Erika ¿eres madre?

Si no naciste de mi vientre

y cada noche sueño con tu melena,

Si cada vez que las veo sonreír

me pregunto cómo nos veremos tú y yo sentados aquí…

Si yo ahora, por ahora, no soy tu madre

y tú, por ahora no eres mi hijo…mi hija

sólo me queda aceptar que la maternidad debe ser algo más que soñar…

Pero si no tuviera esa capacidad de amarte

sin saber de tu mirar

Si me olvidara de guiñar un ojo a la luna cada vez que tu padre y yo nos amamos

yo no sería tan madre tuya como lo soy ahora…

…ahora, por ahora, en el momento presente en el que mi carne y la tuya no son una…

Si saliera a la calle y pudiera decir, sin miedo a temblar,

que la Vida es bella cuando aún estás por venir

me sentiría más libre… más yo…menos ella

Ha sido duro pedirle a tu hermano de las estrellas que volviera

sabiendo que, en verdad, tú, aún estás por darte a conocer…

Si supiera cuando vas a venir no tendría gracia

eso quiero creer…

La cuestión es que

si dejara de creer en la magia

no podría ser tu madre… porque me estás enseñando a creer sin ver…

a sentir sin mentir…

Vulnerable y vital, miro de frente  la promesa que, cumplida o no, me asegura que la Vida, en mí, seguirá…

Sintiendo…

de cara, frente a mï

Si pudiera mirar más allá de la pasión de negar mi viento

si en algún momento mi cuerpo de mujer se abriera ante mí

y mi mente de incrédula pudiera ver lo bella que soy

quizás dejaría marchar a estos fantasmas..

que me dicen que no puedo dejarte marchar.

¿Cuántas veces te miras al espejo y no encuentras a quién buscabas? ¿De cuántas maneras giras tu perfil para poder aproximarte a esa idea que dibujas de ti bajo las sábanas?

Ser mujer, en mi, ha pasado y pasa por tantos colores que puede ser que un día explote en mil y un pétalos…

imprevisible,

inmanejable,

innegable,

incoherente,

insensata…

definiciones que hablan de lo que no soy para aproximarme un poco más a lo que soy

¿Por qué el “no” nos da más margen para definirnos? Puede ser porque no tengamos ni debamos tener etiquetas que nos hagan encajar y con ello, amputar el universo que somos. La matria que una es con o sin derecho de residencia.

Ahora, sola con Lola y Taisen (perra y gato), frente a una cámara, me atrevo a fijar la pupila y verme por el objetivo. Me da mucha vergüenza y no quiero sentir que la que mira soy yo, que la que desea mostrarse bella ante vosotras soy yo.. que yo también sé coquetear y también necesito de la autorización femenina para sentir la belleza de mi cuerpo joven.

Ser mujer, en mi, pasa por una aventura intensa sin fin y yo sola me repito: Erika, creo que esto es vivir…

*Escucho Little Life de Rachael Yamagata

dulce caballito de mar

Así, pequeño… cada día más grande, siempre especial y único. Así estás tú, nadando en el vientre de la pequeña ninfa del sur, la reina de sureñä…

si pudiera deletrearte, casi en un suspiro, lo que tu tío y yo te amamos podríamos darnos por satisfechos al haber conseguido enhebrar cada letra en una palabra cargada de tanto amor… de tanta espera…

no pensé en ser tía y aquí estás tú, permitiéndome ser alguien especial para ti… acompañarte desde el sentir de una amiga y confidente… tal y como un día lo fue mi tía para mi…

tengo un nudo en la garganta.. temo estar demasiado lejos de ti y perderme tu primera sonrisa, tu primer paso y la caricia tierna de tu piel… me angustia sentir que me perderé ver nacer a esa gran mujer y a ese gran hombre, como madre y padre… pero ¿sabes qué? estoy más alegre que angustiada, porque sé que amarnos no es cosa de distancia.

mi bitxin de ojos profundos… te dibujo tantas veces! aunque en verdad, así, en nebulosa, me pareces tan real!

Tu llegada está siendo un gran aprendizaje para mi. La primera lección ha sido una de las más profundas de mi vida. Me has ayudado a conectar con mi dolor, con mi miedo y con los fantasmas más feos. Te siento y veo claridad y creo que entiendo tu mensaje. Todo tiene sentido y sin hablar, has sabido conversar… ayudarme a ver…

escucho haurtxo txikia (niñito pequeño) cantado por Estrella Morente y pienso en lo perfecta que es la canción para nosotros dos.. tú hijo de Sureñä y yo hija de Norteñä… acunándonos en la perfección del mestizaje… tal como lo es tu sangre y cada célula de tu piel.. tal y cómo serán las lenguas que te mezan cada noche…

caballito de mar, como te llama tu mamá, no te pido nada y todo te doy. No hay condiciones en este amor de tía y sobrino, porque es único y real… como lo eres tú…

…laztana

el silencio es nuestro aliado pequeño lucero…

* te hablo como un niño porque así te siento. aún no sabemos cuál es tu sexo, sea como sea eres perfecto en todas tus formas. aquí, en la mortalidad, tendemos a ser duales de ahí que elija uno o otro. de eso hablaremos mucho… tenemos tiempo! :) *

*Ella e Ícaro… os amo*

canción de amor desesperHäda

Pez, como la negra pez. Y aunque nade a favor de la corriente, siento que me vuelvo a caer… dentro del bidón de alquitrán…

Esperanza, la última que se pierde y la que más duele al saberse perdida. Así mes tras mes, esperando a que crezcas en mi barriga…

Él y yo, yo y él ,más todos y todas los invitados e invitadas a este acto de concepción esperada… nos abrazamos y a veces nos gritamos… ponemos luz y otras, la quitamos… todo esto rodea tu llegada…

Fragilidad, es la palabra que dibujan mis lágrimas al chocar contra la almohada. El dolor no se amortigua por el viscolatex, no… es más, a veces creo que lo rebota y lanza de nuevo… para brotar una y otra vez…

Podría poner claridad pero estaría mintiendo. Sé lo que es adentrarme en mi densidad y salir empapada de hiel. No necesito renacer, pues ya nací una vez y ahora me queda el camino de la vida, aún por recorrer…

pensé, en que te llamo a la vida para ser mortal y que quizás tú no quieras serlo. pensé en que pienso demasiado y que quizás te agobie vivir dentro de una filosofa perdida… pensé y así comencé de nuevo a llorar…

sé que dentro de unos días la herida cerrará y dará paso a la luz pintada de verde esperanza. bucle sin fin del que quiero salir corriendo y al que me aferro como muerta a su último aliento…

bebé, ésta es la que también soy. no sé si la conoces, pero obsérvala bien, porque esta mujer frágil y oscura es también la que te acunará dulcemente cada noche y te pintará poemas cada día…  sé que cumples con tu tiempo y con tu misión, pero este hada de alitas rotas te pide que escuches su mensaje:

amor mío, mi útero te espera; mis pechos te aguardan y mis manos te anhelan …

ven, ven…ven…

A ti, quien está por venir

los chicos de mi vida

Leo. Y según avanzo en la lectura siento que ellos también merecen mi consideración como compañeros de viaje. ¿Ellos? Sí, ellos, los hombres.

Yo vengo de una mujer y… de un hombre. Un hombre dulce, un hombre fuerte, un hombre cercano, un hombre rudo, un hombre inteligente, un hombre comprometido, un hombre con genio e ingenio… Sin él, como sin ella, yo no estaría aquí. Sin su genética no tendría esta boca carnosa ni estas facciones mitad celtas. Mi ingenio no estaría tan cultivado y por supuesto no escribiría como lo hago. Todo esto y más me fue dado por mi padre.

Yo soy una mujer que convive y vive con un hombre. Como mi padre, tiene cualidades de hombre, propias de la diferencia entre los sexos; riquezas y tesoros exóticos de nuestro ser y hacer de hombre y de mujer. Él, mi compañero, al igual que mi padre y mi mejor amigo son hombres que se sienten, que se escuchan, que con apoyo femenino han conectado con sus emociones y se sienten, por fin, cómodos al expresarlas sin tapujos.

Ellos son los hombres de mi Vida, junto con mi pequeño ángel Aram y aquellos que vengan a través de mi y otros que traben amistad con ésta  que se sabe y se siente mujer. Ellos son valiosos referentes en mi día a día. Me gusta su capacidad de pensamiento rápido y certero, sus grandes y fuertes brazos, sus miradas penetrantes y cariñosas, la seguridad de su regazo…A ellos recurrí tantas veces con el corazón roto…  De ellos resurgí, renovada, mil veces y otras mil y una veces más…

Los hombres de mi Vida son hombres “especiales”, porque son valientes en su cuerpo de hombre, porque se atreven a desafiar al patriarcado y abandonan la lucha agresiva del macho alfa que estaban destinados a ser por la vida en la más o menos armonía que desean para ellos y para las mujeres de su vida.

Mi hermano de alma, Ibon, tuvo la gran labor de ser “mejor amiga” lejos de conectar, en mi adolescencia ,con una mujer… con la Otra del espejo. Él siempre ha estado ahí para mis confesiones de madrugada, para mis angustias a las 7 de la mañana, él … él es mágico como lo son todos los hombres de mi Vida…

Tantas y tantas cosas he aprendido de ellos que siento que ya era hora de escribirles. De darles las gracias desde la mujer que soy al hombre que ellos son. Porque sin ellos yo no sería tan Yo… porque gracias a ellos y a veces “a pesar de ellos” he conectado con partes ocultas de mi  y he salido victoriosa…

Por los cuentos narrados y los cuentos inventados

Por las noches velando mi cama

Por los abrazos de oso

Por el humor irónico y la astucia

Por quererme tal y como soy

Por todo ello y por mucho, mucho más quiero deciros que os amo y que os necesito… sois los chicos de mi corazón y eso, nadie lo cambiará.

Vuestra, como lo soy mía

Erika

A mis hombres: aita, Alejo, Ibontxu, Batty, Noni, Ivantxu

Mi amor verdadero

Enamorada de cada gesto, de cada palabra tejida con esmero… sedienta de sus miradas cristalinas…

Hace tiempo que descubrí el calor de la mujer, pero quizás es ahora cuando confirmo que sin su pasión, sin sus palabras tiernas y sin su escucha presente no podría ser la que soy: mujer al completo.

Me gesté en el cuerpo de una mujer y mi cuerpo se hizo femenino en su seno. Al llegar al mundo, desordené mi sentido ayudada por los vientos patriarcales… arribe a su puerto cuando me encontré rodeada de 60 mujeres enteras, a pedazos construidas… Gracias a ellas llegué a mi madre de nuevo. Confirmé mi genealogía de mujer y me sentí capaz de ubicarme en el mundo porque ya me había ubicado en mis pechos, en mis labios, en mis suaves curvas… en mi SAGRADO sexo.

Leyendo a Luisa Muraro y a las mujeres que forman parte de la Librería de Mujeres de Milán comprendo, en palabra descrita, lo que tantas veces he presentido. Una mujer necesita enamorarse ( hemos de recuperar esta palabra para nosotras) de su semejanta. Verse en y a través de los ojos de la mujer, que como ella vive en esas curvas y en este mundo patriarcal.

Desde que disfruto de la amistad de las mujeres me siento más yo. Es una yo que nunca antes había conocido y que me enamora en cada reflejo en el espejo. Aparece la “auténtica” cuando me dejo hacer en y por ellas… por mi…

Por ellas, por nosotras pido que volvamos a mirarnos a través de nuestras pupilas y que gocemos del placer de ser en la otra. Es el momento de volver a casa…

Yo abiertamente declaro que estoy enamorada de vosotras, mujeres de mis entretelas.

Recomendación libro: “No creas tener derechos” Librería de Mujeres de Milán

mi barquito de papel

Apenas si unas gotas de sangre. Apenas si un sentimiento extraño. Apenas si sentí tu llegada… No quieras saber, Amor, cuánto tiempo me toma entender tu partida.

Tengo un hilo de odio anudado alrededor de mi útero. Unos dedos temblorosos no quieren mostrar la angustia de no ser la madre que esperaba ser. Y a aquí hemos llegado Aram, a abrir mi alma para que pueda limpiar tu memoria y sentir todo el dolor de manera real no un “como si…”

Sólo te nombro abiertamente cuando he de ir a algún médico. Me preguntan por embarazos y entonces autómatamente les habló de ti. Te pongo más semanas dentro de mi cuerpo y respiro conmovida tratando de pasar a otro tema… Te cubro de emociones ya resueltas y sonrío… Hijo mío! cuánto teatro!

Viviste en mi  4 semanas y 5 días y si me apurara sabría las horas. Viniste un mes de diciembre, tu padre afirma que el día de mi cumpleaños. Llegaste a nosotros después de habernos comprometido a ser papás días antes y al saber de tu llegada, mi corazón no supo asimilar que la Vida nos hubiera escuchado con tanta premura. Lo primero que hice fue llamar a mis padres, mis primos, mi tía y mis abuelos. Compartí mi alegría con toda la familia y me sentí tan tan especial… Llegaste para unirnos y esa noche de enero tu padre y yo nos fuimos a dormir muy inquietos.

Apenas si pasó un día más y, aunque sangraba un poquito y me sentía cansada, me empeñaba en ir a trabajar. Entonces cuidaba de un bebé y no quería fallar a su madre ni que faltara el dinero en casa. Sin asimilar nada y con el estoicismo habitual decidí no descansar… Aquella noche te fuiste de mi… Recuerda aún, mi cuerpo, las grandes contracciones que me dobalaban sobre la cama. Tu padre confuso y yo diciéndole que era normal, mientras me agarraba el vientre pidiéndote que te quedaras conmigo…

Mi cuerpo ya sabía lo que ocurría, en cambio mi cabeza se perdía en justificar lo que estaba ocurriendo…

Por la mañana, muy prontito una odisea de ambulatorios y hospitales para llegar a decirme que ni se te veía en mi barriguita ni seguías presente en mis hormonas…. Recuerdo con todo mi dolor mirar a la médica en el pasillo (donde me comunicaron tu marcha) y decirle: “ah vale! entiendo. Me voy ya. Adiós”… Recuerdo como fui la mujer de hierro disimulando que mi corazón se había quebrado. Fui hacia donde tu padre y le pedí que me llevara lejos. Y allí, sólo ante él, me rompí… nos rompimos en mli y un llantos.

Aún siento esa rabia, esa angustia, ese vacío inexplicable y esa frustración tan amarga.

Escuché de todo pero nada me consolaba… Hice lo que sabía para volver a la Vida: sorberme los mocos y caminar erguida. Y así, así padecí un dolor punzante y gélido… el dolor de no reconocerte ante el mundo. Únicamente ante mi y en el silencio de las sábanas frías.

Ahora, Aram, te recuerdo dolorida. Sabiendo que hace 2 años me preparé para ser madre y no volviste… ninguno lo hizo. Sí, crecí mucho y aprendí mucho pero te engañaría si dijera que no te sigo llorando ni pidiendo que bajes de nuevo o que, al menos, baje alguno de tus hermanos…

Me convertí en ser espiritual, en ser racional, en ser pragmático, en ser alado… en todo y en nada. Te lloré ante mi madre y me sentí más en calma. Te lloré ante Anna y me sentí más humana. Te lloré ante tu padre y me sentí impotente porque ya no podía dejarte de llorar… Aquel 24 de septiembre te dejamos marchar con un barquito de papel en el mar. Me sentí más libre y liviana pero hoy siento que sigue habiendo una enorme carga en mi.

En seguida me apresuré en volver a ser mamá y, seguramente, si lo hubiera conseguido, no estaría ahora sintiendo este dolor tan agudo que es el que me produce re-andar el camino a sabiendas de que es la única manera para encontrar aquello tan perdido y tan necesario. Contigo, no pude dejar ir la pena. Contigo, no supe llorar y pasar el duelo desde el principio. Contigo, como con los demás, me llené la cabeza de ideas para alejarte de mi corazón y no sentir el frío vacío de tu marcha…

Aram, fuiste vida en mi vientre. Fuiste la savia y el gesto ardiente de dos seres que se aman con ternura. Aram, para el tiempo que estuvimos juntos sólo puedo decirte que no puedo seguir disimulando y que quiero sentir la sangre correr por mis dedos… Te reconozco como tal y te lloro sin tapujos. Hijo mío, el estoicismo y la fortaleza nunca me hicieron tanto mal.

…Confío en sentir, algún día, tu sonrisa…

Zeure Amatxo,

Erika

Yo amo a mi vulva

Mi sexo es mío. De nadie más.

Yo descubrí el placer cuando era muy pequeñita, creo que, como muchas niñas, investigué mi cuerpo hasta encontrar “la tecla”. Recuerdo que esto ponía nerviosos a mis padres y les entiendo muy bien. Mi madre, como muchas madres, se crió en un ambiente en el que “tocarse” era sucio, era malo, era el camino directo al infierno. Sé que la historia hubiera sido diferente si hubiera sido un niño. A día de hoy que un niño se masturbe puede suscitar alguna risa nerviosa pero sus padres no se sentirán tan incómodos (seguramente algún padre se sentirá orgulloso) como si fuera una dulce niña de bucles dorados que se pasa todo el día “jugando” con su osito de peluche (en mi caso era un dragón rosa).

Bien, creo que un embarazo sano pasa por una sexualidad sana y ésta pasa sin lugar a dudas por una autoexploración sin tapujos, alegre y llena de fantasía. Ésta es la exploración típica de los niños y niñas en edades tempranas.  ¿Quién de nosotras no descubrió lo que le diferenciaba de los niños con su hermano o primo? ¿Quién no se dio sus primeros magreos con su amiguita, vecina o prima? La cuestión es que en nosotras no había malicia ni pecado, pero sí en los ojos atemorizados de nuestros padres. Y esto es lo que nos hizo sentir sucias, porque además “una niña no tiene deseo sexual” porque tooooodo el mundo sabe que el apetito sexual es propio de los niños o futuros hombres (por supuesto heterosexuales!). Las mujeres no sentimos ni padecemos hasta que encontramos a nuestro príncipe azul con un magnum 45 entre las piernas y nos lleva a la isla del placer, en la que sólo podremos estar si vamos de su mano.

Es curioso pero yo siempre sentí que hacerme el amor a mi misma me daba muchas más satisfacciones que algunos  encuentros fortuitos en la tercera fase. Lo cierto es que hasta hace muy poquito no pude abandonar la sensación viscosa y oscura que me invadía cada vez que acababa de llevarme yo solita al séptimo cielo. Siempre me sentía sucia, culpable como si estuviera traicionando a mi pareja, a mis padres y a la humanidad entera. Todo por ser mujer y tener apetito sexual, todo por disfrutar conmigo de mi… porque claro eso las mujeres decentes no lo hacen… y bastante racioncita de “fresca” y “rarita” tuve yo en mi adolescencia.

Ahora me siento muy feliz al conocer estudios que demuestran que un autoconocimiento profundo y satisfactorio de mi cuerpo de mujer aumenta mi autoestima y me protege de dependencias tan dañinas como la de la búsqueda perpetua del príncipe azul o la de entregar mi cuerpo a los médicos el día que vaya a hacer algo tan natural y sexual como parir.

Mi sexo es vital para mi. Es centro de poder y sabiduría. Es el epicentro del placer. Es mi cálida cueva a la que sólo permito entrar a quién yo quiero y en la que  juntos podemos disfrutar. Es mi lugar sagrado, mi templo. Mi vulva es preciosa, tal y como lo es mi vagina. Ambas son activas, como activos son mis pechos, como activas son mis sinuosas caderas. Nada en mi cuerpo de mujer es pasivo y destinado a ser activado por manos ajenas.

Sin duda amarme cada viernes por la mañana es uno de los mayores regalos que puedo darme sin coste alguno.

El placer comienza con una misma y después se puede compartir (si se quiere). Es precioso reconocer nuestro potencial y sonreír a la mujer ruborizada y acalorada del espejo ;)

Feliz re-encuentro, hermanas!!

Yo, mujer

Cómo se llena la boca al hablar de igualdad y de libertad. Cómo nos garantizan que el mundo ya comprende la cuestión femenina. Hoy, con las lágrimas corriendo por mis mejillas, me pregunto qué carajo es la cuestión femenina. Yo sólo entiendo de la causa de la humillación y abuso hacia la parte mayoritaria de la población: las mujeres.

“¡uau Erika! ¿qué te ha pasado? ¿dónde se ha ido la dulzura?” La dulzura sigue aquí para el momento que sea  necesaria porque lo que ahora vengo a compartir, a mi rincón, es la realidad enfocada desde la perspectiva de la mujer despierta. Ningún ser humano y menos aún mujer (en todas sus edades y condiciones sociales) ha de permitirse ignorar lo que ocurre con sus hermanas y con ella misma.

Hace unos días traje a mi mente algo que, cuando era pequeña, le decía a mi padre:

“aita, no sé que haría si perteneciera a una minoría oprimida y maltratada. Sin duda me rebelaría. No podría soportar ver cómo las injusticias suceden una detrás de otra sin que nadie diga basta. Si yo fuera uno de ellos… no sé lo que haría, pero sin duda algo haría”

Cuánta premonición… Hasta hace un tiempo no caí en la cuenta de que ya pertenecía a un pueblo oprimido (y ahora no hablo de cuestiones políticas de los vascos y el resto del mundo). No se trataba de una minoría, como dije, sino de una inmensa mayoría, porque pertenezco al pueblo de las mujeres, pueblo oprimido y explotado por encima de razas, religiones y estatus económico. En esto estamos todas igual de jodidas (entiendo que esto es la igualdad??). Alguna hermana me dirá “pero estamos mucho mejor que hace 20o años” Por supuesto que sí, pero no avanzamos con el tempo adecuado. Porque lo que ahora ocurre en occidente es la invisibilización de nuestra desigualdad. Con la idea de salir a trabajar fuera de casa solucionamos todo. Pero ¿qué ocurre de puertas para dentro? ¿qué sigue pasando con nuestra sexualidad? ¿qué hay de cómo vivimos nuestros embarazos y nuestros partos? Seguimos creyendo que nuestro cuerpo es sucio. Seguimos claudicando ante dietas milagrosas con la idea de ser aceptadas y así amadas, porque sin un hombre ¡estamos incompletas! y más tarde ¡sin hijos no seremos mujeres al 100%!.

Hermanas ¿os suena de algo esta historia?

En nuestro propio país se mutilan niñas, se las obliga  a casarse con hombres más mayores que ellas, se las desalienta a seguir con sus estudios, se les habla de su cuerpo y mente como algo sucio… claro alguien dirá: “ya, pero son las inmigrantes” Acabáramos, ¿no son acaso nuestras hermanas también? Os invito a ver fotos o documentales sobre **niñas mutiladas. Algunas diréis “no hace falta, qué mal gusto” y yo, queridas, os diré que ¡SI QUE HACE FALTA! Hemos de dejarnos emocionar por la locura, por la atrocidad de este patriarcado GLOBAL. De este modo cogeremos el coraje que tenemos como mujeres lobo y aullaremos para proteger a nuestra manada. África ya no queda tan lejos hermanas, África está en nuestros barrios y en ellos viven pequeñas que serán mutiladas sino se ayuda a su familia a tomar conciencia.

Pero esto sin duda es más sencillo para nosotros, los occidentales, que para otras culturas, porque nos encanta señalar con el dedo y etiquetar a los demás, sobre todo si son “negritos”. Pero ¿qué hay de la violencia machista (aquella fruto del patriarcado) en los diferentes ámbitos de nuestro día a día? La violencia obstétrica (entre las demás que existen) es aquella que muchas habéis padecido al haber sido rajadas, olvidadas, anuladas, tocadas al disponeros a hacer algo tan viejo, natural y mágico como parir. Todo esto en pro de la salud y el desarrollo médico. Muchas mujeres relatan estos episodios como violaciones y, permitidme que os diga que, para mi, lo son.

Y ¿qué hay de los abusos a niñas? ¿cuántas somos? ¿cuántas aún calláis, hermanas? Yo hablé después de años de silencio, pánico y culpa. Lo hice para que mi voz diera voz a otras niñas, adolescentes, mujeres. ¿Mi delito? ser niña, ser de esa mayoría declarada “patrimonio de la humanidad” de la que todos pueden hacer uso y disfrute. En el juicio nadie se cuestiona cómo se siente esa niña, cómo se recompondrá la muñequita rota… algún día… si es que algún día puede juntar las piezas del macabro puzzle…

Escribo desde la emoción más intensa. Escribo desde la Voz de mi Útero. La Diosa sabe que todo lo que hago es por y para mis hermanas. No me importa si alguna de vosotras me siente agresiva, no simpatiza, cree que exagero. Yo sigo en la brecha, porque como le dije a mi padre:

“Si yo fuera uno de ellos… no sé lo que haría, pero sin duda algo haría”

Bien, soy una de ellas y ya sé lo que voy a hacer: dar voz, caminar firme, respirar sin miedo, sentirme digna, preservar mi poder y ofrecer mis brazos para acoger a cada hermana en el momento que me necesite.

Esta es mi promesa de Vida.

¿Cuál es la tuya, hermana?

**Sobre la mutilación femenina:

**Gran Re-evolución:

la Universidad de la Vida

No sé bien cómo comenzar a hablar de lo que siento. Lo que me impulsa a escribir estas palabras es la rabia bien canalizada. Ese sentimiento que te impulsa a cambiar algo que ya no te sirve sí o sí. En mi fase de hechicera decido hacerme cargo de esta ponzoña y sacarla fuera. Marcar límites a aquellas personas que se duelen a sí mismas y por eso, supongo, trasladan su daño a las demás. Porque si estoy a favor de eliminar las centrales nucleares estoy a favor de no más actitudes contaminantes y hay personas que actúan (que no “son”) como el plutonio, sobre mis verdes campos.

Uno de los componentes radiactivos se basa en cuestionarme todo el tiempo y en preguntar si soy capaz de hacer lo que hago. Uffffffff bastante tengo con mi mente locuela que muchas veces me trae de cabeza! Veamos, todo lo que hago se basa en mi propia experiencia y mi propia maestra, sin vergüenza ni complejo alguno, es la propia Vida. Está bien, estudié dos años de empresariales y 4 de pedagogía y se supone que sé más que cualquier madre ,que se pasa 28 horas al día con sus pequeños, a administrar un hogar y a educar…. POR FAVOR! claro que no sé más. Incluso ella puede ser una grandísima maestra de realidades. Estudié empresariales porque no sabía que hacer con mi Vida y supuse que hacer lo que todo el mundo hacía estaría bien, que sería querida por ser inconsciente y 2 años después, tras imaginarme 40 años haciendo lo mismo en una oficina, pedí permiso a mis padres para dejar la carrera. Tras discusiones múltiples y un trabajo como dependienta en una tienda “de modé”, comencé a hacer lo que entonces me apasionaba: Pedagogía. De allí salí sabiendo lo siguiente: educar es ayudar sacar lo que uno ya tiene. Punto pelota. 4 años y aprendí eso y que en la Vida todo es aprendizaje. Para cualquier titulómana esto podría suponer un fracaso e imaginar que terminé con notas justillas o sin pasión por mi oficio. Nada más lejos (esto va para las titulomaníacas) el día de “los disfraces”, vamos el día de la toga y birrete (que no tuve que ponerme), me dieron el premio a la carrera. Así que para este tipo de personas, el concepto igual cambia, quizás ahora piensen: “oh qué mente preclara! “…

Para mi la carrera fue genial aunque eché de menos la realidad y el devolver a las personas su responsabilidad de educarse, pero en general salí bien formada, únicamente con esas dos grandes ideas.

[Sigo que si no me pierdo]

Después de trabajos y demás asuntos, llego a saber que mi alma es de doula (no es sólo el título de mi proyecto) y decido formarme como tal. En mi Vida había vivido tal intenso cambio. Jamás imaginé el poder de todas aquellas mujeres, juntas, unidas por la manada. Cada cual con sus circunstancias, sin embargo todas supimos generar espacios de encuentro y aprendizaje. Fueron de todas ellas de donde mi alma aprendió lo que ya sabía (yo creo que todos sabemos, sólo tenemos que recordarlo). Gracias a esa sinergía comencé a cuestionarme, a revisar mis hábitos… llevaba meses antes cambiando mis hábitos alimenticios y ellas (la manada) me dieron fuerza e inspiración. De todo aquello, más todas las demás personas que llegaron a través de la técnica metamórfica (también tengo título de esto, no temáis titulómanas mías) y de todas las mujeres que conocí gracias a Internet, y de todas las mamás que confiaron en mi y de mis padres y de Alex  y de la vecina llegué a sentirme en mi lugar. Es más, mi mayor “gracias a” se lo debo a mi amiga, socia y maestra de vida M.Àngels Santandreu (comadrona)  que me ayudó a parirme una mañana de mayo. Esa mañana sintió que mi lugar estaba al lado de las mujeres, de las nuevas jóvenes y de la menstruación. Así de sencillo y así de mágico fue el comienzo. Llevaba mucho tiempo autoexplorándome, mucho tiempo haciéndome muchas preguntas y mucho tiempo redescubriendo mi útero y ¿sabéis qué? me lancé a la piscina de mis capacidades. Respire profundo y, aunque tuve mucho miedo a fracasar y a que no me quisieran, confíe en mi Sabiduría Innata. Eso que tanto me recalcaban en la formación de doulas. Y así nacieron mis talleres de Sanación Femenina. Del fondo de mi alma, de mi corazón y de mi útero. Utilizando cada remiendo de mi Vida para compartir con todas las mujeres que quisieran beber de ello, sabiendo que ellas también tienen esa capacidad de dar lo que la Vida te regala en cada momento. Y es aquí dónde alguien, de buen corazón, puede preguntarme por títulos nobiliarios y referencias y diré que de esto “sólo” cuento con mi experiencia de Vida. Aquí las titulomaníacas pueden rasgarse las vestiduras, pero ¿sabéis qué? que nunca jamás me sentí más en Mi. La Vida es toda aprendizaje (enseñanza dos de la ilustrísima carrera de Pedagogía en la Universidad de Deusto) y que no existe estudio técnico alguno que te enseñe a habitar tu cuerpo. De nuevo es acudir a buscar fuera lo que una ya tiene dentro y sí dentro no se tiene, como dice Cora Anderson, no lo busques fuera(no lo encontrarás).

Mi labor es fruto del día a día, de conocer mis sombras y manifestar mis luces. De hundirme mil veces para conseguir salir a flote al menos una. Si una persona no está dispuesta a tomarse la Vida como la magnánima Universidad, siempre, SIEMPRE, actuará como un necio y, os aseguro, que títulos de ésos hay muchos.

* Este texto está creado para ayudarnos a confiar en nosotras y en nuestra Sabiduría Interior. Y a las que no se atreven y, por miedo o lo que sea, “atacan” a las que lo hacen este texto trata de ayudarlas a ver su error. Para que conecten con sus sombras y puedan abrazarlas antes de que se transformen en su gran depredador. Porque un proyecto es como un hijo, hay que gestarlo y parirlo conscientemente. Asumiendo la propia responsabilidad y sabiendo que una misma es capaz de hacerlo. Sin duda, no he necesitado médicos que regulen este “embarazo” y menos fórceps para parirlo. Confié en mi Cuerpo… tal como me dijeron las doulas.