canción de amor desesperHäda

Pez, como la negra pez. Y aunque nade a favor de la corriente, siento que me vuelvo a caer… dentro del bidón de alquitrán…

Esperanza, la última que se pierde y la que más duele al saberse perdida. Así mes tras mes, esperando a que crezcas en mi barriga…

Él y yo, yo y él ,más todos y todas los invitados e invitadas a este acto de concepción esperada… nos abrazamos y a veces nos gritamos… ponemos luz y otras, la quitamos… todo esto rodea tu llegada…

Fragilidad, es la palabra que dibujan mis lágrimas al chocar contra la almohada. El dolor no se amortigua por el viscolatex, no… es más, a veces creo que lo rebota y lanza de nuevo… para brotar una y otra vez…

Podría poner claridad pero estaría mintiendo. Sé lo que es adentrarme en mi densidad y salir empapada de hiel. No necesito renacer, pues ya nací una vez y ahora me queda el camino de la vida, aún por recorrer…

pensé, en que te llamo a la vida para ser mortal y que quizás tú no quieras serlo. pensé en que pienso demasiado y que quizás te agobie vivir dentro de una filosofa perdida… pensé y así comencé de nuevo a llorar…

sé que dentro de unos días la herida cerrará y dará paso a la luz pintada de verde esperanza. bucle sin fin del que quiero salir corriendo y al que me aferro como muerta a su último aliento…

bebé, ésta es la que también soy. no sé si la conoces, pero obsérvala bien, porque esta mujer frágil y oscura es también la que te acunará dulcemente cada noche y te pintará poemas cada día…  sé que cumples con tu tiempo y con tu misión, pero este hada de alitas rotas te pide que escuches su mensaje:

amor mío, mi útero te espera; mis pechos te aguardan y mis manos te anhelan …

ven, ven…ven…

A ti, quien está por venir

los chicos de mi vida

Leo. Y según avanzo en la lectura siento que ellos también merecen mi consideración como compañeros de viaje. ¿Ellos? Sí, ellos, los hombres.

Yo vengo de una mujer y… de un hombre. Un hombre dulce, un hombre fuerte, un hombre cercano, un hombre rudo, un hombre inteligente, un hombre comprometido, un hombre con genio e ingenio… Sin él, como sin ella, yo no estaría aquí. Sin su genética no tendría esta boca carnosa ni estas facciones mitad celtas. Mi ingenio no estaría tan cultivado y por supuesto no escribiría como lo hago. Todo esto y más me fue dado por mi padre.

Yo soy una mujer que convive y vive con un hombre. Como mi padre, tiene cualidades de hombre, propias de la diferencia entre los sexos; riquezas y tesoros exóticos de nuestro ser y hacer de hombre y de mujer. Él, mi compañero, al igual que mi padre y mi mejor amigo son hombres que se sienten, que se escuchan, que con apoyo femenino han conectado con sus emociones y se sienten, por fin, cómodos al expresarlas sin tapujos.

Ellos son los hombres de mi Vida, junto con mi pequeño ángel Aram y aquellos que vengan a través de mi y otros que traben amistad con ésta  que se sabe y se siente mujer. Ellos son valiosos referentes en mi día a día. Me gusta su capacidad de pensamiento rápido y certero, sus grandes y fuertes brazos, sus miradas penetrantes y cariñosas, la seguridad de su regazo…A ellos recurrí tantas veces con el corazón roto…  De ellos resurgí, renovada, mil veces y otras mil y una veces más…

Los hombres de mi Vida son hombres “especiales”, porque son valientes en su cuerpo de hombre, porque se atreven a desafiar al patriarcado y abandonan la lucha agresiva del macho alfa que estaban destinados a ser por la vida en la más o menos armonía que desean para ellos y para las mujeres de su vida.

Mi hermano de alma, Ibon, tuvo la gran labor de ser “mejor amiga” lejos de conectar, en mi adolescencia ,con una mujer… con la Otra del espejo. Él siempre ha estado ahí para mis confesiones de madrugada, para mis angustias a las 7 de la mañana, él … él es mágico como lo son todos los hombres de mi Vida…

Tantas y tantas cosas he aprendido de ellos que siento que ya era hora de escribirles. De darles las gracias desde la mujer que soy al hombre que ellos son. Porque sin ellos yo no sería tan Yo… porque gracias a ellos y a veces “a pesar de ellos” he conectado con partes ocultas de mi  y he salido victoriosa…

Por los cuentos narrados y los cuentos inventados

Por las noches velando mi cama

Por los abrazos de oso

Por el humor irónico y la astucia

Por quererme tal y como soy

Por todo ello y por mucho, mucho más quiero deciros que os amo y que os necesito… sois los chicos de mi corazón y eso, nadie lo cambiará.

Vuestra, como lo soy mía

Erika

A mis hombres: aita, Alejo, Ibontxu, Batty, Noni, Ivantxu

Mi amor verdadero

Enamorada de cada gesto, de cada palabra tejida con esmero… sedienta de sus miradas cristalinas…

Hace tiempo que descubrí el calor de la mujer, pero quizás es ahora cuando confirmo que sin su pasión, sin sus palabras tiernas y sin su escucha presente no podría ser la que soy: mujer al completo.

Me gesté en el cuerpo de una mujer y mi cuerpo se hizo femenino en su seno. Al llegar al mundo, desordené mi sentido ayudada por los vientos patriarcales… arribe a su puerto cuando me encontré rodeada de 60 mujeres enteras, a pedazos construidas… Gracias a ellas llegué a mi madre de nuevo. Confirmé mi genealogía de mujer y me sentí capaz de ubicarme en el mundo porque ya me había ubicado en mis pechos, en mis labios, en mis suaves curvas… en mi SAGRADO sexo.

Leyendo a Luisa Muraro y a las mujeres que forman parte de la Librería de Mujeres de Milán comprendo, en palabra descrita, lo que tantas veces he presentido. Una mujer necesita enamorarse ( hemos de recuperar esta palabra para nosotras) de su semejanta. Verse en y a través de los ojos de la mujer, que como ella vive en esas curvas y en este mundo patriarcal.

Desde que disfruto de la amistad de las mujeres me siento más yo. Es una yo que nunca antes había conocido y que me enamora en cada reflejo en el espejo. Aparece la “auténtica” cuando me dejo hacer en y por ellas… por mi…

Por ellas, por nosotras pido que volvamos a mirarnos a través de nuestras pupilas y que gocemos del placer de ser en la otra. Es el momento de volver a casa…

Yo abiertamente declaro que estoy enamorada de vosotras, mujeres de mis entretelas.

Recomendación libro: “No creas tener derechos” Librería de Mujeres de Milán

mi barquito de papel

Apenas si unas gotas de sangre. Apenas si un sentimiento extraño. Apenas si sentí tu llegada… No quieras saber, Amor, cuánto tiempo me toma entender tu partida.

Tengo un hilo de odio anudado alrededor de mi útero. Unos dedos temblorosos no quieren mostrar la angustia de no ser la madre que esperaba ser. Y a aquí hemos llegado Aram, a abrir mi alma para que pueda limpiar tu memoria y sentir todo el dolor de manera real no un “como si…”

Sólo te nombro abiertamente cuando he de ir a algún médico. Me preguntan por embarazos y entonces autómatamente les habló de ti. Te pongo más semanas dentro de mi cuerpo y respiro conmovida tratando de pasar a otro tema… Te cubro de emociones ya resueltas y sonrío… Hijo mío! cuánto teatro!

Viviste en mi  4 semanas y 5 días y si me apurara sabría las horas. Viniste un mes de diciembre, tu padre afirma que el día de mi cumpleaños. Llegaste a nosotros después de habernos comprometido a ser papás días antes y al saber de tu llegada, mi corazón no supo asimilar que la Vida nos hubiera escuchado con tanta premura. Lo primero que hice fue llamar a mis padres, mis primos, mi tía y mis abuelos. Compartí mi alegría con toda la familia y me sentí tan tan especial… Llegaste para unirnos y esa noche de enero tu padre y yo nos fuimos a dormir muy inquietos.

Apenas si pasó un día más y, aunque sangraba un poquito y me sentía cansada, me empeñaba en ir a trabajar. Entonces cuidaba de un bebé y no quería fallar a su madre ni que faltara el dinero en casa. Sin asimilar nada y con el estoicismo habitual decidí no descansar… Aquella noche te fuiste de mi… Recuerda aún, mi cuerpo, las grandes contracciones que me dobalaban sobre la cama. Tu padre confuso y yo diciéndole que era normal, mientras me agarraba el vientre pidiéndote que te quedaras conmigo…

Mi cuerpo ya sabía lo que ocurría, en cambio mi cabeza se perdía en justificar lo que estaba ocurriendo…

Por la mañana, muy prontito una odisea de ambulatorios y hospitales para llegar a decirme que ni se te veía en mi barriguita ni seguías presente en mis hormonas…. Recuerdo con todo mi dolor mirar a la médica en el pasillo (donde me comunicaron tu marcha) y decirle: “ah vale! entiendo. Me voy ya. Adiós”… Recuerdo como fui la mujer de hierro disimulando que mi corazón se había quebrado. Fui hacia donde tu padre y le pedí que me llevara lejos. Y allí, sólo ante él, me rompí… nos rompimos en mli y un llantos.

Aún siento esa rabia, esa angustia, ese vacío inexplicable y esa frustración tan amarga.

Escuché de todo pero nada me consolaba… Hice lo que sabía para volver a la Vida: sorberme los mocos y caminar erguida. Y así, así padecí un dolor punzante y gélido… el dolor de no reconocerte ante el mundo. Únicamente ante mi y en el silencio de las sábanas frías.

Ahora, Aram, te recuerdo dolorida. Sabiendo que hace 2 años me preparé para ser madre y no volviste… ninguno lo hizo. Sí, crecí mucho y aprendí mucho pero te engañaría si dijera que no te sigo llorando ni pidiendo que bajes de nuevo o que, al menos, baje alguno de tus hermanos…

Me convertí en ser espiritual, en ser racional, en ser pragmático, en ser alado… en todo y en nada. Te lloré ante mi madre y me sentí más en calma. Te lloré ante Anna y me sentí más humana. Te lloré ante tu padre y me sentí impotente porque ya no podía dejarte de llorar… Aquel 24 de septiembre te dejamos marchar con un barquito de papel en el mar. Me sentí más libre y liviana pero hoy siento que sigue habiendo una enorme carga en mi.

En seguida me apresuré en volver a ser mamá y, seguramente, si lo hubiera conseguido, no estaría ahora sintiendo este dolor tan agudo que es el que me produce re-andar el camino a sabiendas de que es la única manera para encontrar aquello tan perdido y tan necesario. Contigo, no pude dejar ir la pena. Contigo, no supe llorar y pasar el duelo desde el principio. Contigo, como con los demás, me llené la cabeza de ideas para alejarte de mi corazón y no sentir el frío vacío de tu marcha…

Aram, fuiste vida en mi vientre. Fuiste la savia y el gesto ardiente de dos seres que se aman con ternura. Aram, para el tiempo que estuvimos juntos sólo puedo decirte que no puedo seguir disimulando y que quiero sentir la sangre correr por mis dedos… Te reconozco como tal y te lloro sin tapujos. Hijo mío, el estoicismo y la fortaleza nunca me hicieron tanto mal.

…Confío en sentir, algún día, tu sonrisa…

Zeure Amatxo,

Erika

Yo amo a mi vulva

Mi sexo es mío. De nadie más.

Yo descubrí el placer cuando era muy pequeñita, creo que, como muchas niñas, investigué mi cuerpo hasta encontrar “la tecla”. Recuerdo que esto ponía nerviosos a mis padres y les entiendo muy bien. Mi madre, como muchas madres, se crió en un ambiente en el que “tocarse” era sucio, era malo, era el camino directo al infierno. Sé que la historia hubiera sido diferente si hubiera sido un niño. A día de hoy que un niño se masturbe puede suscitar alguna risa nerviosa pero sus padres no se sentirán tan incómodos (seguramente algún padre se sentirá orgulloso) como si fuera una dulce niña de bucles dorados que se pasa todo el día “jugando” con su osito de peluche (en mi caso era un dragón rosa).

Bien, creo que un embarazo sano pasa por una sexualidad sana y ésta pasa sin lugar a dudas por una autoexploración sin tapujos, alegre y llena de fantasía. Ésta es la exploración típica de los niños y niñas en edades tempranas.  ¿Quién de nosotras no descubrió lo que le diferenciaba de los niños con su hermano o primo? ¿Quién no se dio sus primeros magreos con su amiguita, vecina o prima? La cuestión es que en nosotras no había malicia ni pecado, pero sí en los ojos atemorizados de nuestros padres. Y esto es lo que nos hizo sentir sucias, porque además “una niña no tiene deseo sexual” porque tooooodo el mundo sabe que el apetito sexual es propio de los niños o futuros hombres (por supuesto heterosexuales!). Las mujeres no sentimos ni padecemos hasta que encontramos a nuestro príncipe azul con un magnum 45 entre las piernas y nos lleva a la isla del placer, en la que sólo podremos estar si vamos de su mano.

Es curioso pero yo siempre sentí que hacerme el amor a mi misma me daba muchas más satisfacciones que algunos  encuentros fortuitos en la tercera fase. Lo cierto es que hasta hace muy poquito no pude abandonar la sensación viscosa y oscura que me invadía cada vez que acababa de llevarme yo solita al séptimo cielo. Siempre me sentía sucia, culpable como si estuviera traicionando a mi pareja, a mis padres y a la humanidad entera. Todo por ser mujer y tener apetito sexual, todo por disfrutar conmigo de mi… porque claro eso las mujeres decentes no lo hacen… y bastante racioncita de “fresca” y “rarita” tuve yo en mi adolescencia.

Ahora me siento muy feliz al conocer estudios que demuestran que un autoconocimiento profundo y satisfactorio de mi cuerpo de mujer aumenta mi autoestima y me protege de dependencias tan dañinas como la de la búsqueda perpetua del príncipe azul o la de entregar mi cuerpo a los médicos el día que vaya a hacer algo tan natural y sexual como parir.

Mi sexo es vital para mi. Es centro de poder y sabiduría. Es el epicentro del placer. Es mi cálida cueva a la que sólo permito entrar a quién yo quiero y en la que  juntos podemos disfrutar. Es mi lugar sagrado, mi templo. Mi vulva es preciosa, tal y como lo es mi vagina. Ambas son activas, como activos son mis pechos, como activas son mis sinuosas caderas. Nada en mi cuerpo de mujer es pasivo y destinado a ser activado por manos ajenas.

Sin duda amarme cada viernes por la mañana es uno de los mayores regalos que puedo darme sin coste alguno.

El placer comienza con una misma y después se puede compartir (si se quiere). Es precioso reconocer nuestro potencial y sonreír a la mujer ruborizada y acalorada del espejo ;)

Feliz re-encuentro, hermanas!!

Yo, mujer

Cómo se llena la boca al hablar de igualdad y de libertad. Cómo nos garantizan que el mundo ya comprende la cuestión femenina. Hoy, con las lágrimas corriendo por mis mejillas, me pregunto qué carajo es la cuestión femenina. Yo sólo entiendo de la causa de la humillación y abuso hacia la parte mayoritaria de la población: las mujeres.

“¡uau Erika! ¿qué te ha pasado? ¿dónde se ha ido la dulzura?” La dulzura sigue aquí para el momento que sea  necesaria porque lo que ahora vengo a compartir, a mi rincón, es la realidad enfocada desde la perspectiva de la mujer despierta. Ningún ser humano y menos aún mujer (en todas sus edades y condiciones sociales) ha de permitirse ignorar lo que ocurre con sus hermanas y con ella misma.

Hace unos días traje a mi mente algo que, cuando era pequeña, le decía a mi padre:

“aita, no sé que haría si perteneciera a una minoría oprimida y maltratada. Sin duda me rebelaría. No podría soportar ver cómo las injusticias suceden una detrás de otra sin que nadie diga basta. Si yo fuera uno de ellos… no sé lo que haría, pero sin duda algo haría”

Cuánta premonición… Hasta hace un tiempo no caí en la cuenta de que ya pertenecía a un pueblo oprimido (y ahora no hablo de cuestiones políticas de los vascos y el resto del mundo). No se trataba de una minoría, como dije, sino de una inmensa mayoría, porque pertenezco al pueblo de las mujeres, pueblo oprimido y explotado por encima de razas, religiones y estatus económico. En esto estamos todas igual de jodidas (entiendo que esto es la igualdad??). Alguna hermana me dirá “pero estamos mucho mejor que hace 20o años” Por supuesto que sí, pero no avanzamos con el tempo adecuado. Porque lo que ahora ocurre en occidente es la invisibilización de nuestra desigualdad. Con la idea de salir a trabajar fuera de casa solucionamos todo. Pero ¿qué ocurre de puertas para dentro? ¿qué sigue pasando con nuestra sexualidad? ¿qué hay de cómo vivimos nuestros embarazos y nuestros partos? Seguimos creyendo que nuestro cuerpo es sucio. Seguimos claudicando ante dietas milagrosas con la idea de ser aceptadas y así amadas, porque sin un hombre ¡estamos incompletas! y más tarde ¡sin hijos no seremos mujeres al 100%!.

Hermanas ¿os suena de algo esta historia?

En nuestro propio país se mutilan niñas, se las obliga  a casarse con hombres más mayores que ellas, se las desalienta a seguir con sus estudios, se les habla de su cuerpo y mente como algo sucio… claro alguien dirá: “ya, pero son las inmigrantes” Acabáramos, ¿no son acaso nuestras hermanas también? Os invito a ver fotos o documentales sobre **niñas mutiladas. Algunas diréis “no hace falta, qué mal gusto” y yo, queridas, os diré que ¡SI QUE HACE FALTA! Hemos de dejarnos emocionar por la locura, por la atrocidad de este patriarcado GLOBAL. De este modo cogeremos el coraje que tenemos como mujeres lobo y aullaremos para proteger a nuestra manada. África ya no queda tan lejos hermanas, África está en nuestros barrios y en ellos viven pequeñas que serán mutiladas sino se ayuda a su familia a tomar conciencia.

Pero esto sin duda es más sencillo para nosotros, los occidentales, que para otras culturas, porque nos encanta señalar con el dedo y etiquetar a los demás, sobre todo si son “negritos”. Pero ¿qué hay de la violencia machista (aquella fruto del patriarcado) en los diferentes ámbitos de nuestro día a día? La violencia obstétrica (entre las demás que existen) es aquella que muchas habéis padecido al haber sido rajadas, olvidadas, anuladas, tocadas al disponeros a hacer algo tan viejo, natural y mágico como parir. Todo esto en pro de la salud y el desarrollo médico. Muchas mujeres relatan estos episodios como violaciones y, permitidme que os diga que, para mi, lo son.

Y ¿qué hay de los abusos a niñas? ¿cuántas somos? ¿cuántas aún calláis, hermanas? Yo hablé después de años de silencio, pánico y culpa. Lo hice para que mi voz diera voz a otras niñas, adolescentes, mujeres. ¿Mi delito? ser niña, ser de esa mayoría declarada “patrimonio de la humanidad” de la que todos pueden hacer uso y disfrute. En el juicio nadie se cuestiona cómo se siente esa niña, cómo se recompondrá la muñequita rota… algún día… si es que algún día puede juntar las piezas del macabro puzzle…

Escribo desde la emoción más intensa. Escribo desde la Voz de mi Útero. La Diosa sabe que todo lo que hago es por y para mis hermanas. No me importa si alguna de vosotras me siente agresiva, no simpatiza, cree que exagero. Yo sigo en la brecha, porque como le dije a mi padre:

“Si yo fuera uno de ellos… no sé lo que haría, pero sin duda algo haría”

Bien, soy una de ellas y ya sé lo que voy a hacer: dar voz, caminar firme, respirar sin miedo, sentirme digna, preservar mi poder y ofrecer mis brazos para acoger a cada hermana en el momento que me necesite.

Esta es mi promesa de Vida.

¿Cuál es la tuya, hermana?

**Sobre la mutilación femenina:

**Gran Re-evolución:


la Universidad de la Vida

No sé bien cómo comenzar a hablar de lo que siento. Lo que me impulsa a escribir estas palabras es la rabia bien canalizada. Ese sentimiento que te impulsa a cambiar algo que ya no te sirve sí o sí. En mi fase de hechicera decido hacerme cargo de esta ponzoña y sacarla fuera. Marcar límites a aquellas personas que se duelen a sí mismas y por eso, supongo, trasladan su daño a las demás. Porque si estoy a favor de eliminar las centrales nucleares estoy a favor de no más actitudes contaminantes y hay personas que actúan (que no “son”) como el plutonio, sobre mis verdes campos.

Uno de los componentes radiactivos se basa en cuestionarme todo el tiempo y en preguntar si soy capaz de hacer lo que hago. Uffffffff bastante tengo con mi mente locuela que muchas veces me trae de cabeza! Veamos, todo lo que hago se basa en mi propia experiencia y mi propia maestra, sin vergüenza ni complejo alguno, es la propia Vida. Está bien, estudié dos años de empresariales y 4 de pedagogía y se supone que sé más que cualquier madre ,que se pasa 28 horas al día con sus pequeños, a administrar un hogar y a educar…. POR FAVOR! claro que no sé más. Incluso ella puede ser una grandísima maestra de realidades. Estudié empresariales porque no sabía que hacer con mi Vida y supuse que hacer lo que todo el mundo hacía estaría bien, que sería querida por ser inconsciente y 2 años después, tras imaginarme 40 años haciendo lo mismo en una oficina, pedí permiso a mis padres para dejar la carrera. Tras discusiones múltiples y un trabajo como dependienta en una tienda “de modé”, comencé a hacer lo que entonces me apasionaba: Pedagogía. De allí salí sabiendo lo siguiente: educar es ayudar sacar lo que uno ya tiene. Punto pelota. 4 años y aprendí eso y que en la Vida todo es aprendizaje. Para cualquier titulómana esto podría suponer un fracaso e imaginar que terminé con notas justillas o sin pasión por mi oficio. Nada más lejos (esto va para las titulomaníacas) el día de “los disfraces”, vamos el día de la toga y birrete (que no tuve que ponerme), me dieron el premio a la carrera. Así que para este tipo de personas, el concepto igual cambia, quizás ahora piensen: “oh qué mente preclara! “…

Para mi la carrera fue genial aunque eché de menos la realidad y el devolver a las personas su responsabilidad de educarse, pero en general salí bien formada, únicamente con esas dos grandes ideas.

[Sigo que si no me pierdo]

Después de trabajos y demás asuntos, llego a saber que mi alma es de doula (no es sólo el título de mi proyecto) y decido formarme como tal. En mi Vida había vivido tal intenso cambio. Jamás imaginé el poder de todas aquellas mujeres, juntas, unidas por la manada. Cada cual con sus circunstancias, sin embargo todas supimos generar espacios de encuentro y aprendizaje. Fueron de todas ellas de donde mi alma aprendió lo que ya sabía (yo creo que todos sabemos, sólo tenemos que recordarlo). Gracias a esa sinergía comencé a cuestionarme, a revisar mis hábitos… llevaba meses antes cambiando mis hábitos alimenticios y ellas (la manada) me dieron fuerza e inspiración. De todo aquello, más todas las demás personas que llegaron a través de la técnica metamórfica (también tengo título de esto, no temáis titulómanas mías) y de todas las mujeres que conocí gracias a Internet, y de todas las mamás que confiaron en mi y de mis padres y de Alex  y de la vecina llegué a sentirme en mi lugar. Es más, mi mayor “gracias a” se lo debo a mi amiga, socia y maestra de vida M.Àngels Santandreu (comadrona)  que me ayudó a parirme una mañana de mayo. Esa mañana sintió que mi lugar estaba al lado de las mujeres, de las nuevas jóvenes y de la menstruación. Así de sencillo y así de mágico fue el comienzo. Llevaba mucho tiempo autoexplorándome, mucho tiempo haciéndome muchas preguntas y mucho tiempo redescubriendo mi útero y ¿sabéis qué? me lancé a la piscina de mis capacidades. Respire profundo y, aunque tuve mucho miedo a fracasar y a que no me quisieran, confíe en mi Sabiduría Innata. Eso que tanto me recalcaban en la formación de doulas. Y así nacieron mis talleres de Sanación Femenina. Del fondo de mi alma, de mi corazón y de mi útero. Utilizando cada remiendo de mi Vida para compartir con todas las mujeres que quisieran beber de ello, sabiendo que ellas también tienen esa capacidad de dar lo que la Vida te regala en cada momento. Y es aquí dónde alguien, de buen corazón, puede preguntarme por títulos nobiliarios y referencias y diré que de esto “sólo” cuento con mi experiencia de Vida. Aquí las titulomaníacas pueden rasgarse las vestiduras, pero ¿sabéis qué? que nunca jamás me sentí más en Mi. La Vida es toda aprendizaje (enseñanza dos de la ilustrísima carrera de Pedagogía en la Universidad de Deusto) y que no existe estudio técnico alguno que te enseñe a habitar tu cuerpo. De nuevo es acudir a buscar fuera lo que una ya tiene dentro y sí dentro no se tiene, como dice Cora Anderson, no lo busques fuera(no lo encontrarás).

Mi labor es fruto del día a día, de conocer mis sombras y manifestar mis luces. De hundirme mil veces para conseguir salir a flote al menos una. Si una persona no está dispuesta a tomarse la Vida como la magnánima Universidad, siempre, SIEMPRE, actuará como un necio y, os aseguro, que títulos de ésos hay muchos.

* Este texto está creado para ayudarnos a confiar en nosotras y en nuestra Sabiduría Interior. Y a las que no se atreven y, por miedo o lo que sea, “atacan” a las que lo hacen este texto trata de ayudarlas a ver su error. Para que conecten con sus sombras y puedan abrazarlas antes de que se transformen en su gran depredador. Porque un proyecto es como un hijo, hay que gestarlo y parirlo conscientemente. Asumiendo la propia responsabilidad y sabiendo que una misma es capaz de hacerlo. Sin duda, no he necesitado médicos que regulen este “embarazo” y menos fórceps para parirlo. Confié en mi Cuerpo… tal como me dijeron las doulas.


desnudez

Llegan momentos en los que no sé bien qué he de decir. Quizás debería estar callada. Porque el silencio es un bálsamo. Porque he llegado a una parte de esta película en la que una leve pluma dice mucho más que mis desbaratadas preguntas o mis comedidas respuestas.

Siempre hay un tiempo para permitirse Ser algo más que doula, algo más que pedagoga, algo más que amante, algo más que terapeuta, algo más que hija, algo más que mujer, algo más que…. simplemente SER. Hace tiempo que echo de menos pararme a leer un libro que nada tenga que ver con mi Vida (que ya es completamente mi profesión). Es más, acabo de borrar cuatro líneas que hablaban sobre el re-encuentro con la Diosa que no es otro que el re-encuentro con la propia madre, pero no he podido seguir. Sólo escribo, respiro, paladeo, canto y medito por las mujeres y, sintiéndome feliz por ello, ahora tengo ganas de SER sin etiquetas. No buscar compartir ni aleccionar (a veces lo hago sin querer darme cuenta), sólo escribir en mi plena desnudez, por el palcer de abrirme, mostrarme…

exhibicionista canalla que revolotea por las ventanas… así me muestro hoy…

Últimamente me tomo demasiado en serio y esto no puede ser! es muy aburrido. Me he convertido en una mujer solemne y, a parte de esto, mi espejo juguetón muestra más prismas, uno de ellos es éste: simplicidad absoluta. Así vine al mundo, así me comuniqué siempre… ¿por qué debería enredarme entre muselinas y tules del rosa más cursi? (por cierto, me encanta el rosa) Creo que he vuelto a crear a una Erika nueva. Siempre me ha pasado esto. Proyecto imágenes de mi, me imagino qué quieren los demás de mi y yo, sin querer quererlo, lo creo. Sólo cuando me doy cuenta puedo sabotearme y escapar de este enredo.

Ahora mismo estoy escuchando a Lhasa de Sela. Nunca antes la había escuchado. Resulta que su voz, su gesto, su liviana sordidez me embriaga… refleja justo lo que ahora trato de transmitir. ¡Qué increíble es la Vida! siempre dispone lo que necesito (que a veces no es lo que quiero)… Adoro estar así, en pelota picada ante todas vosotras… me encanta saber que podéis verme tal y como soy sin que tenga que ser perfecta, comedida, contenida, amorosa, dulce, salvaje… Yo en estado puro… entre hermanas…

Cuántas veces me pregunto si realmente merece la pena mostrar, tímidamente ,las demás caras de la luna, si quizás uno sólo pide ver la más radiante o quizás la más oscura (con su reglamentario aviso a navegantes). Yo apuesto por mostrarla así, de golpe, sin tapujos y sin la oportunidad de arrepentirse ni salir corriendo. Demasiado tarde para esconder que se está desnuda en mitad de la plaza en hora punta…. Todos te han visto, así que sólo queda sonreír y disfrutar de la experiencia. Por eso yo lo hago todo así, sin medias tintas. Porque la intensidad de una idea “loca” tiene más ángel que cualquier acción templada por el acero de la razón. A lo “loco” se entrelazan los cuerpos, a lo “loco” se paren las más hermosas criaturas, a lo “loco” se amamanta, a lo “loco” se enamora una de la Vida… ¡ay! Amor…. Amor “del bueno” de esos que te erizan los pelillos de la nuca y te sacan una sonrisa estés dónde estés… ese Amor que te recuerda que no hay nada que temer… Así amo yo a la Vida… a lo “loco”

Estoy dejándome llevar por la cadencia de la música y es tan plácido que creo que he de buscar ya el final, no por vosotras ;) sino por mi, por no derrochar palabras cuando lo que ahora siento es Paz. La espléndida Paz de sentirse libre de prefijos, sufijos y títulos nobiliarios… la dicha de permitirme SER durante estas líneas y lo que venga después…

No, hoy no escribí un artículo sobre feminidad, ni menstruación, ni crianza, ni maternidad. Hoy escribí lo que mi alma quería desde hace tiempo: algo ligerito y atemporal, sin género, sin creencias, … algo vivo y natural… como lo es la Vida… como soy yo cuando rozo mis labios con mis dedos mojados en la bañera…

Ummmmm me siento a gusto.

… me siento.

desnudez


muriendo para nacer

Días que se muerden y se funden, se van haciendo meses y yo me quedo atónita, mirando el vacío que dejan mis gritos en el aire. Creía que era una “mala racha” pero apenas si aparece la Luz, con lo que hoy descubro que llevo tiempo en mi Inframundo particular. Ése lugar en el que tanto tiempo estuve, en el que casi casi puedo afirmar que me crié.

Fogonazos intermitentes me hicieron tomar conciencia de mi alma nítida e inocente. Pero eso fueron, fogonazos.. intermitentes. En plena luna llena puedo divisar mi oscuridad. Perdida en mi propio laberinto suplico a Inanna consejo. Le pido abrigo y, de vez en cuando, quiero robarle el mapa. Ella sonríe pues sabe que no existe tal, sólo mi piel, mi sangre y mis huesos me llevaran de vuelta al Sol.

No tengo miedo. No, no es eso. Sólo que la furia está siendo incontrolable y cuando me digo “deja de controlar y verás que fluirá sin derramar sangre ajena” me río y no me lo creo. Tantas veces reproducí el patrón de la rabia que al mirarlo ahora, ya no me asombro. Una fuerza estúpida me dice que lo deje estar, que así soy yo. Pero yo sé que no soy eso. No soy mi pasado. No soy mis padres. Tampoco mis abuelos. Algo que se reproduce con una fuerza descomunal que juega a tentarme, a hacerme creer poderosa si sigo la danza de la nube viscosa y fétida.

En cada portal, de camino a mi mundo subterráneo, voy quitándome los velos y con ellos una parte de mi cuerpo. Ahora estoy en carne viva y todo me hace daño, todo me molesta, todo duele, todo angustia. He perdido el habla del corazón y siento que mis huesos ya sobresalen… los perros del olvido me esperan hambrientos…

Hoy con esta luna llena puedo ver en qué punto estoy. No hay duda de que estoy muy muy muy adentro. Mastico tierra y apenas si bebo agua estancada. La furia y la rabia me catapultaron hacia dentro. Lloro, lloro, lloro y los ojos se caen de las cuencas… sólo quedan mis músculos sobre los huesos… Lo único que quiero es desapegarme de este cuerpo. Poder dejarme morir sin victimismos.  Sólo así podré volver a la Vida siendo quien soy.

Hace un tiempo una mujer me clavó la mirada en el alma y me dijo: “deshazte de eso tan oscuro que llevas dentro, aquí en tu estómago. No lo necesitas” y más tarde llorando le diría a mi compañero “¿cómo deshacerme de aquello con lo que he crecido, si forma parte de mi como mi color de ojos?” No hay más cosa que ésta: ese amasijo de lodo putrefacto no soy yo. Es momento de sentirme capaz de desapegarme de él y quemarlo en la hoguera de fuego transmutador. No es mi identidad. Yo Soy hija del Amor.

Estoy dentro y lejos, pero estoy. Veo el final aunque sé que aún queda trabajo aquí. Soltar, soltar, soltar.

Inanna, Gran Madre, acompáñame. Acógeme. Porque saliste victoriosa y renaciste. Porque soy tu Hija. Porque Yo soy Tú. Porque Tú eres en Mi.

Abrazo la oscuridad. Aún en este amasijo sé que mi Esencia es inmortal. Los cuervos graznan en el Oeste. La Muerte se avecina. Bendita seas dadora de Vida.

Inanna

Inanna


caen las cortinas

Escribo desde mi útero, sabiendo que lo que ahora diré llama a la controversia y que profundiza donde duele. Como sea, la intención es la de conmover no revolver y vomitar insultos ni descalificaciones. De primeras aclaro que para mi TODA MUJER ES MI HERMANA y que ellas, ahora, son mi prioridad. Que como hermanas somos diferentes pero el palpitar es el mismo. Lo que ahora escribo no trata de criminalizar ni señalar con el dedo. Que se abstenga aquel  de señalar con el dedo y tachar de bruja, puta o impía a cualquiera de mis hermanas (hermana si tú señalas con el dedo a alguna de nosotras por favor fíjate que al alzar tu índice hay 3 dedos que también te señalan a ti, reflexiona y siéntete una entre todas). Este texto nace de la reflexión pura y sentida, os invito a acompañarme:

Acabo de ver un documental muy recomendable sobre el movimiento social y feminista francés Ni putas, Ni sumisas. Se llama Soraya, Nadjet i les altres (“… y las otras” está en català). En el documental se muestra cómo un grupo de mujeres se moviliza para concienciar a las mujeres, niñas, hombres y niños de los barrios marginales franceses (y del resto también) de que por ser mujer de origen inmigrante (puede ser la 4ª generación en Francia y no ser aún considerados francesas!) con intención de estudiar y ser independiente no se es puta. Y que para no ser tratada de este modo (violaciones sistemáticas, ataques físicos y verbales y demás aberraciones)  muchas deciden volverse sumisas. Reivindican que la mujer es más que eso y que se ha de tomar conciencia para actuar.

Sin duda en los siguientes links encontráis la información más ampliada que la visión resumida que yo os ofrezco aquí:

http://www.niputesnisoumises.com/

http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=499

Hasta aquí no podía estar más unida a estas hermanas. Sin duda siento que su labor es muy muy necesaria, pero en el documental algunas mujeres hablan del logro que supone para la mujer la píldora anticonceptiva, el aborto y la anestesia epidural en el parto. Así como de las bondades de ser trabajadoras y no simples amas de casa.

Vale. Ahora comienza mi reflexión:

Sin duda alguna valoro que la contracepción es una herramienta muy útil para conocer el cuerpo de la mujer. Conocer su fertilidad y los ciclos naturales, pero rotundamente niego que la píldora nos haya ayudado a ser independientes. Bajo mi propia experiencia siento que nos hace dependientes de las farmacéuticas y nos borra cualquier memoria intuitiva e instintiva de nuestro cuerpo. La píldora nos anestesia de nuestro ciclo y nos vuelve lineales, tal y como son biológicamente los hombres (es genial que los hombres sean lineales pero nosotras somos cíclicas por algo!). Además de que grandes estudiosos y científicos muestran lo perjudicial y tóxico que es para nuestra salud. La píldora es un gran experimento en el que las mujeres somos sus cobayas pues a largo plazo los efectos aún están por medir. Además es cómico que la mujer sea fértil durante 3- 4 días (a lo sumo) y hemos de ser nosotras las que tomemos anticonceptivos de manera periódica mientras que los hombres son fértiles en todo momento y no han de tomar nada! (no creo que hayan de hacerlo, pues serían dependientes de farmacéuticas y desconectados de su naturaleza). En definitiva, en este punto quiero aportar mi granito de arena para avanzar en la reflexión de la “conquista de la independencia femenina” pues mientras que la contracepción y concepción son herramientas útiles para conocernos, la píldora no es en absoluto “empoderadora”. Lejos de ayudarnos a ser más nosotras, nos aleja de nuestro Ser femenino y “cierra el pico” a nuestro Cuerpo.

Vale, ahora llega otro tema peleagudo: el aborto. Y es peleagudo porque muchas personas se alteran de sobre manera al tratarlo y entiendo que es delicado, pero si se trata desde el respeto quizás podamos llegar a algo. Bien de primeras siento que el ser humano (hembra o macho) no tiene el magnánimo poder de quitar o dar la Vida. Es el universo en su plenitud quién permite que se manifieste a través de nosotros. Vivir o morir son dos caras de una misma moneda y, ninguna es mala o buena. Pero bien, lejos de mi sentir más espiritual, creo importante resaltar que la mujer ha de tener derecho a ejercer su responsabilidad con su propio Ser, con su propio Cuerpo. Veo injusto que muchas mujeres mueran por infecciones al haber abortado de manera clandestina o que muchas sean tratadas como escoria por haber optado por esta opción. Sin duda sé que tomar esta decisión no es nada fácil para ninguna mujer y que muchos embarazos son fruto de violaciones y atropellos a la razón y al sentimiento. Sin embargo he de manifestar que dudo mucho que abortar nos libere de algo. Dudo que abortar nos de poder sobre nuestro Cuerpo. De nuevo somos intervenidas por manos ajenas y nos hacemos dependientes de la situación económica y social de un país. De nuevo siento que estamos sutilmente manipuladas. Ser dueñas de nuestro Cuerpo es conocer, amar y honrar nuestro Ser, cada poro de nuestra piel. Esto supone poner freno ENTRE TODAS  a los abusos de poder, a las concesiones sexuales cuando no queremos, a conocer nuestra sexualidad y a no tenerla miedo. Para mi esto es Poder. Decidir con quién y cómo deseo fundirme en el sexo. Comprender que engendrar es uno de los poderes más valiosos de la feminidad, pues es la Creación en estado puro. Amar nuestro Cuerpo para entender el porqué de tener que hacernos respetar y valer. Esto para mi es ser independiente.

Y no planteo “no al aborto”  ni “abajo la píldora” como lo hace la Santa Madre Iglesia. Aquella que nos condena por el hecho de ser hijas de Eva “la pecadora”. Aquella que se suma al carro de “la Vida” cuando lo que quiere es lo de siempre “someter a la mujer, porque su Cuerpo es pecaminoso y ha de mantenerse en orden y pureza”. Esta iglesia que trajo consigo el oscurantismo y las hogueras en las que ardieron miles de mujeres. La misma que, de manera rotunda, nos recuerda que “pariremos con dolor” pues hemos de pagar por lo que hizo nuestra madre Eva. No confundáis mis reflexiones, por favor, con el atropello a la razón y al sentimiento de esta Empresa. Pues la Iglesia (no hablo de los creyentes de a pie) ha cubierto un velo de oscuridad e “impudicia” a la naturaleza femenina. A día de hoy muchas mujeres sienten su cuerpo como ajeno, su regla como un castigo y su maternidad como un sacrificio.

Ahora bien algunos movimientos feministas, o al menos en sus comienzos, piden y pidieron lo contrario como derecho propio. Al exigir independencia e igualdad, muchas mujeres pasan del padre/ esposo al médico/ psiquiatra. Yo ,hoy, apuesto por volver a nosotras. Viajar hacía nuestras raíces y SENTIR qué queremos de verdad. Intoxicar nuestro cuerpo cada mes, parir drogadas, anular nuestro instinto materno en pro de la producción NO ES INDEPENDENCIA NI IGUALDAD. Estos son otros yugos. De nuevo hemos vuelto al redil, por muy diferente que nos parezca. Seguimos teniendo rejas en nuestras nuevas celdas. Ahora no hacemos lo que mi esposo reclama sino lo que exige mi jefe.

Hermanas abramos los ojos y despertemos. Pongamos las manos en nuestro vientre y SINTAMOS. Nuestro Poder no es el de envenenarnos. No! Va mucho más allá. Es el de habitar nuestro cuerpo, nuestra psique. El de hacer lo que intuimos y recobrar la valía apoyándonos las unas en las otras.

Por favor abandonemos las luchas entre nosotras. Dejemos de llamarnos putas o señalar a las que creemos sumisas. Mientras sigamos divididas la sociedad patriarcal vencerá. Es momento de unirse y que nadie, NADIE, se atreva a juzgar!

Con todo mi Amor

Erika