible. Ni mi sonrisa ni mis lágrimas a medio vestir. Sentir tu mano agarrarfirmemente la mía me hace creer. Volviste a mí porque nuna te habías ido. Te escondiste de tanta angustia estúpida, pero supe ir a buscarte, pude convencerte e hiciste bien en confiar en mí. La mitad de mí ser te debe el gozo de estos labios que se retuercen de placer. La otra mitad me deben la capacidad de protección. Mi niñä, sin nosotras no seríamos más que una zombie de 27 años caminando por los desiertos de la ciudad de metal…

Aita y mi niña Erikä, cuando éramos pequeños

Aita y mi niña Erikä, cuando éramos pequeñös

Apenas si recuerdo el aroma de nuestra piel, lo que sí viene a mí es el sabor salado de las lágrimas al irnos a dormir. Mi reinä, única monarca de mis latidos, me debo a ti porque tú eres la que tiñe de topitos y rayas cada rincón de mi mi fantasía. Por ti las hadas tienen acento francés, por ti el cava es un caldo que nos invita a volar…

A ti, niña Erikä te debo la Vida entera. Late en mí **princesa eterna, es el único modo de Ser que conozco… el único al que me debo.

 

 

* Stranded on the middle  of nowhere- Modern Talking

** La traducción de Erika del germánico al castellano es princesa eterna o la que gobierna para siempre


Creö luego existö

Hace tiempo que no escribo en este bitácora. Hace el tiempo necesario que no me dejo fluir en este rinconcito. Como todo en mi vida, sólo acudo cuando siento la llamada. Hoy siento que deseo compartir con vosotras- y vosotros- lo que se cuece en mí.

Desde hace unos meses mi vida la pinto de colores diferentes. Quizás los mismos pero con mayor intensidad. Desde que terminé mi período laboral en El Safareig- entidad dedicada a la atención, recuperación y prevención de la violencia machista en la pareja- mi vida … Es. Bien, de acuerdo, siempre fue pero creo que muchas sabéis por dónde voy. Por fin he apostado por mis sueños y con rotundidad he dejado al miedo de lado- ¡éste siempre vuelve!- Desde entonces la vida ha mostrado dulzura y cierta acidez, los sabores justos para que yo aprenda. El mismo día que terminé en la entidad dos personas maravillosas me concedieron el honor de ser “padrina”- madrina en versión catalana- de la niña más importante en mi vida. Este regalo ha sido mi amuleto en estos meses, pues ¿qué mejor manera de comenzar que sentir todo este amor y toda esta confianza?

Pero ¿de qué se compone mi”nueva” vida? se compone de cero separación entre deseo y acción. Me dedico a mis dos trémulas pasiones: escribir mi primera novela y facilitar talleres de autoconocimiento del ciclo femenino. ¡Toma ésa! Además colaboro una tarde y una mañana en la librería de mujeres Pròleg. Sin duda soy una mujer muy afortunada… ¿de veras?

…aquí comienza el punto que deseo profundizar en vuestra compañía.

Siempre sospeché que la estrella de una se componía de algo más personal que el azar. Más tarde confirmé que, para mí, el azar no existe y que “mi estrella” dependía de mí y de mi relación entre mi consciente-inconsciente- divinidad. Ahora sé que quién alinea los tres es la voz del deseo escuchada y atendida. Con lo que no, no creo que tenga más suerte que cualquier otra que está en una oficina o en una escuela o en cualquier lugar haciendo lo que no desea. En mi caso y gracias a la confianza incondicional de mi compañero y mi familia, he optado por dedicar mi vida a lo que amo, con el único fin de no reprochármelo a mí misma cuando tenga 85 años.

He crecido al lado de un gran hombre. Un sabio que siempre ha suspirado por encontrar su lugar, su momento… Le he visto palidecer y perder brillo. Le siento, cada día, olvidar lo que es y perderse en el “yo pude haber” ” y si hubiera”. Yo he aprendido de él una lección magistral. Sus miedos no serán los míos y yo saltaré. ¿Y la red? Confío en que aparezca en algún momento… A veces esto me da pánico. A veces, muchas, me hago un ovillito en las escaleras y Alex tiene que venir a desenredarme a base de risas y alguna palabra seria. A veces deseo buscar una nómina y abandonar. Pero eso son sólo a veces. Vivir a través de mi creatividad me mantiene viva, despierta. Quizás es lo que más humana me hace. Siempre dije que las nóminas me vuelven oruga. Duermo, trabajo lo que toca, como, duermo, trabajo lo que toca, como, compro, duermo, trabajo lo que toca, como, compro, duermo… De este modo olvido lo que deseo hacer, en este momento, con mis habilidades. Mi madre me trajo a este mundo para hacer algo de provecho para mí y para la humanidad. Puede sonar mesiánico- a mí me suena así- pero siempre creí que cada persona tiene una misión y que las “instrucciones” las da el deseo albergado en nuestro cuerpo.

Pero bien, aunque ya soy una joven mariposa sigo comiendo y durmiendo y comprando y trabajando pero, esta vez, en lo que deseo. Mi relación con el dinero siempre ha sido tormentosa. Aprender a verlo como “algo más” me cuesta horrores y más aún aceptar que mis pasiones merecen una retribución. Todavía recuerdo a mi padre decirme siendo un mico “Corazón, dedícate a escribir. Serías una gran escritora” y yo responder histérica “Eso jamás. Mi arte no se vende” y él reír, reír y reír para espetarme algo increíblemente doloroso y cierto “Te parece más honroso ser explotada por otros haciendo lo que detestas para malvivir que dedicarte a lo que es tu don y pasión. ¡Qué lástima!” Aquí no supe nunca qué decir. Lloraba de la rabia. Siempre acababa llorando. Desde hace meses sonrío al recordar esta escena. He aceptado  vivir en el arte no de él. La expresión “vivir de” me dibuja una carencia enorme, como que si no existiera lo que sigue a continuación del “de” una no viviría. Yo vivo sí o sí, hasta que me muera. Vivo gracias a mi pasión, la cual entraña esfuerzo. Cada día dedico tiempo a automotivarme, a creer en mí, a darme espacio, a aprender a trabajar siguiendo mis impulsos, a jugar para dejar fuera la lógica, a llorar y volver a empezar, a temblar de angustia para temblar de emoción… Sí, es un camino de rosas, que nadie me malinterprete, pero todas las rosas llevan espinas. En mi vida nunca había dedicado tanto de mí a mis sueños. Me cuesta horrores porque desde siempre nos enseñan a trabajar para los sueños de los otros. Comprender que no hay más límites que los que yo misma me pongo me llega a enervar y superarlas me llena del mayor de los orgullos.

Además para que mi labor haga su servicio necesita de la otra/ otro. Me debo a la confianza que las mujeres depositan en mí para ser acompañadas en su Camino. El compromiso de cada una de las mujeres que se siente atraída por mis talleres es indispensable para que mi labor cobre sentido. Este compromiso se evidencia con el dinero y aquí tocamos una piedra oculta que siempre temí sacar. Cuando trabajaba como doula de mujeres- madres me costó mucho creer en que merecía dinero por mi dedicación. Poco a poco fui trabajando esta relación. En no pocas ocasiones tuve que explicar mis motivos a viva voz. El dinero nos sirve. El problema es servir nosotras/os al dinero. Como mujer que vive en su creatividad preciso del dinero para hacer viable mi elección de vida. Me fastidia haber visto al dinero siempre desde una óptica patriarcal. Sin duda es una energía más que depende del valor que se le dé. No comprendo porqué merezco dinero por cumplir el sueño- interés de una gran empresa y lo dejo de merecer cuando me dedico a mi pasión puesta al servicio de las mujeres/ hombres. Desde hace bastante tiempo he decidido predicar con el ejemplo. Mi manera de apostar por mis sueños es apostando por los sueños de personas que viven como yo. Así que antes del H&M apuesto por diseñadoras artesanas creativas, antes del Mercadona pongo mi dinero en nuestra cooperativa de consumo ecológico… Esta es mi manera de dar solidez a lo que me he negado a admitir para mí: que mi labor nace del fondo de mi útero hacia el útero de todas las mujeres; que es una labor llena de dignidad y que el dinero es una pieza más que permite que esta mariposa continúe con el vuelo. El dinero no es malo ni bueno, simplemente Es y la dirección que toma se la damos nosotras/os. Yo misma me canso de hablar del patriarcado y verme envuelta en la pelea constante del dinero. Colaboro con mujeres que se dedican a su pasión y temo cuando, por falta de reflexión, veo peligrar nuestra labor. Mujeres que invierten su tiempo, su amor y su esfuerzo en crear espacios, objetos, servicios que ayuden a las mujeres a ser quién ellas realmente son. Mujeres, que como yo, viven aterradas por si son castigadas al haber atendido a su deseo. Mujeres que necesitan de la confianza de las mujeres a las que se dirigen, para mantener el sueño real y construir juntas, un mundo diferente. Sin embargo aún seguimos creyendo que el dinero sólo es para las farmacéuticas, las industrias alimentarias y las textiles. Nos parece loable el trabajo de estas mujeres pero seguimos cuestionando si deben cobrar o no. Como siempre digo… soy una joven mariposa, vuelo pero no vivo del aire… Ayudo a costruir puentes pero se precisa la materia y el compromiso para hacerlo.

jugär es la clave de la vida

Sí. Así voy tejiendo mi Vida. Revisando mi relación con lo material, con lo etéreo… He vuelto a quererme, a dejarme querer. Estoy aprendiendo a decir lo que siento y a no sentirme culpable. A ser responsable conmigo y con los pequeños que tengo bajo mi ala, pues de entre los regalos dispuestos estos meses cuento con otro realmente especial: Ollie, mi sobrino. Desde que decidí vivirme y darme tal y como soy, a mi vida han llegado  una niña y un niño para ser amados, cuidados y atendidos en todo mi goce y responsabilidad. Mayor motivo aún para apostar por mis sueños, pues éste es el legado que les dejo a ellos: el ejemplo de una mujer que un día, cansada del gris metropolitano, decidió pintar la realidad del color de sus sueños. Deseo que Bruna y Ollie nunca tengan que deconstruir su lógico mundo para llenarlo de la magia que ya palpita en su interior. Como su Guardiana siempre estaré ahí, soñando con ellos, creando realidades únicas… majestuosas… llenas de su deseo. Porque al final, lo que nos llevamos es la magia de haber desplegado nuestras alas y haber contagiado al mundo de fe en una misma…

“Por mí y por todas mis compañeras y por mí primero”

 

 

Estas palabras nacen para Bruna y Ollie y para aquellas/os que deseen hacer algo por sus sueños.

Para saber más de mis labores:

El Camino Rubí: talleres para mujeres

Le fabuleux destin d’Ikkä: escritura/ fotografía creativa

 

 

elecciones de vidä

Esucho Little One de Lucy Schwartz. Azucena lo compartió con nosotras en LaTribu 2.0 y gracias a ella, me estoy tomando unos minutos para mí. Estoy en la terraza- jardín de mis suegros. Estoy sola, bueno, estoy conmigo. Miro las flores bailar al compás de esta canción y llego hasta mi madre… ¿cómo? no lo sé bien, la magia de la vida que hace que un sentimiento teja un pensamiento y éste una palabrä.

Comienzo a rememorar la película “Mother and Child” que vi con Raquel y Cristina. Mi cuerpo dibuja una sonrisa húmeda, aquella de la emoción compartida al darnos la mano fuertemente bajo las tenues luces del cine. Ese sentimiento de hija que nos unía a las tres aquella tarde de otoño.

Y es así, como llego a mi madre. A ellä. A mi mente acude como por vez primera, una voz, la mía, que me susurra:

ella decidió quedarse conmigo, vivir para amarme. Mi madre decidió no morir. Decidió estar aquí, acariciando cada centímetro de esta piel que clarea por la melancolía de sentirla lejos.

[Las lágrimas saltan, desbocadas, y me cubren la cara...]

mi madre

Mi madre no sólo me dio la vida sino que decidió quedarse a velarla. Ella, con su voluntad de vida, acarició a la muerte con un dulce beso de despedida. Mi madre, aquellos días en el limbo, hizo una clara elección y en su centro, como su tesoro, brillaba yo.

Pude haberme criado sin sus labios, sin su pecho, sin sus consejos. Pude haber optado a su recuerdo y al mito que de la boca de mi padre pudiera haber nacido. Pude haber vivido aferrada a una foto y a la comparación incesante con el espejo. Pude, pero ella eligió por las dos y no me dejó la fantasía como recuerdo.

Cuando el cuerpo de la joven de 20 años comenzó a despedirse del mundo, su alma vino a visitar mi cuna. Allá, tras los insaciables llantos, hablamos. Estoy segura de que fue así. Mi cuerpo me dice que le rogué que se quedará. Mis manitas acariciaron su ser etéreo y, entre el difuso cuerpo de humo, le busqué el pecho para refugiarnos de la fría muerte. Allí, segura de que mis lágrimas podían empapar su conciencia, sembramos flores y, como el beso del “príncipe”, fue despertando…

Mi imagen en el espejo pudo haber sido un pálido reflejo de la joven de 20 años muerta por mala praxis obstétrica. En cambio, su elección, mis ruegos y la magia de la Vida la trajeron de vuelta. Veintitantos días más tarde aparecía por la puerta para quedarse a mi vera por y para siempre. Mi cuerpo recuerda- y aunque estas palabras pertenezcan a la voz de la fantasía infantil-  que no hubo mayor gozo que el de sentir su calor colmar mi cuerpo. Por fin, el cuerpo de estrellas tenía aroma, olor y carne… Mi madre estaba ahí para mi. Mi madre vivió y yo, con ella, nací al mundo. Ella era mi mundo y así me lo dio, entero, en su perfecta redondez…

 

Música: "Mother and Child" BSO


mi cuerpo, mi templo

Empiezo por el principio y traigo lo que ahora siento. Me miro en el espejo y comparto, con quien me quiera sentir, la historia de mi cuerpo.

Mi cuerpo (es decir yo, porque sin cuerpo no sería quien soy) tiene 27 años 6 meses y 12 días. Yo ,he vivido tantos años ajena a mi cuerpo que hasta hace unos meses creía que mi “yo” y mi cuerpo íbamos por separado. Esta incultura del cuerpo me llevó a apalearlo, romperlo, desfigurarlo, desdeñarlo, intoxicarlo, violarlo y regalarlo. Sí, creyendo que mi mente, mi espíritu y mi cuerpo tenían caminos propios y diferenciados me dejé caer, me perdí en el encanto de “cultivar la mente y el espíritu”, dejando atrás la materia orgánica que me permite ser en este mundo.

Mi cuerpo habla y mi cuerpo-yo- narra las historias de una niña esbelta, que al llegar a la ciudad de alcantarilla, comenzó a engordar de la pena. Una niña de 5 años esbelta pasó a ser  una niña de 9 años gordita que se convertiría, años más tarde, en una adolescente con un desorden alimenticio consciente. Y digo bien al decir consciente, pues fui muy consciente de lo que hacía y el porqué. Yo deseaba ser aprobada. No aspiraba a ser querida, pero sí que deseaba dejar de ser ridiculizada y observada con sorna. Con ser invisible podía conformarme, así que comencé por lo más visible de mi: el cuerpo. Cierto es que con ello, también vino la adaptación al medio de mis principios y mi mente. Necesitaba ser una más y ser tan diferente me paralizaba cada noche de domingo. Sí, decidí ser delgada y lo conseguí. Rápidamente las cosas cambiaron. La cuestión fue que yo, destruyendo mi apetito, conseguía tomar el control de mi autoestima. Era un asesinato prolífico y así se lo hice saber a mi terapeuta.  A ella le pedí que avisara a mi madre y a ella le conté la premeditación de mi inconsciente manifestado. Cuando quise, volví a comer sólo que esta vez las emociones no me llevaban a comer para protegerme de lo de afuera, sino que ahora la nada era la mejor porción.

No, no me jacto de esto. Pero ya no me culpo. Sobre mi cuerpo disociado en espíritu y materia, lancé un órdago y creí ganar. Nada más lejos de la realidad. A partir de ahí, mi cuerpo paso de ser de mis padres a de desconocidos. no sólo hablo de novietes, también de amigas sibilinas, profesoras socarronas y por supuesto, de la medicina y sin dudarlo del medio social. Erika ya no era tan gorda, ni tan fea, ni tan empollona ni tan rara. Erika ya podía ser aceptada. Todo esto a cambio de romperse en silencio, con el disimulo que una preciosa pre-puber ha de aprender. Juraría que hasta mi abuela me miró con otros ojos…

Este comienzo-pues no es más que el comienzo-lo sentí como fruto envenenado durante muchos años. Es ahora cuando puedo verlo como un acto de acercamiento a la realidad corporal. Por entonces, sin ser consciente de ello, mi Cuerpo me decía que por separado no podíamos ir y que lo que había en mi era exactamente lo que él reflejaba. No me siento culpable por haberme privado de comer, haberme intoxicado o haberme regalado a manos torpes. Todo esto formaba parte del inculto culto al cuerpo y yo, necesitaba de este aprendizaje.

Ahora bien, sin culto al cuerpo -consciente- no hubiera sido capaz de amar cada centímetro de esta perfección que me trae y me lleva en el mundo. Me explico:

A sabiendas de no tener un cuerpo de anuncio, siempre cultivé mi mente. Tanto que podría hablar de vigorexia mental. Después pasé al culto espiritual y me quedé levitando sin saber donde habitaba. La evidencia lo gritaba, habitas en un cuerpo de mujer y además no es cualquier cuerpo es TU cuerpo -Imaginaos lo doloroso que fue descubrir que por ser mujer tendría que vivir con mis marcadas caderas y mis finos antebrazos- Fueron los dolores de regla los que me hicieron volver al cuerpo. Fue mi cuerpo el que aulló y el que me mostró su belleza, en los momentos en los que mi mente descansaba de sus arduos ejercicios.

Ahora con esta edad descubro el amor por el ejercicio. Sentir cómo mis músculos palpitan me llena el cuerpo de gozo. Mi cuerpo, el que me habla de placer, me susurra desde lo más profundo de mi útero qué deseo y cómo lo deseo. Mi sagrado cuerpo nunca me guardó rencor porque sabía que él y yo éramos uno. Mi cuerpecito me besó cada cicatriz y se doblegó con dulzura cada vez que, yo sola, decidía romperme en pedazos.

Este cuerpo mío que venero y rindo culto es el mismo cuerpo en el que mis hijos/as habitarán si yo- y ellos/as lo deseamos  y por ello he de saber, desde ahora, que es mi templo sagrado. De él nacerán porque él se abrirá, derramado, a la flor de la Vida- Muerte. Mi ser no es posible sin éste, mi cuerpo. Por ello YA me amo. Por ello YA me cultivo. Porque al romper con el patriarcado y sus cultos-incultos, vuelvo a la materia con la mirada llena de agradecimiento y las manos preñadas de caricias para éste, mi templo. La tiranía del culto a la mente y el culto al cuerpo termina en mi. Vive por fin el culto a la Vida que soy en el esplendor de mi ser hecho carne.

el día 30

 

Este jueves 30 dije adiós y me tembló la voz.  Me anuncié que ese día, el rumbo de mi cascarón de nuez cambiaría. Sería, por fin, lo que yo deseara PERO sin agobios ni inseguridades.

Hoy, a día 2, tiemblo.

Navegar en mi deseo y de capitana de mi Vida es espléndido pero también asusta, porque de tanto en tanto necesito que el cielo me acaricie y las estrellas me digan que voy bien, que el rumbo de mis sueños lo cuidan las hadas y los duendes de mis días de nebulosa…

El jueves, a eso de las 10 de la noche, mi Vida, mi rumbo sumaron una estrella. Desde entonces hasta ahora y ,por mucho tiempo, mi navegar cuenta con un horizonte anaranjado… enternecido… pues el jueves, a petición del rey duende  y la reina de las hadas me convertí en la madrina de la Gran Hadä.

Nunca imaginé nada así para mi

Nunca supe de tanto amor y tanta responsabilidad

Nunca supe ni sabré a dónde nos lleva seguir el latir del alma…

Mi niña hadä, mi luna de verano… la flor sagrada de mi jardín tardío…  Ahora, ahora navego y tú estás ahí, cubriendo mi cielo de sonrisas de duende. No estoy sola, nunca lo estuve pero sentirte así, así de segura en mis brazos me devuelve la mirada de loba de mar

… No habrá océanos que se nos resistan! Los grandes piratas nos cuidarán en cada isla…

s.u.s.p.i.r.ö

Sí, el jueves 30 comenzó mi viaje de nuevo y ¿sabes? la brisa ahora mismo, acaricia mi pelo…

el baúl de las madres

¿¡Dónde están que no las veo!?

¿Las dejamos marchar? ¿Nos dejaron llegar?

Hablo de nuestras madres, de las mujeres que nos gestaron, de las que nos parieron, de las que nos criaron (que no tienen porque ser las tres en una)…

Observo continuamente que algo aquí está oculto o, quizás ocultado. Pocas hablamos de nuestras madres y más pocas aún hemos reconocido su lugar en nuestra historia de vida.

Que conste que yo no me siento una iluminada por haber llegado a situar a mi señora madre en el justo lugar que le corresponde. Ha sido un largo proceso de tinieblas y de mucho dolor, que sé bien que hicimos entre las dos y que me niego, ahora, a contabilizar los pasos de la una y de la otra. La cuestión es que andamos y que nos encontramos. Quizás por poco tiempo, quizás a veces con más espacio para ver en mi pupila su pupila…

Quizás fue la humildad de saberme hija de una mujer, más allá de hija de una madre… porque mi madre, Ana Rosa Rodríguez Ruiz, es ante todo mujer. El amor con un hombre, mi padre, mi venida al mundo y su consentimiento de albergarme en su vientre, le hizo madre. Sin embargo antes de que yo llegara y después de mi llegada mi madre era y es mujer.

Ella tiene sus deseos aún ocultos por miedo a no ser la madre que la sociedad o yo esperaba, pero ¿es esto cierto? sinceramente, no lo sé. De nuevo, vuelvo a hablar por ella como hace toda hija que cree tener derecho de decir sobre su madre lo que desea o no. Estoy muy cansada de mostrar, ante mi y ante el mundo, a mi madre como una sufridora del patriarcado, como una mujer anulada que me transmitió un rol de mujer que no me gusta. Esto no es cierto. Mi madre, que es mujer, me dio el mundo y al mundo como dice Mª Milagros Rivera Garretas. Ella fue y es garante de mi libertad, tejiéndola desde el silencio y cuidando de cada detalle para que yo fuera quién soy en realidad.

Podrás pensar que esto sólo lo hizo mi madre pero estoy segura de que la tuya también lo hizo. Siente bien y mírate en el espejo ¿qué gesto vive en ti? Ella es el único origen. Los destinos son varios, en cambio el origen existe y es uno. Nosotras mismas somos las que lo obviamos porque  duele, sin embargo sin volver a él, no hay camino real  fructífero, sólo ilusión.

Cuando se habla de crianza consciente, amorosa, siento que no es completa ni posible sin reconocer a nuestra madre. Y por reconocer no hablo de amar a la madre – como explica Luisa Muraro en El Orden simbólico de la Madre-  pues hay casos en lo que amar cuesta tanto… Hablo de saber de dónde venimos para ser conscientes de hacia a dónde vamos. Esta elección del camino es responsabilidad nuestra y no hay evolución más allá del patriarcado si continuamos creyéndonos hijas del vacío. Si nuestras madres siguen en el baúl, amordazadas porque su voz nos hace girones el alma, nosotras no seremos quienes realmente somos. Nuestras niñas han de poder ver que sus madres de carne y hueso están, que tienen su lugar. Es posible que no sean como soñamos pero ¿son ellas cómo soñaron? ¿somos, a caso nosotras, como soñamos?¡Cuánto dolor trae la ilusión y la falta de aceptar quiénes somos y quiénes son ellas!

Muchas nos enseñaron abnegación y sacrificio y, aunque cambiemos las formas, hoy lo repetimos. Muchas de ellas no se sabían ni sentían mujeres, eran la “madre de” y la “esposa de”. Esto algunas tratamos de desaprenderlo pero, de manera inconsciente, lo reproducimos de nuevo.

Yo nací de una mujer en cuerpo de mujer, sin embargo me hice mujer al reconocer mujer a mi madre y al relacionarme con la Otra para ser la mujer que sólo yo puedo ser. Sin patrones que me limiten, desdibujen o amputen el deseo que nace de mis entrañas y que se asoma a mis manos para ser dado a luz día sí y día también.

Para ser quién soy he de hundir mi dedo en el ombligo y conectar con las emociones que me llevan a esa mujer de ojos claros, que es mi madre. Sin este recorrido sólo soy una teórica de la vida, una soñadora de tiempos perdidos. Yo sueño con los pies en la tierra, bien hundidos, donde mis raíces son honradas sean largas y húmedas o negras y retorcidas. Mi dedo en el ombligo me lleva a ella y, sin ella, YO no sería.

 

por ti, Habiba

La ausencia de tu cuerpecito me hace temblar

Tus manos ya no acarician mi cara con esa dulzura tan tuya, mi niña

tan nuestra, mi lucero…

tan de mi y de ti, pequeña flor del desierto.

El mundo que te doy es el mismo mundo que nos quita, mi niña

¡Qué diminuto se hace mi cuerpo ante la inmensidad de tu ausencia!

Mis pechos nutren tu alma, mi lucero

allá donde estés, mi flor del desierto…

Si yo fuera Habiba, si yo fuera la madre que vela la cama vacía… la de los brazos faltos de la cadencia de su peso y ronroneo… si yo fuera ella, mi alma de poetisa quedaría muda… rota… marchita.

Porque no soy ella y porque soy la otra que siente y padece de lejos, de cerca, desde el rincón de la observadora…pero sólo de la que ve lo que puede y quiere, la que llena su cama de sueños y golondrinas, porque soy yo y no ella ni otra, mis palabras más puras se ponen a sus pies. Para que nutran y acaricien su ser, para que su voz de madre cobre vida en el cuerpo de cualquier mujer.

Porque Habiba podría ser Yo y quizás ella, por mi, daría hoy su voz.

TODAS SOMOS HABIBA


pariendö letras

Reviso y me atasco. Respiro y sigo caminando sin embargo creo que es momento de parar y mirar, perder la mirada en todo lo acontecido y reflexionar…

¿me acompañas?

No encuentro las palabras que nombren lo que se cuece en mi y sin ellas estoy perdida, temo no encontrar el modo de dibujarme y que tú, compañera, no puedas verme tal y como me siento esta noche de primavera …

Miro los libros recién paridos en la estantería y tomo conciencia de que viví está gestación sin tiempo, de lejos, con prisas y con la entrega de la hoja, que en el buen otoño, se deja caer… Leo a mis compañeras y algo palpita en mi, sin duda cada una vivimos una preñez bien diferente… Mismo bebé, distintas mamás y mil tonalidades para este sentir de parir letras tejidas de una en una … de cien en cien…

Después de estos meses estando allá y no acá, vuelvo a mi, a Casa, aturdida, con ganas, pero aturdida… Qué diferente soy de la que fui y cuánto más diferente seré mañana…

¿hermana, a ti te ocure como a mi?

Hace una semana tome la decisión de sentarme aquí a escribir, de manera perenne con miedo a resultarme “caduca”. Gracias a los acontecimientos acepto el reto de poner palabra a mi innombrable más denso y también al más intenso y, porqué no, al más íntimo y al divertido también.

He tomado la firme decisión de parir escritos en lugar de hijos e hijas de carne y miel.

¿sabes qué, amiga?

me siento completa al entregarme a mi y a las teclas y a los cuadernillos y a las servilletas de papel. Por primera vez

he

seguido

soñando

y me he creído libélula en mi propia nebulosa.

me siento.

ni bien ni mal, siento cada vello de mi piel erizarse al reconocer el camino a andar.

¿qué pasó con la maternidad?

te lo c.o.n.f.i.e.s.ö:

soy madre de letras y susurros en retales de papel

mis descendientes se diluyen con la lluvia aún siendo inmortales

así gesto yo, así nutro yo

a mi desde mi,

soy mi propia madre y mi propia hija… es el reflejo de la trinidäd, porque la Diosa que habita en mi útero me dicta al oído y yo, por fin, acepto…

Gracias a las 14 hadas y al duende que han sido pacientes y que, sin saberlo y quizás sin quererlo, me han ayudado a parirme sin tapujos. Este hijo de las 15+1 será mi primogénito y hermano mayor de muchos otros …

Gracias…. infinitas, gracias

las 15 autoras somos,

Enric Boix, diseñador


PRÓLOGO: UNA NUEVA MATERNIDAD por Rosa Jové

Es todo un honor compartir con vosotras y vosotros el prólogo de nuestro libro, “Una Nueva Maternidad“, escrito por Rosa Jové.

En unos días ya nos vemos en la presentación.

Gracias, gracias, gracias

PROLOGO: UNA NUEVA MATERNIDAD

Por Rosa Jové

La primera vez que vi este maravilloso manuscrito estuve de acuerdo con lo que se dice en el epílogo: no deja indiferente. Guste o no guste, te remueve hasta lo más hondo. En muchas de sus páginas algunas nos veremos reflejadas y nuestros ojos se humedecerán conforme avance la lectura. Otras, menos afortunadas, no sentirán tanta emoción pero seguro que tendrán material para reflexionar. Ante estas páginas la neutralidad no existe.

Porque se trata de madres que, más que desnudar su alma, se la arrancan para que el mundo vea bien clarito lo que sienten, lo que son o lo que quieren ser. Mujeres valientes que no se acomplejan y que se rebelaron en su día para ser mujeres y madres tal y como ellas querían y no como se les quería imponer.

Son historias de quince hadas de la maternidad que entre pañales y pucheros, entre trabajos varios y noches sin dormir invocaron al duende de sus sentimientos que se hizo visible en forma de letras y espacios. Son hadas verdaderamente mágicas pues encuentran tiempo para todo, saben de juegos y canciones y curan dolores de barriga con un dulce beso que sale de sus labios. En este libro, además demuestran que escriben como los ángeles.

Al igual que las hadas son invisibles a los ojos humanos no entrenados y por eso solo se reconocen entre ellas o las reconocen aquellos a quienes aman. Quizás uno de los objetivos de este libro es que la gente las entienda y las ame para así poder empezar a verlas. Pero no solo a ellas, sino también a las que son igual que ellas. Porque este mundo está poblado de miles de hadas, lo que sucede es que no todas se atreven a escribir. El objetivo es hacer visible lo que parece ser que hoy aún no se sabe ver.

Es curioso constatar cómo algunos textos están escritos desde la primera persona, desde la madre que se habla a ella misma. En otros es la madre que mantiene una conversación con su bebé y en otros con la sociedad. Porque cada una escribe lo que siente, lo que quiere escribir y a quien quiere escribir. Hay textos más intimistas y poéticos, textos más reivindicativos y prosaicos, pero todos destilando magia.

Me gustaría elegir una frase, un trocito de texto para que las personas que lean este prólogo puedan empezar a saborear lo que les espera. Pero…¿Cómo elegir solo uno? Si antes hablaba de 15 hadas he de mencionar ahora que este libro lo forman 46 pequeñas obras de arte. Elegir un fragmento de cada una quizás sería más correcto, pero tampoco haría justicia a la obra.

Me decido, pues, por buscar un resumen que los abarca a todos y me viene una palabra a la mente: amor. Lea el texto que lea sale el amor (sobre todo el amor maternal, pero también otros tipos de amor). Destila amor por los cuatro costados. Creo que si este libro fuera como una bolsita de té, haría una deliciosa infusión de amor.

Lean, emociónense, aprendan y amen. Eso es lo que van a encontrar en las siguientes páginas, nada más y nada menos.

Lleida, primavera de 2011.


una Nueva Maternidad ya está llegando…

“Quizás el primer libro sobre crianza escrito no por psicólogos, ni pediatras ni gurús, sino por madres”